
La madre de Alexandros Grigoropoulos había pedido calma para este primer aniversario de su muerte.
En Atenas, las manifestaciones en conmemoración del primer aniversario del fallecimiento de un adolescente a manos de la policía griega devinieron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
Los manifestantes arrojaron piedras contra los efectivos antimotines, rompieron vidrieras de bancos y prendieron fuego contenedores de basura, a lo que la policía respondió lanzando gases lacrimógenos.
A finales del año pasado, la muerte de Alexandros Grigoropoulos, de 15 años, desató una ola de disturbios que duró cerca de tres semanas.
Su madre había pedido "calma" durante los actos conmemorativos que se celebrarían en Grecia este domingo. Pero su pedido no se escuchó en Atenas, ni tampoco en Tesalónica, donde se registraron episodios similares a los de la capital.
Unos 6.000 agentes policiales habían sido asignados a la supervisión de las marchas, con la intención de prevenir episodios de violencia como los del pasado diciembre.
La policía arrestó por anticipado este sábado a unos 150 presuntos anarquistas. Además, en la misma redada cerraron una supuesta "fábrica de bombas molotov" en el distrito de Keratsini.

Los disturbios en protesta por la muerte de Alexandros han incorporado otros reclamos.
Por la mañana, este domingo, se celebró un servicio religioso en el cementerio ateniense donde fue enterrado Grigoropoulos. Su madre, Gina, había pedido a la policía que mantuviera la distancia. Su presencia hubiera sido percibida como una provocación, explica el corresponsal de la BBC en Atenas, Malcom Brabant.
Brabant conversó con un amigo de la familia Grigoropoulos, Andreas Constantinou. "El único consuelo para la madre de Alexandros es la esperanza de que la pérdida de su hijo traiga algún bien a esta sociedad. Especialmente para los jóvenes", le dijo.
"Su muerte fue tan injusta. Ella cree que sería cientos de veces más injusta si es que nada cambia", agregó Constantinou.
Las protestas del año pasado comenzaron como manifestaciones espontáneas en protesta por el presunto asesinato, pero luego incorporaron otros reclamos como el de mayores oportunidades para los jóvenes, explica el corresponsal.
La generación llamada "de los 700 euros", que gana el salario mínimo a pesar de su alta capacitación, cree que poco ha cambiado desde la muerte de Alexandros. Si -en plena crisis financiera global- ha cambiado en algo su situación, ha sido para peor, remata Brabant.
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