Última actualización: martes, 26 de enero de 2010 - 06:30 GMT

Fernández, ¿gobernando junto al enemigo?

Cristina Fernández y Julio Cobos

El Ejecutivo reclama la salida del vice de un proyecto político con el que, según alegan, ya no comulga.

No se hablan, apenas si se saludan. Ocupan oficinas en el mismo edificio, pero entre ambos no hay reuniones de trabajo ni almuerzos de camaradería. Él le dirige apenas una media sonrisa cuando la circunstancia obliga. Ella prefiere quedarse en la Casa Rosada a cederle temporalmente su sillón.

Ella y él son la presidenta y el vice. De un mismo país, Argentina. Cristina Fernández de Kirchner y Julio César Cobos tejieron una alianza para dar forma a un gobierno "transversal", allá por 2007. Pero de eso ha pasado ya mucho vaivén en la barca política que, al menos en los papeles, habían propuesto timonear juntos.

Hoy, una brecha insalvable separa a la mandataria de su segundo, que se ha ahondado en los últimos días a partir de la disputa sobre el uso de reservas federales para pagar vencimientos de la deuda pública.

No es una situación atípica en un régimen presidencial. Pero una fuerte discordancia de posiciones políticas no implica un Ejecutivo dividido, porque el vicepresidente no comparte el poder con la presidenta sino que ejerce esa función a modo de reemplazo

Martín de Luca, SAAP

La decisión financiera, establecida por Fernández mediante un decreto, generó una ola de cruces entre los poderes del Estado: la mandataria ordenó remover al presidente del Banco Central (BCRA), Martín Redrado, ante su negativa de liberar fondos de la entidad para este fin, una medida que fue frenada primero por la Justicia y ahora será debatida por una comisión bicameral en el Congreso.

Allí, en su rol de cabeza del Senado, estará Julio Cobos: integrando el consejo que deberá emitir un dictamen sobre el futuro de Redrado, tal como establece la carta orgánica del BCRA.

El oficialismo pretende tratamiento rápido, pero la oposición ya ha anticipado que no habrá un "dictamen exprés". Cobos, una vez más, podría tener la voz y el voto que causen sinsabores al gobierno al que él mismo pertenece.

La 125 de la discordia

Como punto de partida, todos coinciden: la resolución 125 fue la ruptura pública y visible.

La polémica medida, una de las pocas que los argentinos recuerdan por su número, fue objeto de arduo debate en el Congreso en marzo de 2008, sobre la propuesta del oficialismo de aumentar los impuestos a la soja, el principal producto de exportación del país y la materia prima que ha consolidado el poder económico de una porción del sector agropecuario.

Tras una larga noche en el recinto, la votación estaba pareja. Hasta que un inesperado pronunciamiento "no positivo" de Cobos al proyecto zanjó el debate, en contra de lo que pretendía el oficialismo.

EL DEBATE DE LA SOJA

Campo de soja

  • En marzo de 2008, el Congreso debatió sobre la propuesta del oficialismo de aumentar las retenciones a la soja.
  • La votación estaba pareja hasta el inesperado pronunciamiento "no positivo" de Cobos.
  • Al tiempo que recrudecía el conflicto entre el gobierno y el campo, Cobos y Fernández se convirtieron en enemigos íntimos.

Luego de esto, ¿cómo es posible la feroz convivencia? Analistas consultados por BBC Mundo coinciden en que lo que está a la vista es la dinámica de un juego político, en el que el oficialismo se juega su presente y Cobos, su futuro.

El vicepresidente tiene la mirada puesta en los comicios generales de 2011. Fuentes de su entorno confiaron a BBC Mundo que parte del discurso que Cobos dispara puertas adentro apunta a "hacer todo lo posible" para que los Kirchner lleguen debilitados a unas elecciones para las que, según las encuestas, él se proyectaría como favorito.

La presidenta, por su parte, se queja por no poder confiar en quien debería ser su mano derecha. Tanto, que esta semana decidió no tomar parte en la comitiva que viajó a China para una ronda de reuniones comerciales, aún a riesgo de desairar al gobierno de Pekín.

¿En peligro?

El gobierno considera que ahora, como entonces, una medida fundamental para su política económica es obstaculizada por la oposición con el apoyo del vicepresidente.

Pero, ¿puede esta disputa poner en jaque la gobernabilidad? Entre los expertos, las visiones están repartidas.

"No es una situación atípica en un régimen presidencial. Pero una fuerte discordancia de posiciones políticas no implica un Ejecutivo dividido, porque el vicepresidente no comparte el poder con la presidenta sino que ejerce esa función a modo de reemplazo", dice a BBC Mundo el académico Martín de Luca, de la Sociedad Argentina de Análisis Político(SAAP).

"La presidencia fue pensada como una unidad y esto afecta la calidad de la gobernabilidad. No la hiere de muerte pero sí altera el sistema, que no prevé que la presidencia negocie con la vicepresidencia cada una de sus decisiones", opina Fernando Straface, del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC).

Ambos coinciden, sin embargo, en que el peso del "factor Cobos" podría incrementarse en breve: en un Senado donde el oficialismo ha perdido bancas y, con ello, la posibilidad de obtener mayoría automática para sus proyectos.

Por el momento, la próxima pulseada será en la comisión especial que tratará la crisis del Banco Central.

Cobos coordinará la discusión, la presidenta recibirá un dictamen. Y ambos seguirán, por ahora, compartiendo los pasillos de la Casa Rosada, sin cruzar palabra, mirando hacia un futuro político que se presenta, para ambos, cuanto menos incierto.

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