
Al torero "Michelito" tampoco le está yendo muy bien entre nuestros lectores.
Michel "Michelito" Lagravere se convirtió, a los doce años, en el torero más joven del mundo y en la chispa que encendió la discusión entre los lectores de BBC Mundo.
Las corridas de toro son un tema en constante debate, y no sólo en España, México o Venezuela, que son algunos de los países que las permiten, sino en el mundo entero. En general, dividen a las naciones y a la gente que se sitúa en diversas trincheras.
En el Reino Unido, las corridas les sirven a los británicos para olvidarse de que tienen la caza del zorro. En la propia España, hay quienes defienden la tauromaquia como un arte lleno de gracia y pasión, al tiempo que se apiadan de los borricos que reciben un trato inhumano.
En el caso del torero de doce años Michel "Michelito" Lagravere, el impúber "matador" vino a poner, literalmente, la espada en manos de los lectores de BBC Mundo, quienes en su inmensa mayoría se manifestaron en contra de su actividad en un ruedo.

Mucha gente afirma que el toro no tiene posibilidades en este combate desigual.
"Yo no le llamaría "pasión" al asesinato, porque en realidad es lo que es. Un asesinato muy desigual, en el que el toro tiene todas las de perder", opina Paola, desde Zacatecas, México.
Su opinión encuentra eco en Matías, de Venezuela, quien escribe: "es asqueante que exista un espectáculo en el cual ciertas personas llamadas humanas paguen para presenciar una matanza de animales".
Si bien ninguno de los dos lectores toma en cuenta el factor de la edad del torero, sí lo hace Ivanmarat, desde Caracas: "¿Hasta cuándo la cultura de la muerte?... si un niño piensa que matar es una diversión... ¿qué quedará para los dirigentes de las potencias?".
Otros de nuestros lectores reprueban el hecho de que un niño de doce años aprenda lo que es matar.
El indignado comentario viene de Verónica Basques, de Córdoba, España: "¡Ni niños toreros, ni adultos toreros ni nada! que patético lo que le enseñan a los niños, a matar y a torturar, a hacer sufrir a un animal que ningún mal ha hecho a nadie. ¡Por dios, España, levántate!!"-
Manuel, de Canarias, no puede entender cómo alguien que vive de la muerte puede llegar a desarrollarse plenamente como ser humano:
"Simplemente vergonzoso, no sólo lo que hace este niño, sino los miles de espectadores ávidos de sangre; quizá este Michelito no sepa ni escribir su nombre, pero eso da igual: quien es cruel con los animales, no puede ser una buena persona", sentencia.

En Barcelona, es frecuente este tipo de protesta.
En la casi unánime condena de nuestros lectores, muchos de los dardos van dirigidos a quienes permiten a un niño en el ruedo. Tal es el caso de Adrián Rodríguez, de San José, Costa Rica:
"El niño no tiene culpa de nada: tan solo heredó la ignorancia de sus padres. Y es aplaudido por ignorantes que no saben entretenerse si no es abusando de los animales", escribe.
Mimi Rocha, de Argentina, insiste en que, en cuanto a educación, se ha hecho con Michelito exactamente lo contrario de lo que se debe hacer: "la infancia debe ser protegida. Este niño es una victima, ¿qué niño puede elegir entrar a los 4 años a lastimar y matar?".
Marisol, desde Estocolmo, respalda la opinión anterior: "Los adultos en torno a él deberían prohibir que un niño llegue a cometer estos actos de salvajismo que no concuerdan para nada con una sociedad civilizada y que van en contra de su propia seguridad", nos dice.
Sin embargo, no todos están en contra de "Michelito" y su pasión. Desde Guadalajara, México, Ángel González defiende las libertades individuales, aunque al momento de publicar esta historia, su comentario era el único en esta dirección.
"Todos tenemos el derecho de hacer lo que se nos plazca, es nuestro cuerpo y no somos nadie para juzgar lo que otra persona, a pesar de la edad que tenga, haga o deje de hacer por su propia voluntad y gusto", asegura.
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