Gilberto Lopes
San José

Unos 20 cuerpos han sido sacados del lodo en San Antonio de Escazú.
La cifra de muertes sigue subiendo en Costa Rica a consecuencia de las graves inundaciones que desde la noche del miércoles afectan gran parte del país tras el paso de la tormenta tropical Tomás por el Mar Caribe.
La Cruz Roja informaba de veinte cuerpos ya rescatados, pero la cifra de muertos sigue aumentando. De última hora se informaba que otras tres personas habrían perdido la vida en la zona cafetalera de San Marcos de Tarrazú, en la cordillera de Talamanca, que rodea San José.
Con el cielo nuevamente encapotado y en espera de nuevas lluvias intensas en la tarde del jueves, las autoridades tratan de evaluar la situación que, por ahora, tiene un saldo de 23 víctimas fatales y un número similar, pero no precisado, de desaparecidos.
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Más de mil personas han buscado refugio en once albergues habilitados sobre todo en la zona central del país, pero también en la costa del Pacífico, tanto al norte, en Guanacaste; como al centro, en Puntarenas, y al sur, en la localidad de Parrita, donde la ruptura de un dique inundó el lugar, y en la península de Osa.
El torrente de agua lodosa baja por los cerros en diversos puntos del país, sobre todo en los alrededores del Valle Central, donde se ubica la capital, San José, y algunos de los principales centros urbanos.
La tragedia principal ocurrió en los cerros de San Antonio de Escazú, un barrio ubicado al oeste de la capital, donde un alud arrastró una treintena de casas. Las autoridades de la Cruz Roja temían que varias personas hayan quedado sepultadas por el deslizamiento del cerro Pico Blanco.
Las imágenes, dramáticas de los cuerpos de rescate y familiares hurgando en el lodo, levantando rocas, paleando barro y levantando cadáveres envueltos en sábanas que fueron blancas, tenían conmovida a la opinión pública, mientras los canales de televisión transmiten desde helicópteros el panorama de desolación.

Las autoridades temen que haya más víctimas bajo los deslizamientos de tierra.
Una morgue improvisada recibía a los cuerpos en Escazú. Las imágenes mostraban tres o cuatro ordenados sobre el pavimento por las autoridades, para entregarlos a sus familiares, que describen lo ocurrido, sin salir de su asombro, y cuentan la desaparición de sus familiares y la pérdida de sus bienes.Estamos sacando cuerpos, son mías tíos, primos, la chiquita de un a amigo, afirma un morador de Escazú, mientras seguía buscando entre los escombros.
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En el cantón de Parrita, en la provincia de Puntarenas, en la costa del Pacífico central, el desbordamiento del río del mismo nombre y la ruptura de un dique ha provocado una enorme inundación, mientras los habitantes, perplejos, esperan la ayuda de la Comisión Nacional de Emergencia (CNE), cuyos vehículos tienen dificultades para moverse en la zona.
En las montañas de Aserrí, también en la provincia de San José, al sur, las imágenes mostraban los cerros rasgados por los deslizamientos de tierra y el agua desbordada que arrastraba carros, casas, mientras los rescatistas hacen esfuerzos con cuerdas y escaleras para rescatar a quienes quedaron aislados por las aguas y los derrumbes.
Puentes caídos y carreteras hundidas hacen difícil llegar a diversos puntos en localidades del Gran Área Metropolitana y en el Valle Central, pero también en las carreteras que conducen hacia la costa del Pacífico.
Ahí hay varios deslizamientos que amenazan sistemas de conducción de agua.
Es una situación delicada
Vanesa Rosales, presidenta de la Comisión Nacional de Emergencia
Diez plantas de agua estaban afectadas, informó el presidente ejecutivo de Acueductos y Alcantarillados (AyA), Oscar Nuñez, en las primeras horas del jueves.
La falta de electricidad también impide el funcionamiento de algunas plantas, explicó Núñez. Particularmente importante era la situación de la Planta Orosi, cuya paralización afecta a más de 500 mil personas en gran parte de la capital, según el presidente ejecutivo del AyA.
Las clases y los exámenes de bachillerato previstos para hoy fueron suspendidas en gran parte del país, anunció el ministro de Educación, Leonardo Garnier.
La presidente, Laura Chinchilla, anunció diversas medidas para movilizar recursos y atender la emergencia, aunque advirtió que serán necesarios muchos más para las tareas de reconstrucción. El ministro de Hacienda anunció una reunión, esta misma tarde, con los diputados en la Asamblea Legislativa, para atender la emergencia.
"Es una situación delicada", dijo la presidenta de la Comisión Nacional de Emergencia Vanesa Rosales. Ciertamente, una de las más delicadas vividas en mucho tiempo por el país, sin que sea posible, todavía, evaluar toda su magnitud.
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