Última actualización: Jueves, 18 de noviembre de 2010

Venezuela: el drama de los "coliseos" carcelarios

Prisión (foto de archivo)

Durante el primer semestre de 2010, 221 personas murieron tras las rejas en Venezuela.

La mañana del próximo lunes, médicos, enfermeras y medios de comunicación posiblemente se agolparán a las puertas de un hospital del estado Lara, en el occidente de Venezuela, para enterarse de cuántos heridos ha dejado en esta ocasión el rutinario enfrentamiento a cuchillo entre los prisioneros de la cárcel de Uribana, en lo que se conoce como "El Coliseo".

Recientemente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos exhortó al gobierno venezolano a poner fin a esta práctica, que según números de la organización ha dejado cuatro muertos y más de cien heridos.

Según reportan diferentes organizaciones de derechos humanos, los "coliseos" tienen lugar por lo regular los lunes, a primera hora de la mañana. Por ahora se circunscriben a un solo penal, aunque según le dijo a BBC Mundo Carlos Nieto, de la ONG "Una Ventana a la Libertad" se los está viendo ya en al menos otro centro penitenciario (Tocuyito, en el centro del país).

Se trata, quizás, de uno de los síntomas más notorios de los problemas que aquejan el sistema carcelario venezolano, y que han motivado a la CIDH a dictar medidas provisionales de protección sobre 7 de las 33 cárceles del país.

Cifras del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) señalan que la probabilidad de morir víctima de un homicidio si se está recluido en un recinto penitenciario venezolano es unas 15 veces mayor que si se circula libremente por las calles del país.

Durante el primer semestre de 2010, 221 personas murieron tras las rejas y cerca de 440 resultaron heridas.

Con reglas

Las reglas

Sólo se permiten armas blancas, generalmente "chuzos" (cuchillos fabricados por los propios internos). Sólo pueden practicarse heridas cortantes y no punzopentrantes, bajo el cuello y hasta la cintura

El nombre parece decirlo todo: como en la antigua Roma, en "El Coliseo" los prisioneros se agrupan en círculo en torno a dos combatientes, que lucharán por poder y prestigio dentro de la prisión.

Nieto dice que la pelea tiene sus reglas: sólo se permiten armas blancas, generalmente "chuzos" (cuchillos fabricados por los propios internos). Sólo pueden practicarse heridas cortantes y no punzopentrantes, bajo el cuello y hasta la cintura.

Prisioneros entrevistados por medios nacionales relatan que los "gladiadores" son seleccionados por el líder de la prisión y que la asistencia al ruedo es obligatoria. Aquél que salga menos herido recibirá una bandana. Y un "ascenso".

"El que gana adquiere respeto, inspira a los demás como un ejemplo. La cuestión es hasta cuándo se va a desarrollar esta actividad. Y por qué los líderes de la cárcel no utilizan la energía para organizar cosas positivas, para que los demás los copien", le dice a BBC Mundo Marianella Sánchez, del OVP.

A veces se calibra la valentía de internos nuevos. Otras, se trata de dirimir conflictos entre bandos. También se resuelven peleas por poca cosa. Algunos dicen que es una forma de entretenimiento. Pero nadie parece poder escapar.

"Pasa a ser como un circo", explica Sánchez. "Habría que ver cuántos lo hacen voluntariamente. Pero de por sí los internos tienen que perder el miedo para poder sobrevivir. Para estar parados como ellos dicen, como un varón, no pueden evadir el desafío", añade.

Las autoridades

Prisión (foto de archivo)

Algunos prisioneros aseguran que encargados de seguridad en los penales hacen apuestas.

Según señalan las distintas fuentes, todo esto ocurre frente a las autoridades de la prisión. Tras el episodio de coliseo más sangriento de este año, en agosto pasado (con saldo de al menos 33 heridos) la Guardia Nacional tomó el control de la cárcel de Uribana. Pero de acuerdo con informes de la prensa regional, los coliseos siguieron ocurriendo. El 11 de octubre se reportaron 23 heridos; la siguiente semana hubo otros 10.

Algunos prisioneros han argumentado que encargados de seguridad en los penales incluso participan, haciendo apuestas.

Carlos Nieto fue el encargado de exponer el caso, la semana pasada, ante la CIDH. "Hay una negligencia del Estado (…) Los portavoces oficiales ante estas cosas generalmente no dicen nada. Ahora mismo hay nueve cárceles en conflicto, más de 10.000 reclusos en huelga, y nadie dice nada", señaló.

Otro elemento que llama la atención es que sea la cárcel de Uribana, precisamente, el escenario de estos enfrentamientos. El recinto fue inaugurado a finales de los años noventa, como una cárcel modelo, con modernas técnicas de construcción que incluían el uso del concreto, para hacerla más segura y evitar la fabricación de "chuzos" a partir de piezas de metal. Los "chuzos" y otras armas siguen circulando. Y, como otras cárceles, ya alberga más del doble de presos de lo originalmente contemplado (unos 1.700 versus cerca de 900 planificados).

El que gana adquiere respeto, inspira a los demás como un ejemplo. La cuestión es hasta cuándo se va a desarrollar esta actividad. Y por qué los líderes de la cárcel no utilizan la energía para organizar cosas positivas, para que los demás los copien

Marianella Sánchez, Observatorio de Prisiones

"Todas las cárceles del país están convertidas en campos de concentración. Tenemos capacidad para 14.000 reclusos y estamos sobrepasando los 43.000. De esas personas, 85% no ha sido condenado", argumenta Nieto.

El gobierno tiene en marcha un "plan de humanización penitenciaria", que se apunta entre sus éxitos programas como la creación de una red de Orquestas y otra de Danzas penitenciarias.

Consuelo Cerrada, directora nacional de Custodia y Rehabilitación, le dijo a la oficial Venezolana de Televisión en junio pasado que los planes de rehabilitación constituyen una "deuda social permanente", al tiempo que admitió que “lo más difícil es poder lavarle el rostro al servicio penitenciario”.

Sin embargo, aseguró que el gobierno no desmayará en sus esfuerzos por transformar el sistema penitenciario.

BBC Mundo no encontró ninguna reacción oficial al más reciente exhorto de la CIDH e intentó consultar la opinión de autoridades del Ejecutivo y el Legislativo sobre los coliseos, sin éxito.

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