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Ciudades que se reparan a través del celular

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15 jun 2012 00:37 GMT

Ian Hardy

BBC

Trabajador en San Francisco, California

Los teléfonos inteligentes se han integrado enormemente en nuestra vida social y son utilizados para cosas como enviar fotografías, invitaciones o encontrarnos con amigos.

Las grandes empresas y organizaciones tampoco se han quedado atrás, siempre buscando nuevas formas de promocionar sus productos y servicios.

Ahora, los gobiernos también quieren unirse a la fiesta.

En Estados Unidos, algunas ciudades y estados se han dado cuenta de que una mezcla de buena voluntad vecinal con aplicaciones para celulares bien diseñadas, puede revolucionar el modo en que se relacionan con los ciudadanos.

En inglés se conoce como crowdsourcing urbano, término derivado de las palabras crowd (gentío) y sourcing (fuente o búsqueda de fuente), y se refiere a sistemas que permiten a los ciudadanos reportar problemas a través de un dispositivo celular, en tiempo real y con la posibilidad de seguir el asunto a través de la red.

Esquivando el hilo musical telefónico

Millones de personas poseen hoy en día teléfonos celulares con excelentes sistemas GPS, acelerómetros -sensores que miden el movimiento- y cámaras de alta resolución.

Esto hace que cada vez más usuarios encuentren más sencillo enviar sus reclamos a través de una aplicación que mediante una carta o una llamada telefónica.

En el departamento de Nuevas Mecánicas Urbanas del ayuntamiento de Boston, en EE.UU., han sabido sacar partido a esta tendencia, utilizando aplicaciones para canalizar las quejas más comunes de los ciudadanos: huecos en la vía, graffitis y vehículos abandonados.

Y según cuentan, los que las usan una vez, generalmente las usan de nuevo, convirtiéndose en una especie de "protectores de la comunidad", en lugar de unos "reclamadores en serie".

Respuesta rápida

"Hemos desarrollado un modelo enfocado en la calidad de vida, la habitabilidad de los vecindarios de Boston, usando una gama de nuevas técnicas y enfoques en los que los servicios gubernamentales se dan cita con el público", le explicó a la BBC Nigel Jacob, del ayuntamiento de Boston.

El objetivo es arreglar las pequeñas cosas rápidamente y permitir a la comunidad saber que se cumplen los compromisos.

Por ejemplo, se sabe que los jóvenes tienden a pintar más un área que ya está llena de graffiti y que un vehículo abandonado atrae a aquellos que quieren deshacerse de neveras y computadoras.

Pero para minimizar este fenómeno, en Boston decidieron depender menos de los inspectores y hacer que sean sus habitantes los que envíen mensajes que permitan detectar este tipo de cosas antes, abaratando a su vez los costes de una reparación cuando el problema se ataja a tiempo.

Detectando huecos

Un ejemplo es una aplicación para detectar huecos en la vía conocida como Street Bump, diseñada para usarse en el auto.

Cuando un celular con acelerómetro integrado activa la aplicación, cada bache percibido queda registrado junto con sus coordenadas exactas detectadas a través del GPS, y esta información se envía a un servidor central.

Si un mismo hueco genera tres reportes independientes en cuatro días, se declara oficialmente como un problema que alguien debe resolver.

La parte más difícil es desarrollar un algoritmo que pueda distinguir entre huecos y tapas de alcantarilla o huecos de drenaje, afirma Jacob.

Pero los usuarios también pueden enviar fotografías de los agujeros que hay que reparar para que el asunto sea resuelto rápidamente.

Cuantos más datos se recopilan electrónicamente, más sencillo resulta señalar y predecir dónde se forman los huecos cada año.

Ciudadanos conectados

Boston lleva años introduciendo este sistema de aplicaciones. Concretamente fue en 2009 cuando presentó Citizen Connect para que el público reportara problemas varios.

Los trabajadores de la alcaldía descubrieron que la gente que se queja electrónicamente se interesa más por seguir la evolución del asunto, que aquellos que lo hacían por teléfono, así que este año presentaron City Worker.

Con esta aplicación los funcionarios en el campo pueden informar sobre un determinado caso y estos informes son enviados a la persona que hizo el reclamo vía correo electrónico.

El sistema desarrollado en Boston se está imitando en muchas otras ciudades estadounidenses.

En 2009, el presidente Barack Obama anunció la iniciativa Open Government (Gobierno Abierto), con la idea de generar una mayor transparencia de gobierno y colaboración por parte del público.

Desde entonces, muchas otras ciudades, incluyendo Salt Lake City y San Francisco, introdujeron aplicaciones de interacción a dos bandos, para promover la eficiencia y efectividad en la gestión de la ciudad.

Por ejemplo, ubicar las quejas por área es más preciso que nunca, y la persona que envió la queja puede ver también cuantas otras lo hicieron también, qué se ha hecho al respecto y cuánto tiempo falta para tomar una resolución final.

Aplicaciones costosas

No obstante, diseñar una aplicación para manejar una ciudad puede ser costoso, así que algunos gobiernos acuden a compañías privadas con experiencia en redes sociales como Kana.

Los programas de análisis de datos de Kana, rastrean los contenidos de Twitter y Facebook encontrando mensajes que puedan ser de interés para las administraciones. Según cuenta su director de marketing, Alan Brooks, lo que se dice en las redes sociales es a menudo más revelador que los reportes vía aplicaciones.

"Lo que esto permite es detectar no sólo temas, sino también sentimientos positivos y negativos", apuntó.

"Es una tecnología muy útil y fuente de conocimiento que puede ser combinada con otras plataformas".

Funcionarios de todo EE.UU. se dan cuenta de que el crowdsourcing urbano todavía está en pañales y que se desconoce todavía su verdadero potencial.

Por ejemplo, el departamento de policía sabe que las bandas y vendedores de droga usan cada vez más las redes sociales, y la ciudad de Boston espera que las aplicaciones gubernamentales puedan mejorar sus sistemas de salud y educación.

Por supuesto, todavía quedan en el aire muchas cuestiones sobre este tipo de sistemas, como la confidencialidad y el derecho a la privacidad, pero los funcionarios dicen que los reclamos pueden ser anónimos y que mucha de la información se guarda temporalmente hasta que se resuelve un problema.

La reducción de costos, una mayor eficiencia y la rápida respuesta supone un fuerte incentivo para que los gobiernos locales, al menos en EE.UU., sigan adelante con la idea dediseñar ciudades que se reparen a través de aplicaciones.

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