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¿Es realmente posible el celibato?

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10 mar 2013 10:29 GMT

Tom de Castella

BBC

Sacerdote en la Plaza de San Pedro

¿Es realista esperar que una persona viva sin sexo de forma permanente? Los escándalos que envuelven a altos cargos de la Iglesia Católica reavivan dudas y preguntas sobre el celibato.

No es lo mismo que abstinencia. Para los puristas, el celibato –derivado del latín "no casado"– significa un estado permanente sin sexo.

La abstinencia puede ser temporal. Y es posible ser abstinente manteniendo una relación. El "verdadero" celibato significa una vida sin sexo y sin una compañero/a o cónyuge.

Pero muchos le dan una definición más amplia: es simplemente una especie de compromiso a vivir sin sexo.

El tema ha vuelto a suscitar interés después de que el cardenal de Escocia Keith O'Brien admitiera que su "conducta sexual" había caído por debajo del estándar que se esperaba de él, en medio de acusaciones de "comportamiento inapropiado".

Como sacerdote católico, debía abstenerse de toda actividad sexual y consagrarse a Dios y a los fieles de la iglesia.

Batalla contra el deseo

No es la única religión que promueve el celibato: también lo hacen los monjes budistas. En ambas religiones, la masturbación es considerada como una violación al celibato.

Sin embargo, para aquellos que no profesan ninguna fe, una vida sin sexo puede ser difícil de comprender.

Los sacerdotes católicos son todos hombres y aunque hay mujeres célibes –usualmente monjas– gran parte del debate se centra en el celibato masculino.

Tomado en su definición más estricta, surge una pregunta: ¿es realmente posible el celibato?

Los hombres quieren sexo motivados por la testosterona, dice John Wass, profesor de endocrinología en la Universidad de Oxford.

Las mujeres están motivadas en menor grado por una mezcla de testosterona y estrógeno, explica Wass.

"Yo vería el celibato como un estado totalmente anormal", dice el especialista, consultado por la BBC.

Muchas personas no pueden siquiera imaginarse vivir toda su vida sin sexo de ninguna clase.

Jimmy O’Brien, que dejó el sacerdocio para formar una familia, recuerda lo difícil que puede ser para un hombre joven. "Tienes que pelear contra el deseo. Para algunas personas puede llegar a ser una batalla cotidiana, pero a otros no les afecta tanto".

Desafío y sacrificio

El poder de la mente a través de ejercicios como la meditación puede desvanecer las ansias físicas, afirma Vishvapani, budista.

"No hay dudas de que algunas personas pueden practicarlo felizmente. A veces puede costar un poco, pero la idea de que no puedes por razones biológicas es falsa", asegura Vishvapani.

El padre Stephen Wang, decano del Seminario Allen Hall, en Londres, dice que es un sacrificio que muchos sacerdotes logran.

"Es posible cuando las personas tienen una madurez interior y la fe y las estructuras del apoyo están en su lugar", explica Wang.

Para él no se diferencia del desafío de un esposo que trata de ser fiel a su mujer.

"Egoístas e introvertidos"

La masturbación no es una válvula de escape del celibato, dice Wang. "Para todo cristiano, la masturbación y el sexo antes o fuera del matrimonio están mal y simplemente no deberían practicarse".

"La masturbación está prohibida para los católicos. La razón es que nos hace más egoístas, más introvertidos y menos capaces de abrir el corazón para amar a otras personas", dice Wang.

Por supuesto, hay muchos millones de cristianos que pueden no estar de acuerdo con la posición de Wang.

No es sólo una cuestión de biología, la química sexual hace que el celibato sea un estilo de vida difícil, según sostiene Jimmy O’Brien.

Las mujeres a veces ven a los curas como "frutas prohibidas" o una especie de desafío, recuerda. Pero lo que él encontró más difícil fue la soledad.

"Somos solo humanos y hay un elemento de soledad. Muchos necesitamos ese otro importante en nuestra vida".

La sociedad occidental otorga una gran importancia a la búsqueda romántica de un compañero/a de vida.

Renunciar a esa idea es un sacrificio enorme.

"La intimidad de compartir la vida con alguien que esté fundamentalmente de tu lado, todo eso te está negado", reflexiona Vishvapani. Él está casado porque también quería ese importante "otro" en su vida.

La vida moderna es individualista y sexualizada, dice el budista. En siglos pasados, la gente estaba o casada, en cuyo caso podía tener sexo, o célibe. Ahora las opciones son más variadas.

"La idea de ser soltero y sexualmente activo no era una posibilidad para la gente de la sociedad tradicional. Eran más propensos a aceptar un rol, como el de celibato para los curas".

Como resultado, el número de personas dispuestas a realizar el voto de celibato están disminuyendo en el mundo occidental.

Muchos católicos, entre ellos el cardenal O'Brien, han pedido que se revise el celibato en la Iglesia Católica.

Cuestión de fe

Para Vishvapani el problema no es el celibato en sí mismo sino la sensación de que debe ser obligatorio toda la vida.

"El problema aparece cuando las personas no pueden sostenerlo pero no tienen ninguna forma de ser sexualmente activos que no sea inmoral".

Tanto si el celibato es físicamente posible como si no, el problema llega con la institucionalización, dicen algunos.

Forzar a los curas a reprimir sus deseos o esconder su comportamiento sexual sólo ha causado perjuicios, opina Elizabeth Abbott, autora de "Una historia del celibato".

"Ha fallado durante miles de años. Ha dado lugar a cosas horribles".

Jimmy O’Brien cree que el próximo Papa debería ocuparse del tema del celibato. Él lleva casado 23 años y considera que ha tomado la decisión correcta.

"Habiendo experimentado la felicidad de la vida familiar yo diría que tengo más para ofrecer a la Iglesia que lo que tenía en aquel entonces".

Sin embargo, Wang opina que en general se malinterpreta el celibato. Asegura una relación única con Dios y con los feligreses, dice.

"No tiene que ver con represión. Tiene que ver con vivir de cierta manera".

No sólo los curas están llamados al celibato, también cualquier relación extramatrimonial, añade el sacerdote.

Wang rechaza la forma en que los medios de comunicación conectan el celibato con escándalo.

"No es verdad que el celibato conduce al abuso o a la disfunción sexual. Desafortunadamente los escándalos sexuales ocurren en varias organizaciones y atraviesan la sociedad, y alcanzan a hombres casados, no sólo célibes".

Según Sandra Bell, profesora de antropología de la universidad de Durham y autora del libro "Celibato, Cultura, Sociedad", no es una cuestión de fe.

"No es una creencia intrínseca de la Iglesia Católica, es una ley. Cuando los anglicanos quieren convertirse al catolicismo pueden mantener a sus esposas, lo que demuestra que el celibato de los curas no es realmente una creencia religiosa".

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