Última actualización: Domingo, 17 de octubre de 2010

Morales admite que parte de la coca va al narcotráfico

Evo Morales, presidente de Bolivia

Morales recriminó al sector cocalero del Chapare del que él mismo proviene.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, reconoció por primera vez que parte de la coca producida en el Chapare, en el centro de Bolivia, es destinada al mercado ilegal del narcotráfico.

Morales es el máximo dirigente sindical de los cocaleros de esa región y, en esa condición, recriminó a sus afiliados por haber incrementado la producción de coca más allá de los límites permitidos.

"Ustedes saben que una parte de la coca desvían al problema ilegal (del narcotráfico)", dijo Morales en la inauguración de un congreso cocalero, en el que pidió a sus bases tomar conciencia de esta realidad para no exigir la expansión de las plantaciones.

Morales reveló que, en muchos casos, la coca que se vende en los mercados primarios, finalmente no llega a los mercados mayoristas, porque es desviada a actividades ilícitas.

El ex viceministro de Defensa Social de Bolivia y especialista en la materia, Ernesto Justiniano, le dijo a BBC Mundo que, según datos de Naciones Unidas, en el último año el Chapare produjo 26.800 toneladas métricas de coca, de las cuales, sólo 1.800 entraron a los mercados autorizados.

Basado en esos datos, Justiniano asegura que al menos el 93% de la coca del Chapare "tiene destino desconocido, es decir, se destina al narcotráfico".

Plantaciones permitidas

Piquete de cocaleros en los Yungas

El sector cocalero protesta por las medidas que limitarán la superficie de cultivo legal.

Según la ley 1008, referida a las sustancias controladas, en Bolivia sólo deben existir 12 mil hectáreas de coca legales ubicadas en la región de los Yungas de La Paz, lo que implica que todas las demás plantaciones, incluso, las del Chapare, eran consideradas ilegales.

Sin embargo, ante la presión del entonces dirigente cocalero Evo Morales, en 2004, el gobierno de Carlos Mesa permitió el cultivo de 3.200 hectáreas en la región del Chapare.

Morales, tras asumir el mando en 2006, subió a 7.000 las hectáreas permitidas, para que en cada parcela de esa zona se pueda cultivar un cato, equivalente a 1.600 metros cuadrados.

Sin embargo, Morales reconoció que actualmente las parcelas están siendo divididas para aumentar el número de catos de coca.

Incluso, comentó que algunos de sus afiliados "han inscrito a niños" para acceder a un cato de coca. "Está en la conciencia de ustedes", reprendió Morales.

Pide responsabilidad

El mandatario fue enfático en decirle a sus afiliados que la producción total de coca en la zona "no debe pasar de las 7.000 hectáreas" porque está en juego el prestigio de su gobierno a nivel internacional.

Hay que ser responsables con nosotros, con las nuevas generaciones, con Bolivia y con el mundo

Evo Morales

"Hay que ser responsables con nosotros, con las nuevas generaciones, con Bolivia y con el mundo", dijo el mandatario, quien aseguró que el incremento de las plantaciones de coca "sirve para que los gringos justifiquen" la desacreditación de Bolivia en la lucha antidrogas.

El gobierno de Morales encara un plan de reducción de cocales cuya característica es la concertación con los productores, sin embargo y, pese a que se cumplen las metas de eliminación de cultivos, la cantidad neta de coca en Bolivia cada año aumenta.

Según Naciones Unidas, en el último año las plantaciones de coca en Bolivia han aumentado de 30.000 a 30.900 hectáreas, es decir, en 1%, que se constituye en el porcentaje más bajo de crecimiento durante el gobierno de Morales.

Sin embargo, el informe anual del departamento de Estado de Estados Unidos indica que el incremento ha sido del 10%, hasta las 35 mil hectáreas.

Morales, presionado

Morales ha recibido críticas de los cocaleros por desempeñar la doble función de presidente de Bolivia y dirigente sindical de los cocaleros y, en esa condición ha recibido presiones de sus afiliados que le exigen autorización para expandir las plantaciones de coca.

Pero no sólo sus afiliados ejercen presión sobre Morales, sino también los cocaleros de la región de los Yungas, quienes consideran que el mandatario atiende de mejor manera a los socios de las federaciones del Chapare.

Por eso, desde el lunes pasado, estos cocaleros bloquean la ruta que conecta a La Paz con el norte de Bolivia. Piden, entre otros puntos, que no se aumenten los controles para la comercialización de coca.

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