Última actualización: Jueves, 11 de noviembre de 2010

La UE le lanza un salvavidas a Irlanda

José Manuel Barroso, presidente de Comisión Europea

José Manuel Barroso dijo que la Unión Europea estaba dispuesta a respaldar a Irlanda.

La Unión Europea respaldará económicamente a Irlanda "en caso de necesidad", declaró este jueves el jefe del ejecutivo europeo, Jose Manuel Barroso, ante el creciente temor de que Dublín no pueda hacer frente a su deuda pública.

Los mercados financieros aumentaron la prima de riesgo de la deuda irlandesa, término técnico que básicamente quiere decir que la República tiene que pagar más interés por el dinero que pide prestado para tapar su agujero fiscal.

Este agujero fiscal es hoy del 32% del Producto Interno Bruto (PIB), el más alto de la Unión Europea.

Su situación está repercutiendo en otros países de la eurozona como Portugal y España, los que también van a tener que pagar más intereses para financiar su déficit.

Economía en crisis

El déficit fiscal no es el único problema de la economía irlandesa.

A mediados de octubre, Francia y Alemania acordaron que el sector privado debía participar de cualquier rescate de un país de la eurozona y tendría que aceptar una reducción del monto total adeudado en caso de que un país suspenda el pago.

La República está sumergida en una recesión con deflación (caída de los precios) y acaba de anunciar un nuevo paquete de ajuste, el cuarto desde el estallido financiero.

En 2009, Irlanda fue el primer país europeo en dar a conocer un drástico ajuste fiscal para lidiar con el estallido financiero de 2008 y el fin de la burbuja especulativa que alimentó su crecimiento económico y el de otras naciones desarrolladas.

Como suele suceder, la primera reacción de los mercados financieros fue muy favorable.

Hoy, la situación es muy diferente porque los ajustes fiscales se han sucedido sin poder solucionar el déficit.

El problema de todo ajuste fiscal reside en que, al reducir la actividad económica estatal, al cortar o congelar salarios y despedir gente, se resiente la recaudación impositiva y se termina agravando la misma crisis que se pretendía solucionar.

Es lo que ha pasado en Irlanda.

Irlanda y Grecia

La gran diferencia con Grecia es que, en mayo de este año, el gobierno de Giogos Papandreu tenía vencimientos que no podía pagar, mientras que Irlanda sólo tiene que volver a los mercados financieros en julio del año próximo.

Al mismo tiempo Irlanda tiene desventajas respecto a Grecia.

A mediados de octubre, Francia y Alemania acordaron que el sector privado debía participar de cualquier rescate de un país de la eurozona y tendría que aceptar una reducción del monto total adeudado en caso de que un país suspenda el pago.

Calle de Irlanda con una persona sin hogar.

Irlanda está atravesando por una de las más profundas recesiones de Europa.

Todo lo cual ha inspirado miedo a los mercados financieros, los que ahora temen prestar porque en caso de bancarrota tendrán que someterse a una quita, es decir perder dinero.

Cuesta prestar sin no hay garantía de devolución por más beneficios adicionales (intereses más altos) que se ofrezcan en el camino.

Pero Irlanda no es nada más que Irlanda. Es también la eurozona, los 16 países que usan el euro como moneda.

La situación de la Republica está repercutiendo en Portugal, Grecia y en menor medida, España.

Estos países junto a Italia son vistos desde hace tiempo como el eslabón débil de la eurozona: en todos aumentó el costo de su deuda.

Impacto sobre el euro

Desde la crisis griega, el fantasma de la bancarrota viene sobrevolando la eurozona.

En mayo, una fuerte intervención de los países de la zona del euro, liderados por Alemania y el Fondo Monetario Internacional (FMI), evitó la bancarrota de Grecia.

En diciembre, España y Portugal salen a los mercados a buscar financiamiento y nadie puede descartar un efecto de bola de nieve de la crisis irlandesa.

Nadie sabe si todo esto va a terminar en una o varias bancarrotas o con un rescate como el anunciado para Grecia.

Nadie puede anticipar tampoco el impacto que una bancarrota podría tener sobre el euro.

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