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Los bebés vienen de La Rioja

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15 feb 2013 13:02 GMT

Sandra Lafuente P.

España, para BBC Mundo

Cigüeñas en La Rioja, España

A las cigüeñas blancas les gustan los edificios. Mientras más altos y monumentales, mejor. Colonizan sus alturas durante la reproducción y la cría, la etapa más importante de su ciclo vital.

Hay uno por el que tienen especial apego, una iglesia barroca del siglo XVI que tardó 100 años en construirse, solo con ladrillo macizo. La colegiata de San Miguel, en la localidad de Alfaro, un pueblo cuyos habitantes no llegan a los 10.000, al este de La Rioja, tierra célebre por los vinos.

Y por las cigüeñas que viven en el templo más grande de su región: 2.000 metros cuadrados de planta, con dos torres de 50 metros de alto y, sobre todo, 3.000 metros cuadrados de tejados, superficie de sobra para que estas aves despeguen a sus anchas cuando emprenden vuelo y enseñen a hacerlo a sus polluelos.

Un total de 105 familias de cigüeñas blancas urbanas, según los últimos datos del año pasado, anidan en los pináculos, cornisas y otros espacios elevados de este monumento, declarado como tal en España en 1976.

Es la colonia más numerosa de Europa en un único edificio. La oficina municipal de Turismo de Alfaro va más allá: "La mayor colonia de cigüeña blanca urbana en un solo edificio del mundo", le dice a BBC Mundo su directora, Camino de La Torre, aunque el Gobierno de La Rioja -asegura el técnico de la Consejería de Medio Ambiente, Luis Lopo- no tiene elementos para comprobarlo.

Si se considera que cada uno de los 105 tiene una pareja y un promedio de tres pollos por cabeza, totalizan más de 500 cigüeñas poblando la cúspide de la colegiata de San Miguel, entre finales de diciembre y últimos de agosto, cada año.

La primera vez que el municipio de Alfaro registró la llegada de las cigüeñas a la colegiata de San Miguel fue en 1950, asegura la directora de su oficina de Turismo. En ese año había "cuatro o cinco parejas", dice.

La ONG Ecologistas en Acción les ha llevado un censo desde 1985. Ese año, según los datos suministrados a BBC Mundo, había ocho parejas. En los años 90, la cantidad creció a las 47 y en 1999 pasó de las 100. Desde 2002 no han bajado de ese número. En 2010 llegaron a la cifra más alta: 118 parejas.

En el mundo, estas aves viven entre el norte y centro de Europa, Asia y África, y en España hay contabilizadas unas 33.000 parejas.

Cigüeña blanca urbana, así la llaman. Ciconia ciconia es su nombre científico. Habita sobre todo en pueblos y ciudades pequeñas. Vive 20 años. Plumaje blanco, excepto el negro de los bordes de sus alas, que cuando se extienden y planean superan los dos metros. Pico largo, hasta 18 centímetros, y sonrosado como sus patas, cuando son adultos.

Además de las cúspides de ladrillo, la naturaleza en los alrededores de Alfaro es otro aliciente para que las cigüeñas se queden por allí. Los humedales, praderas y sotos (arboledas en las riberas de los ríos) tienen todos los alimentos que ellas necesitan. A solo dos kilómetros y medio de su casa tienen la reserva natural de los sotos del río Ebro, con suficiente comida: peces, ranas, reptiles, roedores e insectos.

También, aunque menos, comen de los vertederos y eso puede ser mortal.

Humanizadas

Prefieren construir los nidos en las esquinas de los tejados. Mientras más arriba mejor. "Al ser lugares altos, las posibilidades de accidentarse con árboles, con cables y otros obstáculos son mucho menores". De la Torre se lo cuenta a BBC Mundo como si hiciera una visita guiada turistas que van a ver a las cigüeñas, la colegiata y la reserva natural, más de 20.000 cada año, el doble de los residentes (humanos) de Alfaro.

Sin embargo, la electrocución o colisión con cables de alta tensión es una causa principal de mortalidad de estas aves, confirma Lopo.

Porque estas cigüeñas ya no tienen prácticamente depredadores. Vivir en las urbes es para ellas una forma de cautiverio, aunque puedan volar libremente. Y eso las protege, dice Lopo.

El humano tiene prohibido dañarlas por ley desde 1978: los nidos no pueden derribarse sin autorización, menos durante la reproducción.

Ellas mismas están "humanizadas".

En la iglesia hay oficios siempre en verano y también celebran bodas, bautizos, funerales multitudinarios. Las cigüeñas siguen allí. No se asustan con los fuegos artificiales de las fiestas del pueblo, dice De la Torre. Ella ha visto a las crías caminar tranquilas por las escalinatas, mientras aprenden a volar.

Cambios

"Por San Blas, la cigüeña verás: si no la vieres, año de nieves". El refrán, como tantos otros con los que la sabiduría popular española, predice el clima, indica que, según la tradición, el 3 de febrero, día de ese santo católico, el grueso de las cigüeñas deberían comenzar a repoblar sus nidos en España, de regreso desde África, a donde solían irse la mayoría de ellas en septiembre.

Pero el cambio climático ha suavizado el rigor de los inviernos y los ha hecho más fáciles de resistir para ellas, con más disponibilidad de alimentos, coinciden los expertos. Desde hace al menos 10 años, asegura Luis Lopo, estas aves han alterado sus ciclos migratorios y contradicen el refrán: vienen antes a España, ya desde entrado diciembre, o se van cada vez menos.

Más o menos la mitad de las cigüeñas se queda en la península ibérica.

Es para estudiar estos cambios que el gobierno de La Rioja y SEO/BirdLife marcaron con un satélite GPS a un ejemplar, la hembra llamada Yerga, en 2012.

Yerga ya atravesó el Estrecho de Gibraltar y esperan sus monitores que llegue a la colegiata de San Miguel la próxima semana. Venía desde Senegal, a más de 3.400 kilómetros de su casa de Alfaro, a donde llegó a principios de octubre, tras un mes de viaje en bandadas.

El 3 de febrero es también el Día de la Cigüeña en Alfaro.

Las parejas de la colegiata de San Miguel están ahora en pleno apareamiento. Muchos nidos ya están ocupados.

Entre diciembre y enero llegaron primero los machos y tomaron los nidos, los que no habían derribado cuando se fueron.

Ecologistas en Acción denunció en diciembre que la iglesia retiró "sin autorización hasta 70 nidos" por reformas del edificio.

"Algunos de estos nidos tienen peligro de caída y es necesaria la retirada o la descarga" o pueden causar algún daño a la estructura de la iglesia, responde Luis Lopo.

Pero las cigüeñas los reconstruyen. Si los encontraron ocupados por otra pareja, alguna que no se fue tan lejos, hay pelea segura entre los machos y gana el más fuerte.

Después llegan las hembras y los más jóvenes de la familia.

En la etapa de reproducción, este mes, hay un ruido de celebración que se repite en el centro de Alfaro: el choque de los picos de las cigüeñas que se aparean, el "crotoreo".

Las cigüeñas son monógamas y crían juntas. En marzo estarán poniendo los huevos y, al cabo de 32 días de incubación, nacerán las crías, que se quedarán en los nidos por un dos meses, mientras sus madres las alimentan.

Todavía con las patas y el pico negro, aprenderán a volar en junio. En julio y en agosto, en pleno verano español, ya podrán ir a buscar comida; sus madres las enseñarán a cazar todo el día en el campo. Cuando cumplan cuatro años, podrán reproducirse.

Termina agosto, se asoma el otoño y emprenden el viaje.

Hasta que siempre regresan.

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