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El Carnaval Caribeño se va de Washington D.C.

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12 may 2012 00:08 GMT

William Márquez

BBC Mundo, Washington

Carnaval Caribeño

El Carnaval Caribeño del Distrito de Columbia (DCCC, por sus siglas en inglés), una de las principales y más coloridas celebraciones culturales en la capital de Estados Unidos, no se podrá realizar este año en dicha ciudad.

La alcaldía de Washington D.C. no autorizó el desfile y festival anual debido a un saldo pendiente por servicios prestados en años anteriores que no ha sido cancelado por los organizadores.

A pesar de que los directores del DCCC resaltan el importante beneficio económico que recibe la ciudad con la celebración, las autoridades señalan que no había garantías suficientes para siquiera cubrir los costos en 2012.

La significativa vigésima edición del Carnaval Caribeño se trasladará ahora a la vecina ciudad de Baltimore, en el estado de Maryland, que cuenta también con una comunidad caribeña pero no es lo mismo que desfilar por las calles de la capital de EE.UU.

Despliegue cultural

El Carnaval Caribeño de D.C. empezó en 1993, cuando 11 líderes de esa comunidad decidieron hacer un despliegue de la creciente presencia e influencia de su cultura.

No hay cifras exactas de cuántos "caribeños" viven en Washington y sus alrededores, pues no están incluidos como tal en el censo nacional. Algunos estiman que hay unos 100.000 entre los residentes y los de segunda y tercera generación.

En esta comunidad se incluyen las islas de las Antillas y otros territorios hispano y franco parlantes que se manifiestan en muchas facetas, desde la comida, la música y la artesanía.

"Es una gama muy amplia de lo que se entiende como caribeño", dijo a BBC Mundo Loughton Sargent, director ejecutivo y fundador del DCCC. "El carnaval es lo que une todos estos elementos".

Según Sargent, es un evento singular, único e importante que sucede todos los años.

Tradicionalmente tiene dos componentes: Un gran desfile por una avenida que atraviesa vecindarios caribeños y que desemboca en un amplio parque donde se realiza el festival con puestos de comida, venta de arte y artesanía y tarimas con entretenimiento local e internacional.

En este participan colectivos de muchos países y, en años recientes, se han incluido grupos de África. "Lo que empezó con la asistencia de unas 25.000 personas ahora se ha convertido en uno de los festivales más grandes de la región", aseguró el director ejecutivo del DCCC.

"No es sólo una gran fiesta sino le da un impulso económico importantísimo a la ciudad", recalcó.

Déficit

No obstante ese movimiento económico, a partir de 2010, el Carnaval entró en déficit y le debe una cuantiosa suma a la ciudad por los servicios de la policía metropolitana en temas de seguridad y control de muchedumbres, unidades de primeros auxilios, aseo, etc.

Los organizadores no pudieron encontrar una solución con las autoridades para el pago del saldo, que supera los US$200.000, por consiguiente, no obtuvieron el permiso para realizar el carnaval este año.

La Oficina Ejecutiva de la Alcaldía de Washington D.C. le envió el siguiente comunicado a BBC Mundo:

"Nos desilusiona el no poder haber llegado a un acuerdo con los organizadores del Carnaval Caribeño que hubiese permitido a ese popular evento permanecer en el Distrito de Columbia. Sin embargo, la organización del Carnaval no pudo cumplir con sus obligaciones financieras para con la ciudad".

Loughton Sargent reconoce la morosidad pero señala que la situación se debió a un cambio en la relación que el DCCC tenía con la alcaldía.

Aunque el carnaval recauda dineros de patrocinadores, vendedores autorizados y otros, esos "no son suficientes para cubrir todo el evento, que es gratis para el público", dijo Sargent.

La ciudad le otorgaba un subsidio anual de US$150.000 para amortiguar los costos, indicó el fundador del festival pero, en medio de la temporada de 2010, ese subsidio fue revocado.

Lograron trasladar el déficit al siguiente año con la esperanza que un aumento de actividades en un sitio más grande de la ciudad generaría el dinero suficiente para cubrir costos.

No fue así. En parte, afirma Sargent, porque la ciudad decidió acortar la ruta del desfile en 2011 a menos de la mitad de su longitud original y terminó por cobrar mucho más por sus servicios que cuando la ruta era completa.

"Siempre gozamos de una buena asociación con el gobierno de la ciudad, pero esas medidas profundizaron nuestro déficit", se lamentó Loughton Sargent, quien esgrimió el argumento del impacto económico del festival.

Impacto económico

Un estudio independiente de la Escuela de Administración de Empresas de la Universidad Howard, publicado en abril, encontró que el carnaval tenía un efecto significativo sobre los negocios locales.

Tomando las cifras del evento en 2011, estimaron que unas 400.000 personas asistieron al festival y gastaron más de US$21 millones, de los cuales la ciudad percibió US$1,3 millones en impuestos.

Sin embargo, en documentos recibidos por la BBC de la oficina de Comunicaciones de la Alcaldía, las autoridades manifestaron dudas sobre la capacidad del carnaval de generar ingresos suficientes para pagar sus deudas.

Como alternativa, el DCCC aceptó la invitación de los organizadores del Festival Caribeño de la vecina ciudad de Baltimore para unir sus recursos en lo que han denominado Carnaval Caribeño Unificado de Washington y Baltimore.

Éste se llevará a cabo entre el 14 y 15 de julio próximo.

Sargent reconoce que no será lo mismo y no sabe cuál será la respuesta de la comunidad, sin embargo, "esto nos dará un sentido de continuidad y una oportunidad de recaudar algunos fondos para subsanar las deudas que tenemos".

Insiste en que no le han cerrado la puerta a la capital de EE.UU. "Nos llamamos Carnaval de D.C. por una razón. Este es un producto de Washington D.C. y queremos encontrar una resolución para poder regresar".

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