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Argentina se mueve hacia una economía de puerta cerrada

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22 mar 2012 03:12 GMT

Veronica Smink

BBC Mundo, Argentina

Televisión en almacén (foto genérica)

Hace años que Argentina venía experimentando una tasa de crecimiento económico cercana al 9% en promedio, una de las más altas de la región.

Pero las cosas cambiaron a partir de 2011. Según las estimaciones privadas, el año pasado el Producto Interno Bruto (PIB) aumentó un 6%, y los pronósticos para 2012 reducen esa cifra a la mitad o a un tercio.

Además de un panorama internacional más desfavorable –en especial por la desaceleración económica de su principal socio comercial, Brasil- el país también debe lidiar con un creciente déficit financiero y una escasez energética que está obligando a importar combustible, lo que impacta su balanza comercial.

En ese contexto, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner comenzó su segundo período de gobierno, en diciembre pasado, aplicando una serie de recortes y restricciones que las autoridades definen como "sintonía fina" (rechazando la idea de que se trata de un ajuste).

A pocos días de obtener una apabullante victoria en las urnas, la mandataria puso en vigencia una normativa para limitar la compra de divisas, con el objetivo de controlar una masiva fuga de capitales que el año pasado superó los US$20.000 millones.

Ver: Qué se logró con las restricciones cambiarias en Argentina

Al mismo tiempo, el gobierno decidió profundizar las medidas para evitar que se achique el superávit comercial -una de las fortalezas de su modelo económico- que viene en caída desde 2009.

Primero, ahondó su política de obligar a las empresas a exportar por igual cantidad de lo que importan, algo que generó algunas situaciones insólitas.

Pero en febrero tomó medidas más drásticas: el poderoso Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, puso en marcha un sistema de permiso previo para el ingreso de productos al país que, según varias fuentes, ha paralizado una parte sustancial de las importaciones.

De acuerdo con la Cámara Argentina de Comercio (CAC) y la Cámara de Importadores (CIRA), entre el 20% y el 30% de los pedidos son rechazados, y muchos empresarios alegan que los permisos son otorgados por Moreno de forma arbitraria.

Freno a la importación

Las restricciones generaron un fuerte rechazo por parte de los principales socios comerciales de Argentina, que ya venían acusando al país de imponer trabas.

También los consumidores expresaron a través de los medios y las redes sociales su frustración por la escasez de una serie de productos, en especial electrodomésticos, artículos para bebés y ciertos medicamentos.

En tanto, algunos comercios advirtieron que deberán cerrar sus puertas por no tener acceso a productos o insumos básicos para su producción. Según medios críticos como el diario La Nación, de mantenerse la situación, la economía se "bloqueará" dentro de pocos meses.

La industria argentina es fuertemente dependiente de los insumos importados. La mayor industria del país, la automotriz, importa el 70% de sus partes.

Desde 2003, cuando asumió la presidencia Néstor Kirchner –marido y antecesor de la actual mandataria- el país aumentó en más del 530% sus importaciones, que en 2011 alcanzaron los US$73.925 millones.

Justamente, los altos índices de importación del país fueron resaltados por el Canciller argentino, Héctor Timerman, durante una conferencia de prensa a la que convocó este martes para hacer frente a la ola de críticas por las restricciones comerciales.

Timerman señaló que en 2011 Argentina fue el segundo país del G20 con mayor crecimiento de sus importaciones y también el segundo de América Latina, detrás de Colombia.

Y rechazó las acusaciones de que las nuevas reglas comerciales aplicadas por el país sean "una expresión de proteccionismo".

"Todas las medidas tomadas por la Argentina se enmarcan en la normativa de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los compromisos internacionales asumidos por nuestro país", aseguró.

"El supermercado del mundo"

El Canciller explicó que Argentina está aplicando un modelo de sustitución de importaciones que aspira a "defender el trabajo argentino".

"Todo lo que se pueda producir en Argentina se debe producir acá", afirmó.

"Este país se hizo famoso como el granero del mundo. Hoy no queremos ser el granero del mundo sino el supermercado del mundo", dijo, explicando que las políticas del país apuntan a crear valor agregado.

"Antes exportábamos cuero, ahora queremos exportar zapatos y cuero", ilustró.

A pesar de que la intención del gobierno es crear empleo, algunos creen que el efecto inicial será el contrario.

"Las empresas importadoras se verán perjudicadas, al igual que las industrias que dependen de muchos insumos importados", señaló a BBC Mundo Nicolás Bridger, director de la asesora financiera Prefinex.

Quienes dependen de insumos extranjeros para producir también advierten que la calidad del equivalente local muchas veces es peor y el costo más alto (algo que, estiman los expertos, se agravará por la falta de competencia).

Muchos también cuestionan que las medidas de restricciones cambiarias y comerciales no fueron anticipadas por la presidenta durante su campaña de reelección.

Desaceleración

Para los medios críticos del gobierno y algunos economistas consultados por BBC Mundo la verdadera motivación detrás de los anuncios es la necesidad del gobierno de frenar la salida de dólares, ante un clima económico internacional más hostil y las dificultades del país para acceder al mercado de capitales, tras el default de 2001.

En tanto, expertos como Bridger advierten que los frenos a la importación podrían llevar a un encarecimiento de los productos argentinos, lo que los tornaría menos competitivos para su exportación.

Por otra parte, algunos creen que las medidas argentinas ahondarán la desaceleración económica del país.

En la última Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que concluyó este lunes en Montevideo, dos bancos de inversión y una calificadora de riesgo recortaron sus previsiones de crecimiento para la economía argentina, debido, en parte, a las trabas a la importación.

Merrill Lynch, JP Morgan y Standard & Poor’s pronosticaron que el PIB argentino se expandirá en 2012 entre 1,5% y 3%. Hace unos meses, preveían un crecimiento de entre 2,5% y 4,4%.

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