Última actualización: viernes, 30 de julio de 2010 - 05:50 GMT

¿Qué quiere saber de la ley de Arizona?

Frontera de Arizona

Ley de Inmigración de Arizona estaba programada para entrar en vigor este jueves, pero una parte importante de las medidas que contempla la ley quedaron suspendidas tras una medida cautelar de una jueza que estudia las demandas del gobierno federal estadounidense contra la aplicación de la norma.

Con su fallo del miércoles la jueza federal Susan Bolton restringió temporalmente el alcance de la medida, conocida con el código SB 1070, y de momento no se podrá aplicar una provisión que autorizaría a la policía del estado de Arizona a solicitar documentación a quienes considerara "razonablemente sospechosos" de estar ilegalmente en suelo estadounidense.

clic Vea: Claves de la ley de Arizona

La jueza señaló que bloqueó varios componentes de la ley porque socava la potestad del gobierno federal de establecer las normas migratorias del país.

No obstante, la mera amenaza de la aplicación de la polémica ley ya ha transformado a ciudades como Phoenix, donde muchos habitantes temen por las repercusiones de la norma.

Éste fue el diario y las crónicas, escritas desde el lugar, en el que compartí mis impresiones y respondí a las preguntas de los lectores de BBC Mundo de cómo se vivieron los días antes de la entrada en vigor de la ley.

Nueva redada. 29 de julio, 7 PM

Una lluvia vespertina refrescó las ardientes temperaturas de Phoenix este jueves y también calmó los ánimos que en horas de la mañana estaban muy caldeados.

Bajo un calor de más de 40 grados centígrados los que se oponen a la ley SB 1040 -aun su versión más suavizada por la jueza federal Susan Bolton- se habían enfrascado en actos de desobediencia civil en la avenida Washington, en el centro de la capital de Arizona.

Sheriff Joe Arpaio

Pero ya en horas de la tarde los manifestantes junto a decenas de personas que llegaron de estados cercanos como California en solidaridad, se congregaron nuevamente frente al edificio del Capitolio sin causar conflictos con la policía.

Hasta el momento no he encontrado en Phoenix un estadounidense, aparte de la gobernadora Jan Brewer, el senador Russel Pearce y el sheriff Joe Arpaio, que diga que favorece la polémica ley en todo su contenido.

Según varias encuestas de opinión, más de la mitad de los residentes de Arizona apoyan la medida, pero Fred Harris, a quien encontramos observando los acontecimientos del día en la esquina de Washington y la Primera avenida, dijo que tiene "sentimientos mixtos" sobre la legislación.

"Creo que la jueza (Bolton) tomó una buena decisión", expresó Harris. "Es un tema social muy complicado, pero creo que si (la ley) se implementa llevaría el estado a la bancarrota debido al costo de su aplicación".

El estadounidense, que trabaja en uno de los edificios del centro de la ciudad también consideró que los manifestantes de este jueves, al menos "en espíritu", tenían el derecho de expresar su opinión.

La muy anunciada redada contra indocumentados del sheriff Joe Arpaio, que debió empezar al mediodía fue pospuesta para cuatro horas más tarde, debido a que la mayoría de los agentes de la policía del condado de Maricopa se encontraban frente a la cárcel local, donde protestaban por la ley cientos de personas.

Numerosos periodistas nos presentamos a una de las sedes del condado en el sur de Phoenix.

Seguí en mi carro a una camioneta blanca que me había asignado el personal de prensa de Arpaio, pero la primera parada fue para llenar el vehículo de combustible.

Luego, en una de las autopistas del condado, observé como uno de los agentes detuvo a una camioneta que al parecer tenía problemas con la placa. No hubo arrestos por lo que entiendo que el conductor tenía sus papeles en orden.

Al arrancar de nuevo perdí la camioneta. Pero en mi regreso al hotel vi otros vehículos de policía del condado, también apostados en la autopista parando autos que transitaban por ella.

Durante la llamada "operación número 17", recordé lo que me expresó Margarita Serralde, con quien conversé durante una de las manifestaciones en la avenida Washington: "Arpaio agarra cualquier gente que él quiere y, aunque no tenga por qué, agarra cualquier pretextito, porque el vidrio está rotito, que porque dio mala vuelta, na ma siendo mexicanos se los lleva presos".

Al portavoz de la policía de Phoenix le pregunté su opinión sobre la redada de este jueves. Pero como buen oficial, Tommy Thompson se limitó a decir "no tengo opinión al respecto" y declinó comentar sobre si los agentes policiales deben arrestar a personas indocumentadas, una de las provisiones de la ley SB 1070 que bloqueó la jueza Bolton.

Siguen las manifestaciones. 28 de julio, 6 PM

Susan Bolton, jueza federal de Phoenix, Arizona

La medida cautelar impide que entre en vigor gran parte de la ley de Arizona.

A pesar de que la jueza Susan Bolton bloqueó las partes más controversiales de la ley de Arizona, el ambiente sigue caldeado en Phoenix, especialmente en el centro de la ciudad donde están localizadas las principales oficinas del gobierno.

Los manifestantes continúan reunidos frente al Capitolio, y aunque están celebrando el fallo de Bolton como una conquista de los que defienden los derechos civiles en EE.UU., permanecen los afiches que reclaman una reforma migratoria y aún se escuchan consignas denunciando lo que califican como una campaña en contra de los inmigrantes en el estado.

Varios de los líderes comunitarios con los que conversé en el jardín del Capitolio insistieron en que el fallo de este miércoles es apenas un triunfo en la larga batalla para que se regularice la situación de millones de personas que viven en EE.UU. sin papeles.

