Última actualización: viernes, 25 de junio de 2010 - 18:40 GMT

Cumbre del G20: ¿adiós al keynesianismo?

John Maynard Keynes

Keynes consideraba que en épocas de recesión el Estado debe intervenir.

En vísperas de la Cumbre en Toronto los países desarrollados del G20 están más divididos que nunca.

Estados Unidos considera que la prioridad sigue siendo el crecimiento económico mientras que la Unión Europea (UE) y Japón han lanzado una ola de ajustes para restablecer el equilibrio fiscal.

En declaraciones a la BBC, el secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner, indicó que comprendía que la situación de su país y la de Europa son diferentes, pero instó a los lideres europeos a que se mantengan "unidos en torno al mismo objetivo de crecer y generar confianza".

Con estas palabras Geithner invocó el consenso "Keynesiano" de las cumbres del G20, luego del estallido de la crisis financiera con la caída del Lehman Brothers en septiembre de 2008.

Ese consenso es hoy un fantasma del pasado, como le dijo a BBC Mundo el catedrático de la Universidad de Cambridge Peter Clarke, autor de "Keynes: el economista más influyente del siglo XX".

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"Hace dos años hasta un famoso economista de la escuela de Chicago como Robert Lucas decía que todos éramos Keynesianos. Los gobiernos no dudaron en tener fuertes déficits fiscales para estimular la economía. Hoy el péndulo se ha movido en la dirección contraria", dijo Clarke

La sombra de Keynes

Protestas contra la cumbre

Protestas en Toronto contra la cumbre y los ajustes.

En medio de la crisis de los años '30 del siglo XX John Maynard Keynes desafió el sentido común imperante con un mensaje simple. En épocas de recesión, cuando el sector privado no puede impulsar la economía, el Estado debe intervenir.

El temor estadounidense hoy es precisamente ese: si se corta el gasto público, se pone en peligro la frágil recuperación económica.

Es un temor anclado en la historia.

En los años '30, el demócrata Franklin Delano Roosvelt lanzó el "New Deal", un programa "keynesiano" de recuperación económica basado en la inversión del Estado.

El programa fue exitoso, pero en 1937, el gobierno -preocupado por el déficit fiscal- decidió restringir el gasto y el país cayó en una nueva recesión económica.

Con esta experiencia a cuestas, el gobierno estadounidense ha decidido que su actual proyección de crecimiento del 2,8% para 2010 y del 2,5 % para 2011 es demasiado débil para recuperar el terreno perdido con la recesión en momentos en que la economía padece el más alto nivel de desempleo en 25 años.

El gobierno de Barack Obama ha dicho que solo se plantea lidiar con el déficit a partir de 2013, cuando el crecimiento esté consolidado.

No es la política de la UE, a pesar de que sus previsiones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) son la mitad que el estadounidense: 1% para este año y 1,7% para el próximo.

Historia de Zorba el griego

Canciller Alemana Angela Merkel

La canciller Angela Merkel es partidaria de la Europa de la austeridad.

La debacle griega, el fantasma de una cesación de pagos y el temor a un contagio a otros países de la eurozona -que manejan el euro como moneda- desató esta ola de austeridad fiscal en la UE bajo la batuta alemana.

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Si esta política es debatible en países amenazados directamente por un "contagio" -España, Portugal, Italia- en otros, que deben funcionar como locomotoras del crecimiento europeo, es mucho más difícil de justificar.

A principios de junio, Alemania anunció una reducción del gasto de 80.000 millones de euros.

En una columna en el diario español El país, Xavier Vidal Folch señaló que Alemania está respondiendo a sus propios fantasmas.

"El exceso expansivo la arruinó en el pasado: la hiperinflación en la República de Weimar llegó al 32.400% en 1922, sembrando las tensiones sociales que facilitaron el absceso hitleriano", precisa Vidal Folch.

Pero la ola de austeridad se ha propagado más allá de la eurozona.

Esta semana el Reino Unido y Japón se sumaron con el mismo argumento de fondo: el fantasma de una debacle como la de Grecia y el temor a los mercados financieros.

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Impacto global

El problema es que la economía mundial no ha terminado de emerger del marasmo económico.

La apuesta europea es que la inversión privada sustituirá a la pública y generará el crecimiento que necesita la economía.

"No hay ninguna señal de que esto vaya a pasar", le señaló a BBC Mundo Peter Clarke.

La deflación de Japón en la década de los '90 y su estancamiento son los fantasmas que acosan a la UE.

Este peligro preocupa a los países en desarrollo de la cumbre del G20. Los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), Argentina y Turquía tienen serios reparos respecto a una política de ajuste que ahogue el crecimiento.

Por más que las diferencias entre los países se cubran con un piadoso manto retórico en el comunicado final de la cumbre, la realidad es que el consenso keynesiano ha terminado.

En los próximos 12 meses la realidad demostrará si era necesario lidiar ahora con el déficit fiscal o, como dice EE.UU., esa es una tarea para más tarde.

El costo de este experimento puede ser una nueva recesión mundial.

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