Última actualización: miércoles, 26 de agosto de 2009 - 18:12 GMT

Gaddafi, de "camping" en Nueva Jersey

Residencia libia en Englewood

La residencia libia de Englewood, Nueva Jersey, se encuentra a menos de 16 kms de la sede de la ONU.

El presidente de Libia, Muammar Gaddafi, podría residir en una tienda beduina con motivo de su visita oficial a la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) en septiembre. Bajo la sombra del atentado de Lockerbie, la polémica sobre dónde dormirá el coronel no se ha hecho esperar.

El Parque Central en Manhattan era la petición inicial del gobierno libio para plantar su tienda pero, por motivos logísticos y de seguridad, esta posibilidad fue rápidamente descartada.

¿La alternativa? una mansión de 25 habitaciones y más de 19.000 metros cuadrados de terreno en Englewood, Nueva Jersey y, en concreto, sus jardines.

La gira internacional de la tienda beduina de Gaddafi por las capitales italiana, francesa y rusa no sufrió mayores contratiempos en los últimos años más allá de la atención recibida por su exuberante guardia pretoriana femenina y alguna que otra manifestación.

El mandatario libio siempre ha preferido los parques a los hoteles de lujo, que hacen su agosto con las visitas oficiales y las grandes cumbres internacionales como la cita anual de las Naciones Unidas en Nueva York.

Sin embargo, esta vez la alfombra roja de su jaima con aire acondicionado parece estar encontrando dificultades para desplegarse.

La memoria de Lockerbie

Ali al-Megrahi, junto al hijo de Muamar Gadafi.

El alcalde de Englewood criticó el recibimiento de Al Megrahi en Libia.

El motivo de la ira de algunos vecinos de la pequeña pero próspera localidad de Nueva Jersey reside en la efusiva acogida de Gaddafi el pasado jueves a Abdelbaset Ali al-Megrahi, responsable del atentado contra un avión de PanAm cuando sobrevolaba Lockerbie (Escocia) en 1988, en el que murieron 270 personas.

"(Libia) ha sido un estado patrocinador del terrorismo, por lo que no puedo darle (a Gaddafi) la bienvenida en mi comunidad, pues ha acogido a un terrorista condenado como si fuera un héroe. No podemos considerarle como parte de esta comunidad y es persona non grata" señaló Joel Kopelman, que vive en una de las casas cercanas a la residencia libia.

Bajo el mismo techo, Mel Kopelman mostró una opinión muy distinta.

"El simple hecho de que un líder árabe haya mostrado remordimientos y haya ofrecido compensación a los escoceses por la tragedia debería hacernos reflexionar sobre las consecuencias a largo plazo", dijo.

"Un tigre que no ha cambiado sus rayas"

Joel Kopelman, vecino

Joel Kopelman

"Gaddafi ha acogido a un terrorista condenado como si fuera un héroe. No podemos considerarle como parte de esta comunidad y es persona non grata"

El alcalde de Englewood, Michael J. Wildes, recordó en una entrevista para BBC Mundo que 33 de los 259 pasajeros del avión de PanAm eran residentes de Nueva Jersey.

"Estoy indignado por lo que está sucediendo. Tengo un recuerdo muy intenso del ataque. Un amigo mío perdió a su padre en el atentado".

Wildes, abogado de inmigración y antiguo fiscal federal, no cree que Gaddafi haya rectificado su posición.

"No es cierto que haya cambiado cuando da una bienvenida de héroe a un terrorista condenado".

"Es un tigre que no ha cambiado sus rayas. No se le debería dar un tratamiento de alfombra roja en tienda blanca. Debería ser encerrado en prisión para que deje de deslumbrar a la gente con sus habilidades para firmar cheques en los que intercambiamos nuestras almas por petróleo".

La misión de Libia ante la ONU en Nueva York afirmó a BBC Mundo no tener ninguna información con relación a la visita de Gaddafi y su lugar de residencia durante su estancia.

Por su parte, la embajada libia en Washington no devolvió las numerosas llamadas telefónicas de BBC Mundo y uno de sus representantes afirmó que no disponen de información.

Renovación frenética

PJ Delsh, vecino

PJ Delsh

"Seguramente habrá manifestaciones porque esta zona es muy judía y creo que probablemente la presión de las próximas semanas le doblegará y se quedará en Manhattan, como (el presidente iraní, Mahmud) Ahmadineyad"

En cualquier caso, tras más de dos décadas de abandono, en los últimos días al menos una veintena de trabajadores acondicionaron de manera frenética la Roca del Trueno –el nombre de la residencia de propiedad libia-. La finalidad de las obras, a juzgar por el aplanamiento del terreno con excavadoras, parece evidente.

La propiedad, situada junto a la mansión de un rabino y detrás de un colegio judío, atraerá con toda probabilidad protestas de vecinos si se confirma como el emplazamiento de la polémica tienda de Gaddafi. En el barrio además residen unas 600 familias de judíos ortodoxos.

"Seguramente habrá manifestaciones porque esta zona es muy judía y creo que probablemente la presión de las próximas semanas le doblegará y se quedará en Manhattan, como (el presidente iraní, Mahmud) Ahmadineyad" apuntó el vecino PJ Delsh tras bajarse de su coche a observar las obras.

A otros vecinos, como Masami Shintaku, no parecía importarles demasiado.

"Supongo que da lo mismo que viva aquí o en California o en Alaska. Lo que cuenta es que está en Estados Unidos. No es agradable por la reputación que arrastra pero, por ahora, vamos a ver lo que pasa", dijo.

Que hable y que se vaya

Muammar Gadafi

La visita de Gaddafi ha levantado expectación y polémica a partes iguales.

Pase lo que pase, las autoridades locales de Englewood iniciaron el martes acciones legales para impedir que los trabajos de renovación de la mansión y sus terrenos sigan su curso.

Según el alcalde Wildes, los propietarios llevan más de 20 años sin pagar impuestos, se estarían incumpliendo un serie de ordenanzas municipales sin determinar y se habrían quitado árboles y vallas pertenecientes a las residencias adyacentes. Su animosidad contra el líder libio es clara.

"No debería respirar el oxígeno ni caminar por las calles de mi ciudad. No quiero que duerma en los límites de mi ciudad. No le quiero en territorio americano. Esto no tiene justificación. Si va a hablar, tiene todo el derecho de hacerlo y luego que se vaya”, advirtió.

Sin embargo, como país anfitrión de la sede de Naciones Unidas, el gobierno de EE.UU. está obligado a permitir a diplomáticos y mandatarios extranjeros visitar y trabajar en el país. Tan sólo en contadas excepciones existen provisiones legales para limitar los movimientos a un radio de 40 kilómetros desde la sede de la ONU en Manhattan.

La residencia libia de Englewood, Nueva Jersey, se encuentra a menos de 16 kilómetros de distancia en línea recta.

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