
BP espera canalizar hacia la superficie unos 20.000 barriles diarios.
El gobierno de Estados Unidos aplicará nuevos y más rigurosos requisitos para las explotaciones petroleras en el mar, con el fin de evitar que se repitan desastres como el derrame del Golfo de México.
Entre otras medidas, las petroleras deberán dar pruebas "independientes" de que funcionan las válvulas encargadas de bloquear un pozo si surge algún problema.
Esas válvulas, en concreto, fueron las que fallaron en el caso de la plataforma Deepwater Horizon, cuya explosión y posterior hundimiento en marzo ha provocado el peor derrame de crudo de la historia de los Estados Unidos.
Según el encargado de dirigir las labores en la zona del vertido, almirante de la Guardia Costera de Estados Unidos Thad Allen, mitigar el impacto ambiental tomará años.
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La Casa Blanca ha mostrado su disgusto con la actuación de la empresa británica BP, dueña mayoritaria de la plataforma que se hundió. El presidente Barack Obama incluso llegó a hablar de "patear traseros".
Pero las críticas también han arreciado contra la gestión del gobierno.

Obama volverá a la zona del derrame la próxima semana.
Una encuesta de la cadena de televisión ABC y del diario Washington Post mostró que un 69% de los estadounidenses consideran que la gestión del desastre ha sido peor que la de la administración de George W. Bush en el caso del huracán Katrina.
Por su parte, el secretario de Interior, Ken Salazar, comparece este miércoles ante el Senado para hablar, precisamente, sobre la seguridad de las explotaciones petroleras.
Salazar es uno de los impulsores del nuevo paquete de medidas, entre las que además se incluye la exigencia de disponer de un vehículo de control remoto capaz de actuar en caso de filtraciones.
También, las plataformas deberán contar con un sistema automatizado de apagado de los bombeos de curdo en caso de que la instalación se quede sin energía.
Algunos críticos afirman que estas medidas, por ser costosas, tendrán un impacto negativo en la industria petrolera.
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Entre tanto, BP continúa tratando de contener el derrame en el Golfo de México. Una cúpula recoge y canaliza hacia buques en la superficie entre un tercio y la mitad del crudo que emana del pozo.
La compañía británica espera poder canalizar unos 20.000 barriles diarios. Sin embargo, el resto sigue filtrándose al mar.
BP está perforando dos pozos aliviaderos con los que intentará detener completamente la fuga y que se espera que estén listos en agosto.
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