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Nusra, el temido y sigiloso grupo yihadista de Siria

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21 ene 2013 05:05 GMT

Paul Wood

BBC, enviado especial a Alepo

Comandante de Nusra

Tras muchas horas esperando en la fría oscuridad para que abriera la panadería, los hombres aglomerados y frustrados al inicio de la cola comenzaron a golpear las puertas.

Un activista explicaba que la escasez de pan en sectores de Alepo ocupados por los rebeldes es delito del presidente de Siria, Bashar al Asad.

Una robusta matrona en hiyab y largo saco negro se despedía de él. "No culpen a Bashar. Lo que nos pasa es culpa nuestra", dice, mientras detrás de ella combatientes del Ejército Libre de Siria (ELS) luchan por mantener el orden.

En Alepo se cree que la escasez fue causada por el ELS, que roba harina para venderla.

Un oficial del ELS lo confirmó cuando le pregunté si esto lo hicieron combatientes de manera individual o fue ordenado por comandantes para costear sus operaciones.

"Ambos", señaló, "incluida mi propia brigada". Y agregó tristemente: "Todos somos ladrones".

Era una broma, y estallaron en carcajadas. Pero también lo dijo en serio.

"Muyahidín sirio"

Los beneficiarios son los islamistas de línea dura, especialmente el Frente Nusra.

Han asumido la distribución de harina a panaderías en zonas bajo control rebelde en Alepo.

Ninguna de las brigadas del ELS -que se acusan mutuamente de saqueo- confía en nadie, me indicó el oficial.

Nusra está fuera del ELS y tiene reputación de disciplina y honestidad. También es un grupo yihadista responsable de la mayoría de las bombas suicidas en Siria, por lo cual está en la lista negra de organizaciones terroristas de Estados Unidos.

Hace un año se presentó al mundo en un video por internet que reivindicaba varios atentados.

En el video, un enmascarado declaraba: "Somos muyahedines sirios, de varios frentes bélicos, para restaurar el gobierno de Dios en la Tierra y vengar el honor violado y la sangre derramada de los sirios".

"Cada hombre libre y noble debe tomar las armas, aunque tenga que vender sus muebles... el Frente Nusra ha asumido la responsabilidad de ser el arma de la nación musulmana en esta tierra".

Es una organización temida y sigilosa, pero después de negociar logramos hablar con un emir, o comandante.

Como era de esperarse, el emir, Abu Lokman, expuso una visión de Siria como un estado islámico regido por la Sharia. Los suyos no luchan por la democracia.

Empezó alabando a Dios y al profeta Mahoma. "Los sirios son religiosos por naturaleza. Les gusta el Islam. Están hartos de regímenes socialistas y seculares. Desean un estado islámico. Cualquier otra cosa es imposible", expresó.

Cucharada de explosivos

Abu Lokman había sido estudiante antes de que el régimen lo arrestara en 2008, cuando contaba más de 30 años de edad.

Era activo en foros yihadistas en internet y se unió a Nusra cuando aún era una organización secreta, seis meses antes de que se anunciara su existencia.

Para la entrevista usó un pasamontañas como precaución contra los espías del régimen.

Resguardaban su oficina combatientes barbudos, con trajes yemenitas, tradicionales cuchillos curvos, sus fusiles Kalashnikov y la túnica de los piadosos.

Un traficante envió un paquete de explosivos: polvo blanco, probablemente fertilizante, y diesel. Lo probaron con una cuchara al fuego y quemó bien.

Salpicada de éste y otros detalles transcurrió la conversación:

¿Cómo justifica las bombas suicidas que matan civiles?

No sólo nosotros las usamos; muchas facciones del ELS lo hacen. El régimen planta coches-bomba entre civiles y nos acusa para destruir nuestra reputación... Dios no permita que matemos a civiles, musulmanes, cristianos o lo que sean.

EE.UU. los llama grupo terrorista.

En Occidente tienen miedo a nuestras barbas largas, pese a que los judíos también son barbudos. Presentan a los musulmanes como salvajes. Conspiran contra nosotros. Cuando EE.UU. nos puso en su lista de terroristas no nos hicieron daño, elevaron nuestra reputación. Los sirios odian al gobierno estadounidense. Consideramos esto una medalla de honor.

¿Son al Qaeda?

Usamos el mismo lenguaje, la misma terminología, porque hablamos árabe. Pero no hay relación. Somos sirios.

¿Y si EE.UU. y otros quieren acabar con el régimen?

