
Plantación de huarangos en uno de los lugares más secos del planeta, por miembros del proyecto "Restauración de hábitats y uso sostenible en los bosques secos del sur de Perú". La iniciativa es impulsada por Kew Gardens, el Jardín Botánico de Londres.

El huarango, Prosopis limensis, se encuentra sólo en el Valle de Ica. Tiene las raíces más largas del mundo, de hasta 70 metros, lo que le permite acceder a agua subterránea, y sus hojas tienen pelos que "atrapan" gotitas que caen al suelo. El huarango milenario de la foto se encuentra en el Distrito de San Cruz, provincia de Palpa, departamento de Ica.

El huarango "es como una casa, que hace posible la vida de gran cantidad de animales ", asegura Alfonso Orellana, integrante del proyecto. Una de esas especies es el Fringilo apizarrado, Xenospingus concolor, o "huaranguerito".

El huarango forma parte de la historia viviente de Ica. Cerámicas de la cultura Nazca, de hace cerca de 1.500 años, muestran zorros alimentándose con las vainas o frutos del árbol.

El proyecto experimenta diversas técnicas de restauración. "Nunca se puede plantar una especie única de árbol, es necesario plantar todos los hermanos y hermanas con los que está relacionado", explica Oliver Whaley, ecólogo y experto en restauración a cargo del proyecto en el Jardín Botánico de Londres.

"Plantar semillas" en los niños es una parte esencial del proyecto, que trabaja junto a la Asociación para la Niñez y su Ambiente, ANIA. Los niños aprenden a germinar y plantar y forman brigadas ecológicas.

El equipo en Perú está formado por biólogos, botánicos, agrónomos, ingenieros forestales, educadores. En la foto: arriba izquierda: Pablo Merino (Revista Viajeros), Flor Salvatierra, Evelyn Perez, Consuelo Borda, Ciro Gómez, Octavio Pecho. Abajo izquierda: Marcos Mendoza, Miguel Soto, Mario Tenorio, Alfonso Orellana.

Actividades con los niños durante el Festival del Huarango. El proyecto trabaja con estudiantes y técnicos de universidades locales, como la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica y la Universidad Nacional Agraria La Molina.

El Festival del Huarango viene celebrándose cada año en abril desde 2006. Es una oportunidad para difundir el mensaje de la biodiversidad y la importancia del ecosistema local.

"Plantar semillas es sólo una parte. La otra parte es sembrar las semillas en los niños, de modo que plantar un árbol sea algo normal que se transforme en parte de su vida", asegura Oliver Whaley.

El festival es también una oportunidad para probar productos a partir del huarango, como la harina de huaranga, tortas, empanadas, helados, café. .

Misky Huaranga o "Dulce huaranga", una empresa que es parte integral del proyecto, elabora la harina a partir de la huaranga, como se llama al fruto o vaina del árbol. El fruto tiene alto valor nutritivo: contiene vitamina B, A, C y minerales.

Martín (centro) junto a sus compañeros de clase. Los propios niños deciden qué plantar en áreas demarcadas como "tierras de niños".

El proyecto promueve la plantación de árboles en los patios de escuelas como esta, a la que asiste Martín Noa, de 13 años, uno de los integrantes de las brigadas ecológicas.

Tronco del huarango milenario. El árbol que sobrevive en condiciones extraordinarias enfrenta más presiones que nunca.

Una de las amenazas es la tala de árboles por los carboneros, que cortan y queman el huarango para vender carbón a restaurantes que ofrecen "pollo a la leña".

Para Whaley, "nunca puede dejarse un proyecto a menos que los niños estén plantando árboles (...) Todo proyecto debería durar el tiempo de crecimiento de los niños, unos 20 años, para ayudarlos a llegar a la universidad y asumir responsabilidades".

Whaley y otros integrantes del proyecto sueñan con un "bosque jardín", en el que el huarango conviva con otras especies, como árboles frutales, siendo una parte integral en armonía con el desarrollo sostenible de la comunidad.

Desde Ica, las experiencias con el árbol sobreviviente del desierto podrían ayudar a otros continentes como África a combatir el cambio climático. Según Whaley, "si logramos replantar árboles, con la menor cantidad de agua, podríamos ofrecer un modelo para el resto del mundo".