
Más allá de presentar ciertas posturas arrogantes, el escándalo todavía no revela algún "top secret".
Toda la semana los principales medios de comunicación y las redes sociales en Estados Unidos han estado centrados en el "Cablegate", el escándalo generado por las filtraciones de documentos del Departamento de Estado que presentó la organización WikiLeaks.
Como cada día se ha sabido algo nuevo de los 251.287 cables diplomáticos que WikiLeaks puso en su sitio web y facilitó a varios de los principales periódicos de Europa, el "Cablegate" sigue generando noticias.
Más allá de presentar ciertas posturas arrogantes por parte de diplomáticos estadounidenses y certificar cosas que ya muchos sabían sobre cómo se hace la política exterior de Washington sigue sin salir algún "top secret" o algo demoledor.
Las comunicaciones provienen de casi todo el mundo, por lo que en casi todos los países ha habido material para nutrir el aparato mediático local y abonar la indignación por la "arrogancia" diplomática de la primera potencia mundial.
Y en algunos casos, ha dado material para que la ciudadanía exija aclaraciones ante ciertas inconsistencias entre lo público y lo privado en las políticas adoptadas por los líderes locales.
En EE.UU. las reacciones más virulentas han venido de algunos políticos conservadores que han exigido incluir a WikiLeaks en la lista de organizaciones terroristas y tratar a su fundador Julian Assange como persona "peligrosa para la seguridad nacional".
Pero pasado el revuelo inicial, el debate en EE.UU. parece haberse ido desplazando más hacia círculos académicos y políticos que analizan las consecuencias diplomáticas y medíaticas de las filtraciones.
En buena parte, debido al proverbial distanciamiento del estadounidense promedio ante las cosas del resto del mundo.
"Yo creo que el público estadounidense por lo general no tiene mucho interés en la nota internacional y no creo que se hayan sorprendido por lo que están revelando los cables que se han dado a conocer", afirmó a BBC Mundo Luis Manuel Botello, del Centro Internacional para Periodistas, una organización con sede en Washington.
Para Botello salvo el caso del temor sobre el programa nuclear de Irán, los documentos filtrados no tendrían mucho interés.
Yo creo que el público estadounidense por lo general no tiene mucho interés en la nota internacional y no creo que se hayan sorprendido por lo que está revelando los cables que se han dado a conocer
Luis Manuel Botello, Centro Internacional para Periodistas
"Los cables que se han dado a conocer han demostrado lo que el público estadounidense esperaría de sus diplomáticos en otros países. El nivel de detalles y cómo se da la narración es una práctica que se enseña en el servicio diplomático de este país".
El Departamento de Justicia informó que tiene en marcha una investigación criminal para determinar si WikiLeaks violó la ley, aunque se ha sabido que las órdenes de la Casa Blanca son las de proceder "cautelosamente" para no chocar con la protección constitucional a la libertad de expresión consagrada en la primera enmienda.
Aunque no se sabe a ciencia cierta dónde está el origen de la filtración, el analista militar, Bradley Manning es "persona de interés" para los investigadores. Manning está detenido desde mayo, acusado de dar a WikiLeaks información sobre Irak y Afganistán.
Para Miles Frechette, ex embajador estadounidense en Colombia y analista de temas internacionales, la "preocupación de la ciudadanía está más centrada en los delitos que se podrían haber cometido para obtener la información que sobre lo que dice de la política exterior de Washington".
"El grueso de la población reacción diciendo que lo que hizo Wikileaks es un crimen, pero no van mucho más allá. Aquí la preocupación ciudadana es el desempleo, la situación económica", dijo Frechette a BBC Mundo.
Sin embargo, Frechette aseguró que "la preocupación es para las élites" y "a largo alcance" y que "las élites que acompañan las relaciones internacionales temen que esto vaya a tener repercusiones muy graves para EE.UU. en Medio Oriente y que posiblemente por allá los efectos vayan a ser bien duraderos".
Aquí hay algo irónico, los republicanos no han dicho casi nada, salvo criticar y condenar la filtración
Miles Frechette, ex embajador estadounidense en Colombia y analista de temas internacionales
Desde que se conocieron las primeras filtraciones, toda la clase política estadounidense cuestionó la publicación de datos que aseguran que "afectan la seguridad nacional", la que es la posición del Poder Ejecutivo.
"Aquí hay algo irónico, los republicanos no han dicho casi nada, salvo criticar y condenar la filtración", apuntó Frechette, para quien los cables "dejan bien parado" al presidente Barack Obama.
"El hecho es que los cables demuestran que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el presidente Obama sí están concentrados en la cuestión del terrorismo y la proliferación atómica y que se dibujan algunas victorias".
Eso podría explicar en parte el eventual desplazamiento de la atención de la mayor parte del público estadounidense que el "Cablegate" está empezando a sufrir.
Periodísticamente hablando, un tema en el que los dos grandes partidos lucen totalmente de acuerdo no tiene ese condimento necesario para mantenerlo en las portadas de los medios por demasiado tiempo.
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