No estamos a favor ni en contra. Por supuesto, si destruyen los puestos militares del régimen, nos favorecen. Pero no deseamos una intervención, porque somos capaces de defender nuestro propio país.

"No sectarios"

Ésta fue la primera entrevista de un miembro de la dirigencia de Nusra. El emir fue cauteloso.

Es una lucha siria -dijo -, no es parte de una guerra santa. La organización no es hostil hacia otros estados, siempre que no apoyen al régimen.

No habrá ataques sectarios contra las minorías sirias. Los cristianos, especialmente, no tienen nada que temer, aseguró.

"Nuestra religión nos permite casarnos con cristianos, comer sus alimentos y vivir entre ustedes. Tenemos muchos decretos que nos impiden explotar la sangre y posesiones de los cristianos. Cristo también es nuestro profeta. Yo lo amo más que ustedes", afirmó.

Cuando no atendía asuntos militares, el emir lidiaba con una variedad de pedidos. Suplicantes entraban y salían. Era claro lo importante que el grupo se había convertido para la vida cotidiana.

Un hombre se había quedado sin gas para cocinar. Un anciano se quejaba de que sus hijos no lo ayudaban. Una viuda rogaba por la herencia de su marido.

Otro pedía ayuda para liberar a su primo, arrestado por una brigada del ELS. Era un anciano de la tribu acusado de tener una carpa donde antes de la revolución se juntaban los leales al presidente. Su familia dijo que costaría miles de dólares liberarlo.

Escuchamos tantas historias de gente arrestada -más bien secuestrada- por acusaciones débiles de conexión con el régimen.

Protestar en voz alta podría invitar a la acusación mortal de ser un Shabiha, miembro de la brutal milicia del régimen.

Corte Sharia

La atmósfera en Alepo tiene algo del París de 1944: desconfianza y rencor, dedos acusadores a colaboradores, reales o imaginarios.

En nuestro edificio, si la gente ve un auto con combatientes del ELS que vienen a arrestar a alguien, salen a intentar detenerlo.

El auto nuevo de un hombre fue incautado en un puesto de control del ELS. Se quejó ante Nusra.

La brigada del ELS llevó testigos que juraron que era un shabiha -un civil armado del bando oficial- y lo encarcelaron. Después quedó libre cuando Nusra asignó el caso a una nueva corte Sharia de Alepo.

La corte es establecida por Nusra junto a tres de las brigadas más islamistas del ELS.

Supuestamente es una alternativa al sistema de justicia secular dirigido antes por el estado sirio, y funciona paralelamente. Su influencia ya se siente.

Problemas difíciles, no solucionables de otro modo, se envían a la corte. Y mientras, continúa la batalla por Alepo.

El día que nos fuimos, una incursión aérea dejó 26 personas enterradas bajo los escombros en el área donde estábamos.

Pero la guerra parece más distante; las bombas, una interrupción ocasional en vez del golpeteo constante y el miedo permanente.

Las fuerzas del régimen están enfrascadas en unas pocas bases y las áreas de territorios "liberados" están expandiéndose.

Sabor a ceniza

El ELS siempre sospechó que el corazón de Alepo nunca estuvo realmente con la revolución.

Comerciantes, agricultores y pequeños empresarios del campo están ahora a cargo en grandes partes de la ciudad. Están descubriendo que la victoria sabe a ceniza.

"Alepo libre" tiene colas de ocho horas para el pan, cortes de electricidad, niños que buscan basura para quemar y árboles cortados para hacer leña.

Muchos siguen respaldando al ELS, pero en medio del caos, la escasez y los problemas causados por el mismo ELS, otros acuden a grupos de línea dura como Nusra, atraídos por su reputación de disciplina, honestidad, valentía y religiosidad.

Sin duda, tendrán una gran voz en el futuro de Siria. ¿Qué significa para los gobiernos occidentales que consideran intervenir?

Conocí a un combatiente de Nusra llamado Abdullah. "El frente Nusra es hijo de al Qaeda", afirmó.

Trabajaba en una tienda de ropa femenina antes de la revolución. Después, llevó la yihad a Somalia, Mali, Jordania, Irak, "dondequiera que haya musulmanes".

Occidente enfrenta un dilema. Si se permite que las armas lleguen a los rebeldes sirios, podrían terminar en manos de radicales islamistas.

Pero si los rebeldes moderados no son identificados y respaldados, el poder será de los combatientes mejor organizados y más disciplinados. Por ahora, son los yihadistas.

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