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El lugar donde Irán e Israel son amigos

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26 nov 2012 13:26 GMT

David Shukman*

BBC

Sesame

Imagine el siguiente escenario: ir a una de las regiones más inestables del mundo, elegir algunos de los países que peor se llevan entre ellos y unirlos bajo un mismo techo para hacer ciencia.

Eso es lo que ha logrado un proyecto científico en el que la lista de países participantes parece totalmente improbable: incluye Jordania, Turquía, Pakistán, Bahréin y Egipto. Hasta ahí, nada parece extraño. Pero se vuelve notable si añadimos a la lista a Chipre, Irán y –esa es la máxima sorpresa– a Israel.

A primera vista el proyecto de construcción de un centro de investigación compartida en Medio Oriente suena como una descabellada fantasía y totalmente irreal, del tenor de la que John Lennon evocaba en su canción "Imagina".

Pero no es ninguna utopía, y en esta región de odios ancestrales, más precisamente en Jordania, el proyecto Sesame, una sofisticada instalación científica, va tomando cada vez más forma y cuenta con el apoyo de países que suelen ser abiertamente hostiles entre sí.

Sesame es un sincrotrón, un acelerador de partículas, no muy diferente al Colisionador de Hadrones del CERN que está en Suiza.

El gobierno iraní se comprometió públicamente a destruir a Israel e Israel ha amenazado con bombardear las instalaciones nucleares de Irán. Hace poco, Israel acusó a Irán de darle a los palestinos los misiles que lanzaban contra israelíes.

Sin embargo, esos y otros gobiernos se han comprometido a destinar más fondos para Sesame, y la BBC pudo asistir a las reuniones de sus científicos y funcionarios.

Después de años de dudas sobre la viabilidad del proyecto, la construcción se encuentra ahora en una fase avanzada y el acelerador podría comenzar en 2015.

El sincrotrón, que actúa en efecto como un microscopio gigante, será utilizado por los investigadores para estudiar todo tipo de avances, desde virus a nuevos medicamentos y materiales.

Los sincrotrones se han convertido en una herramienta indispensable para la ciencia moderna. Hay unos 60 en funcionamiento en todo el mundo, casi todos ellos en países desarrollados, y este será el primero en Medio Oriente.

No hay barreras

La idea de promover la investigación avanzada en la región –e iniciar una nueva vía de diálogo– surgió por primera vez en la década de 1990.

Así como el CERN se creó después de la Segunda Guerra Mundial para reunir a los científicos de los antiguos enemigos europeos, Sesame tiene como objeto promover la colaboración de investigadores de todo Medio Oriente.

El consejo directivo de Sesame está encabezado por un físico británico, el profesor Chris Llewellyn Smith, un exdirector del CERN, que opera el Gran Colisionador de Hadrones de Ginebra, Suiza.

Durante una visita a las instalaciones, un nuevo edificio, cerca de la aldea de Allan, en las colinas al noroeste de Amán, le dijo a la BBC: "Es bastante notable, pero así sucedió, y es porque las comunidades científicas de estos países presionaron para que ocurra e ignoraron las barreras políticas.

"La ciencia es un lenguaje común. Si podemos hablarlo juntos, tal vez podremos construir puentes de confianza que ayuden en otras áreas".

Sesame es el acrónimo en inglés de Sincrotrón para Ciencias Experimentales y Aplicadas en Medio Oriente. Y también hace referencia a "ábrete sésamo", el comando secreto para llegar al tesoro en el cuento de Alí Babá y los cuarenta ladrones.

A pesar de la enorme sensibilidad política del tema, el proyecto ya abrió nuevos canales de comunicación con tanta eficacia que la perspectiva de que la máquina funcione correctamente ya es una posibilidad tangible.

Las reuniones más recientes de los "usuarios" –los equipos científicos que esperan hacer uso de Sesame– y de los asesores técnicos y funcionarios del gobierno tuvieron lugar a principios de este mes en Jordania.

Faro

La BBC tuvo acceso exclusivo a la construcción de la máquina y a las reuniones. El grado de armonía era sorprendente.

