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Barack Obama y los riesgos de abrirse a Birmania

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19 nov 2012 03:57 GMT

Jonathan Head

BBC, Birmania

Barack Obama y Aung San Suu Kyi en Birmania

La Casa Blanca lo denomina el "giro" hacia Asia: el enfoque estratégico del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para atraer a las emergentes naciones asiáticas, lejos de la preocupación de la década pasada con la guerra y el terrorismo en Afganistán y Medio Oriente.

La elección de Tailandia, Birmania y Camboya como lugares de destino para su primer viaje al exterior desde su reelección el pasado 6 de noviembre refleja algo más.

"No sólo nos estamos redirigiendo hacia Asia", precisó el asesor de Obama en cuestiones de Seguridad Nacional, Thomas E. Donilon, en un discurso la semana pasada.

"También estamos reequilibrando nuestros esfuerzos dentro de Asia.

"Habíamos invertido fuertemente en el noreste asiático por muchas razones históricas, pero ahora nos hemos enfocado de una manera diferente en el sureste asiático y los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, por sus siglas en inglés)", dijo.

"Mano de la amistad"

Lo que destaca de esta gira asiática es la visita a Birmania, la primera visita de un presidente estadounidense en el poder, y un evento importante en un país que hasta el año pasado era prácticamente un paria por su terrible historial en cuanto a violaciones de los derechos humanos y las malas prácticas del ejército (un "reducto de tiranía", según el expresidente de EE.UU., George W. Bush).

Obama tuvo un encuentro en Rangún con el presidente Thein Sein y la líder de la oposición, Aung San Suu Kyi, en una visita que puede marcar un momento decisivo en la historia de Birmania, que intenta salir de su aislamiento internacional.

El presidente de Estados Unidos reiteró el compromiso de su país para apoyar las reformas democráticas que se están implementando en Birmania, aunque alertó que el "camino apenas ha comenzado".

En su histórica visita Obama extendió la "mano de la amistad" y advirtió que no hay excusa para "la violencia contra personas inocentes" pese a las diferencias étnicas entre musulmanes y budistas.

Además, instó a la inclusión en la sociedad del pueblo rohingya, cuyos miembros no son reconocidos como ciudadanos.

'Reducto de tiranía'

Las autoridades estadounidenses dicen que el objetivo de la visita es respaldar las reformas que ha adoptado el presidente de Birmania, Thein Sein, y explorar áreas en la que EE.UU. pueda apoyar el desarrollo de prácticas e instituciones democráticas.

Otro objetivo, no reconocido explícitamente, es contrarrestar parte de la influencia que China ha sido capaz de ejercer sobre Birmania durante años de aislamiento y sanciones.

Esto es algo que incluso los militares birmanos de la vieja escuela aceptarán con agrado. Su país ha tenido históricamente una relación difícil con su gigante vecino del norte, y la gran dependencia de las inversiones y de la tecnología militar china ha sido fuente de malestar y desagrado.

Sin embargo, la visita de Obama ha alarmado a un número de organizaciones de derechos humanos. Las autoridades dicen que sacará a la luz el tema de los presos políticos, los abusos del ejército y la necesidad de reformas más profundas, así como la violencia comunal en el estado Rajine, en la costa oeste del país.

Pero los activistas se preguntan por qué una visita tan importante y simbólica tiene que ocurrir tan pronto, antes de que las reformas -que empezaron de forma inesperada el año pasado- estén plenamente desarrolladas, y aparentemente antes de que el equipo de Obama haya asegurado algún tipo de concesión por parte del gobierno birmano.

Prestigio presidencial

El gobierno sí anunció esta semana una amnistía para 452 prisioneros, en lo que calificó como un "gesto de buena voluntad", pero los críticos lamentaron que no incluyera a ninguno de los 280 a 330 que, según los grupos de derechos humanos, son presos políticos.

Sin embargo, en vísperas de la llegada de Obama, el gobierno amplió la amnistía a otros 66 prisioneros, entre los que sí se encuentran algunos de los más conocidos detenidos políticos.

"El hecho de que el gobierno birmano haya liberado a un montón de prisioneros, pero que aparentemente haya rechazado incluir a muchos de los prisioneros políticos, es difícilmente un arranque auspicioso para esta visita", señala Phil Robertson, de la organización Human Rights Watch en Bangkok, Tailandia.

"De hecho, deja la sensación de que ahora que el gobierno ha conseguido el prestigio de recibir la visita del presidente de EE.UU., puede estar retrayéndose en sus compromisos de liberar a todos los presos políticos".

Todavía no está claro si la delegación estadounidense llegará a Birmania con una lista de prisioneros políticos o si serán capaces de asegurar alguna liberación más.

Volver con las manos vacías expondría a Obama a la acusación de que se precipitó hacia Birmania sin asegurar ninguna concesión a cambio del prestigio que supone esta primera visita presidencial.

Por otro lado, su agenda está diseñada para admitir el legado autoritario que todavía pende sobre Birmania.

Por ejemplo, Obama no va a Nay Pyi Taw, la grande y nueva capital, construida en secreto por el último gobierno militar, normalmente la sede elegida para los encuentros diplomáticos.

En una concesión poco habitual, Sein viajará hasta Rangún para encontrarse con Obama. Se cree que esta fue una petición de la líder opositora Aung San Suu Kyi, a quien Obama verá en su casa del lago en Rangún, donde estuvo bajo arresto domiciliario durante 15 años.

De hombre del régimen a reformista

Obama también eligió pronunciar un discurso en la Universidad de Rangún, un campus dilapidado y obsoleto que otrora fue la institución académica de mayor prestigio en el país pero que fue vaciado de estudiantes por el ejército tras las protestas masivas de 1988.

La universidad todavía se ve como símbolo de la disidencia y el nuevo gobierno ha prometido que restablecerá la vida académica. En los últimos días ha habido labores apresuradas de limpieza y pintura para convertirla en un lugar adecuado para un presidente estadounidense.

Los cambios en Birmania en el último año han sido tan repentinos e inesperados que todavía desconocemos gran parte de su contenido y significado.

No sabemos si están impulsados principalmente por el presidente Sein, anteriormente considerado como un cauteloso hombre del viejo régimen, y su gabinete de ministros reformistas, o por otras fuerzas.

Todavía no sabemos qué influencia tiene el antiguo dirigente militar Than Shwe sobre el nuevo gobierno.

Nadie está incluso seguro de en qué condiciones entregó el poder: ¿las suyas, o fue empujado a hacerlo?

El ejército sigue siendo un jugador muy poderoso, cuenta con un cuarto de los escaños parlamentarios, no rinde cuentas por sus acciones y tiene significativos intereses empresariales.

Con todo esto, Obama parece estar asumiendo una apuesta por un caballo ganador sin estar incluso seguro de que pueda terminar la carrera.

Hace cuatro años, cuando fue elegido por primera vez, uno de los principales objetivos de su política exterior fue conectar con los adversarios de EE.UU.

Sus esfuerzos dieron pocos frutos en Irán, Corea del Norte y Venezuela. Sólo Birmania ha mostrado resultados prometedores.

"No somos ingenuos respecto a esto", dijo Donilon. "Somos perfectamente conscientes de los peligros de una vuelta atrás.

"Pero este es, verdaderamente, un momento que no nos queríamos perder".

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