Última actualización: jueves, 4 de febrero de 2010 - 00:29 GMT

Nadie se mete con el Pentágono

Foto Aerea Pentagono

Edificio del Ministerio de Defensa: el Pentágono sigue aumentando su presupuesto

En Estados Unidos cambian presidentes y partidos, pero nadie puede con el Pentágono: Barack Obama no es una excepción.

Ni las dificultades económicas, ni el gigantesco déficit fiscal han afectado el lugar privilegiado del presupuesto militar.

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El gasto de defensa del presupuesto 2011 que anunció el gobierno esta semana será de $US750.000 millones, US$31.000 millones más que en 2010 y casi US$100.000 millones más que en 2009.

¿A qué se debe este privilegio?

En su discurso de despedida de 1961 el entonces presidente Dwight Eisenhower acuñó el término "complejo industrial militar" y advirtió que su influencia "económica, política y hasta espiritual" se sentía en "cada ciudad, cada estado, cada oficina del gobierno federal" hasta formar parte de "la misma estructura de nuestra sociedad".

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Según Sam Perlo-Freeman, director de investigación sobre Gastos Militares del prestigioso Instituto Internacional de la Paz de Estocolmo (SIPRI), la situación no ha cambiado.

"Los proyectos multimillonarios militares le dan un fuerte poder de lobby a este sector en el Congreso. Este poder se conjuga con lo que es una prioridad de la política estadounidense: extender su hegemonía militar global", le señaló a BBC Mundo Samuel Perlo-Freeman.

¿Generador de empleo?

El gasto en defensa significa que el gobierno está sacando recursos del mercado y usándolos para comprar armas y suministros y pagar personal.

Dean Baker del Center for Economic and Policy Research de Washington.

De la mano de este complejo militar industrial hace tiempo que EE.UU.es el primer productor, exportador y consumidor de armas del mundo.

Según los últimos datos globales, el mundo gastó casi un millón y medio de millones de dólares en 2008.

A EE.UU. le correspondió alrededor del 40% de este gasto: siete veces más que el segundo del ranking, China.

Según el SIPRI, en 2004 casi tres millones y medio de estadounidenses se encontraba en empleos vinculados con la defensa. Entre las fuerzas armadas y su personal civil se sumaban otros dos millones de personas.

En un artículo publicado en el Washington Post el año pasado, el historiador republicano Robert Kagan defendió el impacto positivo del presupuesto del Pentágono en la economía.

"El gasto en defensa tiene un impacto inmediato en la economía", escribió Kagan.

Sin embargo, en un estudio reciente, el Instituto Foreign Policy in Focus de Washington comparó el nivel de empleo que se genera con una inversión de US$1.000 millones en defensa, salud y energía limpia. El sector militar era el menos eficiente.

"El gasto en defensa significa que el gobierno está sacando recursos del mercado y usándolos para comprar armas y suministros, y para pagar personal. El Pentágono es, en realidad, un drenaje de recursos", señala el economista Dean Baker, del Center for Economic and Policy Research de Washington.

Las guerras

El complejo industrial militar creció con la Segunda Guerra Mundial, se disparó con la Guerra Fría y alimentó el conflicto que más marcó la conciencia estadounidense en las últimas décadas: Vietnam.

Este crecimiento es paralelo al salto de EE.UU. a potencia hegemónica planetaria.

En el presupuesto 2011, las guerras en Irak y Afganistán, y el mantenimiento de las más de 700 bases en todo el mundo, constituyen el gasto más alto del presupuesto de defensa 2011: unos US$318.000 millones, casi la mitad del total.

"Una retirada de Irak y Afganistan reduciría este gasto. En momentos económicos como el actual, el gasto en defensa debería estar como mínimo sobre la mesa de negociación", indicó a BBC Mundo Josh Bevins, investigador del Economic Policy Institute de Washington.

Pero por el momento, ni la crisis económica ni Barack Obama consiguieron doblegar el poderoso brazo del Pentágono.

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