Los delegados de Chipre y Turquía (que no tienen relaciones diplomáticas) y de Israel, Irán y Pakistán (los dos últimos no tienen relaciones con Israel) se sentaron junto con jordanos, palestinos y egipcios. Dado el grado de tensión en el plano político, el ambiente era increíblemente tranquilo y formal.

Para el profesor Eliezer Rabinovici, un físico de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el proyecto es "un faro de esperanza para muchas personas de la región que se atreven a creer" que la vida en la región puede mejorar.

"Estamos teniendo un momento difícil ahora y puede llegar a ser incluso más duro".

"Pero creo que, como científicos, tenemos que mirar a largo plazo, y en el largo plazo no vemos ningún conflicto de intereses entre el pueblo de Irán y el pueblo de Israel".

Sus sentimientos coinciden con los de uno de los científicos de alto nivel de Irán, Mahmoud Tabrizchi, profesor de la Universidad de Isfahan: "Todos los científicos necesitan herramientas para trabajar y formar a sus alumnos pero cuesta mucho comprar instrumentos, especialmente los buenos. Esta máquina cubre un gran porcentaje de las necesidades de los científicos de la región".

La siguiente etapa de la construcción está siendo financiada por Israel, Irán, Jordania y Turquía, que aportarán US$5 millones cada uno. Otros US$5 millones provendrán de la Unión Europea para que el CERN les provea el sistema de imanes. Pakistán, por su parte, se ha comprometido a proporcionar US$5 millones en especias.

El camino a seguir

Los sincrotrones provocan la aceleración de electrones alrededor de un tubo circular, donde el exceso de energía se desprende en forma de luz –rayos X e infrarrojos– que se desvían hacia las líneas de luz. Al enfocar una luz intensa sobre las muestras, las más pequeñas estructuras pueden ser mapeadas con gran detalle.

La idea de Sesame llegó a despegar cuando un sincrotrón alemán llamado Bessy estaba siendo desmantelado y un profesor de la Universidad de Stanford, Herman Winick, sugirió que en vez de desecharlo se lo enviara a Medio Oriente.

Winick destaca que los sincrotrones en Brasil, Corea del Sur y Taiwán generan conocimiento científico local y evitan la "fuga de cerebros", y dice que un efecto similar es posible en Medio Oriente.

Para él, Sesame ya puede considerarse un éxito, simplemente porque las reuniones preparatorias de la última década han llevado a la misma mesa a científicos de países que normalmente no se hablan.

Esa opinión es compartida por muchos de los científicos que participan en un proyecto que tiene un valor mucho más allá de la ciencia.

Jamal Ghabboun, un físico palestino de la Universidad de Belén, dijo que nunca había imaginado que podía colaborar de esta manera.

"Lo que esperamos es que la ciencia abra la puerta a un acuerdo sobre otras cuestiones. Empezar con la ciencia y de alguna manera abrir las puertas que están cerradas desde hace años o siglos."

Desafíos políticos

Para Maedeh Darzi, una joven graduada iraní, la visita a Jordania supone el primer viaje al extranjero de su vida y, al igual que muchos aquí, su primer encuentro con israelíes.

Le pregunté al profesor Roy Beck, de la Universidad de Tel Aviv, cómo se sentía trabajando con científicos iraníes cuando su gobierno se comprometió a destruir su país.

"Bueno, los científicos iraníes no se comprometieron a destruirme a mí", dijo. "Quiero decir, los científicos iraníes, palestinos y paquistaníes son mis amigos porque ellos son científicos y tenemos un terreno común. Esto es realmente la esencia de lo que Sesame puede aportarle a la región".

El proyecto todavía se enfrenta a desafíos técnicos, además de la constante amenaza de ruptura o conflictos políticos que puedan forzar a los países a cancelar su financiación.

El profesor Llewellyn Smith admite que hay incertidumbres por delante: "Sin duda, una verdadera guerra nos detendría, pero tenemos que ser optimistas y seguir adelante".

*Adaptado del inglés por BBC Mundo.

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