Los expertos vaticinan que en 50 años China podría convertirse en el principal productor mundial de vino. El fotógrafo Ryan Pyle, que vive en Shangai, visitó un viñedo en la provincia de Shanxi y nos ofrece un pantallazo de esta industria de rápido crecimiento. (Texto y fotos de Ryan Pyle).
Los chinos son grandes bebedores, algo que los fabricantes de cerveza occidentales saben muy bien desde hace décadas. Pero además del vino de arroz local y la cerveza, lentamente van cultivando el gusto por el vino fino, algo que moviliza al clientes e inversores.
Aunque gran parte de los viñedos pertenecen al gobierno, también hay espacio para las inversiones. El paisaje está repleto de viñedos privados. Entre ellos, los de los Viñedos Grace, con sede en Hong Kong, que poseen en China varios campos de cultivo como estos.
El principal objetivo del gobierno al permitir inversiones privadas es que las comunidades locales se involucren. En el viñedo trabajan agricultores de aldeas y pueblos vecinos que cuidan, recogen y seleccionan las uvas.
La producción de vino en China crece rápido: el país ya es el cuarto productor mundial. Aunque fuera de Asia aún tiene bajo perfil, muchos observan expectantes la posibilidad de que se convierta en un actor global.
Los expertos creen que China puede transformarse en el nuevo Chile en unos diez años: un productor de vino accesible y de calidad.
En Shanghai se pone gran énfasis en el consumo y la formación. Esa área está dominada por las marcas extranjeras, mientras que escuelas e importadores se esfuerzan por inculcarles a los estratos más pudientes de la sociedad la cultura mundial del vino.
A medida que los salarios aumentan y cada vez más chinos se sienten atraídos por un estilo de vida lujoso consumen vinos de mejor calidad que, en un futuro, podrán ser producidos en su país.