Última actualización: miércoles, 20 de mayo de 2009 - 01:09 GMT

Argentina: radares contra el narcotráfico

Miembros de la Gendarmería Nacional Argentina / Foto: Gendarmería Nacional Argentina

Cada vez más, el traslado de sustancias ilícitas se hace por vía aérea.

Centro de distribución, punto de paso hacia Europa o país exportador de químicos para el refinamiento de drogas. Las estadísticas recientes y los informes de inteligencia confirman que Argentina juega un papel central en las operaciones del narcotráfico en el Cono Sur.

Cada vez más, el traslado de sustancias ilícitas se hace por vía aérea, sacando provecho de las llamadas "fronteras permeables", de fácil acceso y escasos controles, como las que el país comparte con Bolivia y Paraguay.

Ante el incremento de vuelos irregulares registrado en los últimos años, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner formalizó un programa urgente para reforzar las fronteras y para actualizar el equipamiento de vigilancia que, según los expertos, no está a tono con las necesidades de seguridad actuales.

El plan oficial contempla la instalación de nuevos radares militares, pero además desplaza el eje de control hacia el norte del país, donde recientemente se han descubierto pistas de aterrizaje clandestinas.

La lista de "lugares no declarados" aptos para operaciones de aeronaves pequeñas, que mantiene en secreto la Fuerza Aérea argentina, no deja de crecer. Sólo en la provincia de Chaco, por ejemplo, se habla de 120 corredores de este tipo.

Asimismo, la prensa local publicó días atrás la noticia del hallazgo de 40 pistas ilegales en la provincia de Santiago del Estero, en el centro-norte del país, donde llegarían a diario envíos de cocaína y marihuana desde Paraguay.

Para los oficiales de inteligencia, la zona se ha convertido en "un gran portaaviones del narcotráfico".

Radar vigila

Los vuelos irregulares no están necesariamente cometiendo un delito, pero hay que detectarlos. El problema que existía en el país era que hay un déficit muy grande de radares militares para realizar la cobertura del espacio aéreo

Jorge Bernetti, portavoz del Ministerio de Defensa de Argentina

La llegada de cuatro nuevos radares militares es celebrada por las autoridades de Defensa porque, según dicen, resultan indispensables para garantizar el control aéreo en la "era del narco".

Mientras que el radar civil requiere de una "actitud cooperativa" del avión, que debe llevar encendido su equipo de comunicaciones para establecer contacto, los dispositivos militares (o de tres dimensiones) permiten lidiar con aeronaves no reconocidas o sin plan de vuelo registrado, como ocurre en los presuntos viajes del contrabando.

"Los vuelos irregulares no están necesariamente cometiendo un delito, pero hay que detectarlos. El problema que existía en el país era que hay un déficit muy grande de radares militares para realizar la cobertura del espacio aéreo", le reconoció a BBC Mundo Jorge Bernetti, portavoz del Ministerio de Defensa.

En la licitación de los equipos, que no se fabrican en Argentina, participaron empresas de China, Estados Unidos y Francia. Además, el gobierno español ha cedido dos radares fijos para completar la red.

"A partir de ahora necesitamos una estadística seria, porque es necesario identificar claramente la procedencia (de los vuelos) y quebrar la operatoria. Se hace este programa porque estamos mal", agregó Bernetti.

De la información a la acción

Miembros de la Gendarmería Nacional Argentina / Foto: Gendarmería Nacional Argentina

Argentina juega un papel central en las operaciones del narcotráfico en el Cono Sur.

Los flamantes radares serán el primer eslabón del plan de "control total" que el gobierno intenta poner en marcha.

Más radical resulta el cambio que se prevé en el procesamiento de la información. Hasta ahora, los datos que recopilaba la Fuerza Aérea -responsable por ley del estudio del tráfico aéreo del país- demoraban varios días en llegar a manos de las autoridades encargadas de combatir el crimen.

Ahora, la información de los radares pasará en tiempo real a las computadoras del Ministerio de Justicia y Seguridad, que controla a las policías provinciales y a la gendarmería nacional.

"La información que se capta es remitida al instante para que las fuerzas de seguridad puedan actuar directamente sobre el delito, sea interceptando a la aeronave en infracción cuando aterriza o desplazándose por tierra o en helicóptero al lugar señalado para incautar la mercadería o decidiendo cuál es la mejor operación para llevar a cabo", le explicó a BBC Mundo Nicolás Dapena , asesor de estrategia y asuntos militares del gobierno.

El "corazón inteligente" del sistema estará en una oficina particular: el llamado Grupo de Control y Vigilancia, ubicado en la provincia de Buenos Aires en un búnker bajo tierra capaz de resistir un bombardeo de alto poder.

Los caminos de Santiago

Miembros de la Gendarmería Nacional Argentina / Foto: Gendarmería Nacional Argentina

Desde Argentina se exportan químicos para el refinamiento de drogas.

El reciente hallazgo de pistas clandestinas en Santiago del Estero es sólo la "punta del iceberg" de una red de tráfico aéreo en expansión, según los expertos.

En esta provincia árida y extensa del norte de Argentina, los pobladores aprendieron a reconocer los signos de los vuelos ilegales. Aviones Cessna que pasan al ras de los techos de sus ranchos, apenas si tocan tierra e inician un despegue furioso hasta perderse en la distancia. O bultos envueltos en nylon negro, que caen en medio de pastizales resecos y, al rato, no queda de ellos ni rastro.

"Contamos con la colaboración de los vecinos, que identifican vehículos que no son de la zona o ruidos extraños, lo que aumenta la eficiencia en la detección de actividades ilícitas", señaló Ricardo Daives, ministro de Justicia de Santiago del Estero, en diálogo con BBC Mundo.

Contamos con la colaboración de los vecinos, que identifican vehículos que no son de la zona o ruidos extraños, lo que aumenta la eficiencia en la detección de actividades ilícitas

Ricardo Daives, ministro de Justicia de Santiago del Estero

Las "pistas del narco" son, en muchos casos, picadas y caminos de tránsito vecinal, de entre 700 y 1.000 metros de extensión, alisados y mejorados en los últimos años para facilitar la actividad económica de la región.

Así, el trabajo de infraestructura vial que el funcionario ve como un logro de su gobierno ha facilitado, quizás, el tránsito ilícito por esta zona norteña.

"En algunos casos han tenido accidentes mecánicos que los han hecho abandonar sus aeronaves al costado de estos caminos, que son de uso público. No quiero decir que las pistas clandestinas, construidas con fines delictivos, no existan en la provincia, pero no son la mayoría", agregó el ministro.

Desde 2002, la Gendarmería Nacional secuestró 20 aeronaves por sospecha de contrabando de drogas.

Con el comercio ilegal en alza, y con el sistema de control integrado que estrenarán este año, las autoridades argentinas esperan que las estadísticas crezcan. En todo caso, más aeronaves interceptadas serán, para el país, un paso al frente en la lucha contra el narcotráfico.

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