Última actualización: lunes, 19 de julio de 2010 - 14:41 GMT

La inteligencia de EE.UU. demasiado grande para ser eficiente

CIA

En Estados Unidos habría demasiadas agencias dedicadas a evitar ataques terroristas.

Una investigación realizada por el diario estadounidense Washington Post concluye que los servicios de inteligencia y el sistema de vigilancia de Estados Unidos, surgidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, crecieron de forma tan monstruosa que es imposible medir su eficiencia.

La inteligencia se expandió tanto que nadie sabe a ciencia cierta cuánto cuesta el sistema, cuántas personas trabajan ni cuántos agencias están dedicadas a lo mismo, y sobre todo, si son eficaces.

El informe publicado este lunes revela que en EE.UU. hay 1.271 organizaciones gubernamentales -y 1.931 compañías privadas- dedicadas a programas relacionados con el contra-terrorismo, la seguridad nacional y los servicios de inteligencia en más de 10.000 puntos del país.

La investigación, que tardó dos años en completarse, estima que el sector emplea a 854.000 personas, casi 1.5 veces la población de la ciudad de Washington.

Cambio dramático tras el 11-S

INTELIGENCIA ESTADOUNIDENSE, EN CIFRAS

  • 1271 organizaciones gubernamentales
  • 1931 compañías privadas
  • Se estima que el sector emplea a 854.000 personas
  • 33 edificios dedicados a tratar con material altamente secreto
  • 51 organizaciones dedicadas a analizar el flujo de dinero proveniente de redes extremistas
  • Cada día la Agencia Nacional de Seguridad intercepta y analiza 1.700 millones de emails, llamadas de teléfono u otro tipo de información procesada en 70 bases de datos diferentes

En la capital del país y sus alrededores, además, existen unos 33 edificios dedicados al trabajo de seguridad e inteligencia -clasificado como de alto secreto- y las dependencias destinadas a este fin ocuparían el equivalente a 3 Pentágonos o 22 veces los edificios del Capitolio.

Según afirma el corresponsal de seguridad de la BBC, Nick Childs, no hay ninguna duda de que los sistemas de vigilancia e inteligencia cambiaron de forma dramática a partir de los ataques del 11 de septiembre.

El informe afirma que, por ejemplo, la Agencia de Inteligencia de Defensa del Pentágono pasó de tener 7.500 empleados en 2002 a 16.500 hoy en día.

El presupuesto de la Agencia de Seguridad Nacional, encargada de las escuchas furtivas se dobló en el mismo período. Y las 35 Unidades de Fuerza de Tareas Conjuntas para el Terrorismo de la Oficina de Investigación Federal, FBI, se convirtieron en 106.

¿Más seguridad?

El crecimiento ha sido exponencial. Pero ¿ha traído más seguridad?

Según el informe, la comunidad de inteligencia estadounidense podría estar fallando en unir los cabos sueltos y sacar conclusiones de las distintas pistas que ofrecen las múltiples agencias.

El sistema se enfrenta a la dificultad de contar con demasiadas organizaciones que se solapan en las tareas y se ocupan de las mismas cuestiones.

Y cita el ejemplo de las 51 agencias o programas dedicados a analizar el flujo de dinero que proviene de redes terroristas.

El complejo sistema de inteligencia no habrían podido evitar, asegura el periódico, intentos de atentado como el ocurrido en la famosa Times Square de Nueva York o el que tuvo lugar en un vuelo a Detroit la pasada Navidad.

En este último caso fue el compañero de asiento del atacante quien impidió la culminación del ataque y no el sofisticado sistema de inteligencia.

Según el informe, en el Departamento de Defensa, que gestiona más de los dos tercios de los programas de inteligencia, solo un puñado de oficiales superiores -conocidos como los "Superusuarios"- poseen la capacidad de estar al tanto de todos los proyectos que hay en marcha.

Pero dos de ellos confesaron de forma ánonima al periódico que se veían sobrepasados por la cantidad de información disponible. "No viviré el tiempo suficiente para que se me informe de todo lo que ocurre", declaró uno.

Blancos de críticas

El secretario de Defensa, Robert Gates, afirmó en una entrevista la semana pasada que no creía que el sistema se hubiera hecho demasiado grande, pero que simplemente a veces conseguir datos precisos podía resultar difícil.

Por su parte, el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, explica que no es la primera vez que las agencias de inteligencia estadounidenses son blanco de críticas.

Washington Post

El Washington Post publicó este lunes los resultados de dos años de investigación.

"Con cada atentado fallido, como el reciente intento en Times Square en Nueva York, o con cada 'complot' que dicen descubrir las autoridades, surgen voces que advierten que el sector no estaría funcionando como debería", asegura Chirinos.

Nuestro corresponsal informa que tras los atentados de 2001 una investigación oficial -sobre las fallas de inteligencia que pudieron haber facilitado la labor de los extremistas- aconsejó la creación de la Oficina del Director Nacional de Inteligencia, para coordinar la red integrada por la CIA, el FBI y una docena más de oficinas civiles y militares.

Chirinos asegura que los conocedores del sector afirman que ha sido difícil que las agencias trabajen al unísono y que esa sería una de las razones de la renuncia de Dennis Blair, quien fue nombrado el año pasado por el presidente Barack Obama.

"Casualmente", recuerda el periodista, "el comité de inteligencia del Senado empieza este lunes las audiencias para la confirmación de James Clapper, el candidato propuesto por la Casa Blanca para reemplazar a Blair".

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