Por el otro lado, la gobernadora Jan Brewer se mostró desafiante al declarar ante los periodistas que la decisión de Bolton es sólo una piedra en el camino. Lo mismo hizo el sheriff Joe Arpaio que ha anunciado una de sus célebres redadas para este jueves.

Al enterarme de la decisión de la jueza federal de inmediato recordé la expresión de esperanza de varios de los jornaleros con los que conversé este martes en el sector de Guadalupe.

Los inmigrantes indocumentados de origen mexicano, reunidos en una esquina esperando que pasara algún contratista que les ofreciera trabajo, me habían dicho que no pensaban marcharse de Arizona porque estaban seguros de que la ley no entrará en vigencia.

Pero la jueza no tocó la provisión de la ley que declara como crimen el detener un vehículo para recoger a jornaleros diarios o que estos trabajadores se monten en el vehículo si hacerlo impide el movimiento normal del tráfico.

El diario local, The Arizona Republic publica este miércoles una historia que responde en parte la pregunta del lector Nicolás F.A. Burón, de Rancagua, Chile, sobre el impacto que podría tener la legislación sobre el turismo del estado.

Según el periódico a pesar de la salida de muchos inmigrantes y los anunciados boicots a la ciudad, la ocupación en los hoteles se incrementó en mayo en 6,5% y en junio en 10,6% en comparación con el mismo periodo del año pasado.

Ahora bien, si la ley fuera a ser implementada en su totalidad, podría afectar el turismo desde México, que es parte importante de la economía estatal. Un estudio reciente revela que cada día los visitantes mexicanos gastan más de US$7.350.000 en tiendas, restaurantes, hoteles y otros negocios de Arizona.

Desde Chiapas, México, Isabel Aguirre quiere saber qué postura ha tomado el gobierno de su país frente a la SB 1070. En una declaración emitida este miércoles, la Cancillería mexicana reconoció el fallo de la jueza Susan Bolton y aseguró que continuará tomando medidas para proteger los derechos civiles de los mexicanos que enfrenten dificultades en Arizona a causa de la ley.

Además, el gobierno mexicano se sumó en junio pasado a una demanda colectiva contra la legislación.

Por su parte, también desde México, Plinio González pregunta si la SB 1070 contempla algún tiempo mínimo o máximo para que la persona interrogada compruebe su estancia legal.

Con el bloqueo dispuesto por la jueza federal a partes de la ley, los residentes de Arizona que parezcan "razonablemente sospechosos" no se verán en la obligación de mostrar sus documentos migratorios

Locales vacíos. 27 de julio, 11 PM

Restaurant vacío en Phoenix

En restaurantes como este ya no se ve la afluencia de clientes de tiempos anteriores.

Tan solo horas después de llegar a Phoenix, he podido constatar el temor que se ha apoderado de los hispanos que residen en este estado a raíz de la promulgación de la controversial ley migratoria de Arizona.

Ese temor ha impulsado una especie de éxodo. Aunque no existen cifras que revelen el número de personas que se han mudado del estado en los últimos meses, los que se han quedado aseguran que han sido muchos los que se han ido a otros estados o a sus países de origen huyendo de las duras medidas que acarreará la medida.

Hicimos un recorrido por el sector de Guadalupe, al sur de la ciudad, altamente poblado por hispanos, pero en los pequeños negocios situados en la Avenida del Yaqui ya no se ve la afluencia de clientes de tiempos anteriores.

Lupita Llamas Martínez, propietaria del Yaqui Restaurant, nos aseguró que la clientela a su negocio se ha reducido en más del 60%. Explicó que la mayoría de las personas que acuden a su cafetería son inmigrantes indocumentados que van en busca de la comida típica mexicana que ofrece el establecimiento a precios reducidos.

Lupita Llamas Martínez

Una empleada de un establecimiento cercano, que prefirió no decir su nombre porque es una inmigrante indocumentada, nos expresó su deseo de regresar a México en los próximos días por el temor que siente de ser detenida y deportada después de que entre en vigor la SB 1070.

"Yo me levanto con miedo y me acuesto con miedo", nos dijo la señora.

Del otro lado de la ciudad, en el oeste de Phoenix, visitamos algunos centros comerciales.

Locales de estos "shopping centers" se encuentran vacíos, algunos con letreros de agentes de bienes raíces ofreciendo el espacio para alquilar.

Una escuela de inglés en Thomas Road está a punto de cerrar. Según nos explicó su coordinador Juan García, el número de estudiantes que acuden a diario para aprender el idioma ha disminuido en más del 70%.

¿Una ciudad dividida? 27 de julio, 8 PM

clase de inglés

En Phoenix, un grupo de hispanos estudia inglés. El 41,5% de la población es latina.

Tras varios inconvenientes con mi vuelo desde Los Angeles finalmente llegué a Phoenix, la capital de Arizona, donde el ambiente es de expectativa ante la proximidad de la puesta en efecto de la ley que criminaliza la inmigración de indocumentados.

Las contradicciones del estado de Arizona respecto al tema migratorio son latentes en esta ciudad donde el 41,5% de sus residentes es de origen hispano.

Una estadounidense que me atendió en la agencia de alquiler de autos descartó que exista tensión en la ciudad por la polémica legislación.

Pero ella dijo que considera que la medida es demasiado severa. Y que tiene amigos hispanos "que lo han hecho todo bien" y que van a ser afectados por la legislación, refiriéndose a inmigrantes con papeles.

Conversé también con un grupo de jornaleros mexicanos indocumentados quienes me hablaron del temor que reina entre la comunidad hispana.

Los inmigrantes aseguraron que muchos ya se han ido a otros estados o a sus países de origen.

"Donde antes trabajaban 20 ahora hay ocho" dijo uno de los hombres que prefirió no ser identificado.

clic Lea: También hay hispanos a favor de la norma de inmigración de Arizona

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