Última actualización: Viernes, 22 de octubre de 2010

El retorno de Wayne Rooney, el hijo pródigo

Wayne Rooney

Después de todo... se queda.

De repente, la información de que el británico Wayne Rooney se quedará en el Manchester United, que hace unos días habría sido rutinaria, pasa a ser una de esas noticias que hacen gritar al jefe, en los diarios de las películas antiguas, "¡paren las rotativas!".

El comunicado del jugador lo dice todo… o mejor dicho distorsiona todo: "Firmo un nuevo contrato en la absoluta convicción de que la dirigencia, el personal técnico, la junta directiva y los propietarios están totalmente comprometidos con el objetivo de que Manchester United mantenga su orgullosa tradición de victoria, que es la razón por la que yo me incorporé al club en su momento".

Las huellas del abogado que redactó esto son más que evidentes en cada palabra.

Algunas horas antes, Rooney había dicho exactamente lo contrario, que no firmaría un contrato porque estaba convencido de que el club de fútbol inglés no quería respetar esa orgullosa tradición.

Es por eso que ahora dice que todos (incluso el personal de maestranza, aunque no esté mencionado) comparten su objetivo, que no es el de ganar más dinero, como se ha dicho.

Teorías

Sobre este episodio se han aventurado diversas interpretaciones.

Wayne Rooney y Alex Ferguson

¿Será comprensivo el "padre deportivo"?

Una de ellas es que todo esto no debería sorprender a nadie, porque al fin y al cabo se ha tratado de una simple negociación, con el dinero como punto central: el jugador amenazó con marcharse, dando la impresión de que tenía "media palabra" dada al rival, y forzó concesiones de su club.

Otros creen que Rooney realmente estaba dispuesto a marcharse, pero que la virulencia de la reacción popular le hizo cambiar de opinión.

Esta interpretación no parece disparatada, ya que anoche unos manifestantes lo amenazaron de muerte, y un ex seleccionador inglés, Graham Taylor, le advirtió de que si jugaba en el Manchester City debería "contratar seguridad personal durante el resto de su vida".

También se dice que Coleen, la esposa de Wayne, y su suegra Colette, fueron muy "persuasivas", para no decir que estaban furiosas y totalmente en contra de una mudanza.

El huevo... y el chorizo

En realidad, lo que hemos presenciado es el choque entre dos concepciones totalmente diferentes de la vida profesional de cierto tipo de futbolistas, que juegan por el dinero y no por la camiseta.

Coleen Rooney

La esposa y la suegra... ¿habrán tenido algo que ver?

Hasta hace unos días creíamos que Wayne Rooney respetaba a su club y a su "padre deportivo", Alex Ferguson, tanto como a su cuenta bancaria. Ahora sabemos que el dinero es más importante.

Esto escandaliza, pero no porque un profesional, cuya carrera es relativamente breve, quiera obtener el mejor contrato a su alcance, sino porque ese futbolista invoca a cada vuelta del camino que está inspirado por su respeto a la tradición de su club y el agradecimiento al técnico que lo guió.

En esto todos somos responsables, porque si un futbolista nos dice que el club para el que juega no le importa mucho, y que sólo juega porque le pagan, diremos que es un vulgar mercenario, que no está comprometido con la causa.

En esto habría que considerar los alcances de ese compromiso.

El periodista catalán Emilio Pérez de Rozas nos recuerda una ocurrencia del filósofo Fernando Savater, a quien un día le preguntaron sobre la diferencia entre compromiso e implicación: "En unos huevos fritos con chorizo, la gallina se compromete y el cerdo se implica", dijo.

O sea que la gallina pone los huevos, que son un recurso renovable, pero el cerdo pone el jamón, que le cuesta bastante más.

Ahora vemos que Wayne Rooney es como la gallina de Savater, que sólo lleva su compromiso a poner los huevos.

"Padre"

Otros arriesgan en su carrera algo más de jamón. Se nos ocurre el ejemplo de Cesc Fábregas, que vacila entre su deseo de marcharse al Barcelona y de quedarse en el Arsenal de su maestro, Arsene Wenger.

Cesc Fábregas

¿Un caso diferente el de Cesc Fábregas?

¿Es ésta la realidad general del deporte profesional o un caso extremo?

Tal vez estemos ante un caso de orfandad psicológica del futbolista profesional: mucho se habla de la influencia del "padre deportivo" en la vida de un jugador.

Alex Ferguson sería ese "padre", ante quien se habría rebelado Wayne Rooney, cuyas actitudes suelen ser las de un adolescente.

Wayne prefirió escuchar a otra figura paterna, su agente, quien tiene mucho que ganar en todo esto.

Ahora ha vuelto a casa, como el hijo pródigo. Habrá que ver si el "padre deportivo", que se ha llevado un gran disgusto, es tan comprensivo como el padre bíblico

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