Última actualización: Martes, 28 de diciembre de 2010

EE.UU.: Michelle Obama y Sarah Palin pelean por el postre

Niña obesa

En EE.UU. el 17% de los niños y adolescentes entre los 2 y los 19 años son obesos.

No está en la Constitución, pero en Estados Unidos todos tienen derecho a engordar como quieran, según la prédica de algunos opositores al presidente Barack Obama y, en particular, al plan de su esposa, Michelle, para incentivar la vida sana.

Desde que en febrero pasado la Casa Blanca lanzó la iniciativa ha sido criticada por comentaristas conservadores, que la consideran un intento del poder ejecutivo de establecer controles sobre la vida de los estadounidenses y limitar la libertad.

Esta semana, en su programa de televisión, la ex candidata republicana a la vicepresidencia y ex gobernadora de Alaska, Sarah Palin, insinuó a sus hijos que la primera dama quería "prohibir los postres".

"Esto es en honor de Michelle Obama, quien dijo el otro día que no deberíamos comer postre", dijo Palin a sus hijos mientras buscaba en los armarios de la cocina los S´mores, galletas de malvavisco recubiertas de chocolate que son las favoritas de los niños estadounidenses cuando van de campamento.

El comentario aparentemente casual de Palin terminó ahí, pero fue reproducido en varios medios de comunicación para alimentar la polémica en torno al programa Let's Move (Vamos a movernos) que promueve Obama para luchar contra la obesidad infantil, un serio problema de salud pública en EE.UU.

"Deja mis papitas"

Aléjese de mis papas fritas, Sra. Obama. Al primer político que se me acerque con una zanahoria, le tengo un lugar para ella, y no es en mi estómago

Glenn Beck, presentador de televisión

Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, en EE.UU. el 17% de los niños y adolescentes entre los 2 y los 19 años son obesos, es decir, tienen un Índice de Masa Corporal (la relación entre altura, peso, edad y sexo, considerada el mejor indicativo para determinar el sobrepeso) superior al 30%.

El "Vamos a movernos" busca difundir hábitos alimenticios más sanos y modos de vida menos sedentarios, con el fin de "solucionar el desafío de la obesidad infantil en una generación", según la promesa que hizo Michelle Obama al lanzar el programa.

La estrategia incluye presentar información nutricional más detallada en los envases de comida, concienciar al gremio médico sobre la obesidad infantil, mejorar la calidad de la comida que se ofrece en las escuelas y proveer alimentación para unos 31 millones de niños pobres que tienen problemas para acceder a alimentos sanos.

Objetivos aparentemente loables. Pero decirle a la gente lo que "debe hacer" o lo que "debe comer" puede resultar muy antipático, sobre todo en una sociedad dada a los excesos en cantidad y en condimentación cuando se trata de comida.

"Aléjese de mis papas fritas, Sra. Obama. Al primer político que se me acerque con una zanahoria, le tengo un lugar para ella, y no es en mi estómago", clamaba en febrero en su programa en la cadena de noticias Fox Glenn Beck, una de las personalidades conservadoras más famosas de EE.UU.

Sarah Palin

Sarah Palin insinuó a sus hijos que la primera dama quería "prohibir los postres".

En verdad, la primera dama nunca ha cuestionado los postres, sólo la alta disponibilidad de alimentos y bebidas con grandes contenidos de azúcar que hay en los colegios estadounidenses.

Aunque mas allá de estas críticas no hayan dicho nada sobre la obesidad y malnutrición, no es que Beck o Palin estén restándole importancia al problema, es que están defendiendo el valor aparentemente "superior" de la libertad individual.

"Esto está sacado de las páginas del librito 'progresista'. Tú eres muy estúpido. Tú necesitas que el gobierno te arregle la vida (…) Ellos vienen y lenta pero implacablemente te quitan la libertad con la excusa de que te están ayudando", dijo Beck.

En defensa de Michelle

Para Palin, el comentario del fin de semana, ha sido la tercera vez desde que se lanzó el "Vamos a movernos" que la potencial candidata republicana cuestiona las intenciones de la Casa Blanca.

En noviembre pasado, durante una entrevista con la presentadora de tendencia conservadora Laura Ingraham, Palin aseguró que la iniciativa de Obama equivalía a decir que "no se puede confiar en que los padres tomen decisiones por sus hijos".

"Déjenos en paz y permítanos ejercer como individuos el derecho divino de tomar nuestras decisiones y así nuestro país regresará al sendero correcto", dijo Palin, para quien estas políticas son "manías personales" de la esposa del presidente y una manifestación del temido "gran gobierno" controlador del ciudadano.

Michelle Obama no está tratando de decirle a las personas que pueden o no comer, en un intento por forzar los deseos del gobierno en la gente

Mike Huckabee, ex-gobernador y posible candidato presidencial republicano

Pocos días antes, Palin había llevado un cargamento de galletas a una escuela de Pensilvania en la que ofreció un discurso, para simbolizar su rechazo a la propuesta del gobierno estatal de limitar la venta de golosinas en los colegios.

Mike Huckabee, colega de Palin y de Beck en Fox, ex-gobernador de Kentucky y también posible candidato presidencial republicano, considera que estos "malinterpretan" el plan de educación nutricional gubernamental.

"Michelle Obama no está tratando de decirle a las personas qué pueden o no comer, en un intento por forzar los deseos del gobierno en la gente. Ella está destacando lo obvio, que tenemos un problema de obesidad en este país", dijo Huckabee durante una entrevista radial la semana pasada.

Asunto de todos

La primera dama estadounidense no ha respondido directamente a las críticas, que, dicho sea de paso, son consideradas de mal gusto tanto por demócratas como por republicanos acostumbrados a tratar con deferencia supra-partidista a la esposa del presidente.

Sin embargo, insiste en que "el gobierno tiene un papel que jugar en este asunto, como lo tienen otros sectores", como dijo en una reciente entrevista con la periodista Barbara Walters.

Michelle Obama

Michelle Obama busca difundir hábitos alimenticios más sanos y modos de vida menos sedentarios.

"Siempre hemos dicho a lo largo de esta campaña que solucionar este problema va a exigir de todos nosotros: padres, familias, comunidades tienen el mayor impacto en cómo los niños piensan sobre cualquier cosa, particularmente sobre lo que comen", dijo Obama.

La polémica en torno al "Vamos a movernos" muestra cómo en EE.UU. hasta la comida alimenta el debate entre conservadores y liberales.

En los extremos del debate hay dos madres: Michelle Obama y Sarah Palin.

Una "estricta" que le dice a los niños que "se coman sus verduras", dejen de ver televisión y salgan de casa a hacer ejercicios.

La otra más "permisiva" que les deja comer lo que quieran.

Si las sociedad fueran como los adolescentes sería fácil saber cuál de las dos ganaría este torneo de popularidad o "batalla del postre", como la empiezan a llamar ya los medios estadounidenses.

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