Última actualización: martes, 12 de enero de 2010 - 16:01 GMT

Argentina: fondos buitres al acecho

Buitres

Fondos Buitres en río revuelto

El conflicto entre el gobierno argentino y el director del Banco Central Martín Redrado es seguido muy de cerca por los llamados fondos buitres que buscan cobrar miles de millones de dólares.

El megafondo NML Capital, del financista Paul Elliot Singer, y el EM del magnate y productor de vasos plásticos Kenneth Dart, buscan una incautación judicial en Nueva York de las reservas del banco central para pagar esta deuda pendiente con el argumento de que no es un órgano independiente del gobierno argentino.

En medio de un clima enrarecido de versiones y rumores, la prensa argentina informó que el juez de la Corte de Nueva York Thomas Griesa citó a representantes del Estado argentino y a los bonistas el viernes a una "reunión de partes" para tratar el tema.

Según el diario "Clarín" (fuerte opositor al gobierno de Cristina Fernández), el juez podría tomar una decisión "entre esta semana y los próximos dos meses"

Una guerra prolongada

Los fondos buitres suelen tener residencia legal en paraísos fiscales y se han especializado durante años en la persecución de deudas soberanas impagas.

Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta ocho fondos persiguen a países altamente endeudados como la Republica del Congo, Camerún y Uganda.

El negocio es simple. Se adquiere barato deuda en default (cesación de pagos) y se inician acciones legales en todo el mundo sobre el monto total de la deuda para forzar un pago de países estrangulados financieramente.

Argentina se convirtió para estos grupos en un caso testigo de su poder de fuego, tanto por el peso que tiene como país como por el monto de lo adeudado (unos US$20 mil millones más intereses).

El pago con estos fondos le ahorraría al gobierno 6.500 millones de dólares que si no tendrían que haber salido de la recaudación fiscal. El gobierno quiere evitar un ajuste fiscal.

Economista Fabian Amico de la Universidad de Luján en Argentina.

Sin embargo, hasta ahora, la táctica no ha dado resultado.

En 2007 el gobierno cerró su deuda con el FMI usando fondos del Banco Central y en 2008 nacionalizó los fondos de pensión privados, pero en ambos casos la justicia neoyorquina falló a favor del gobierno que logró demostrar que en ambos casos el Banco Central era un ente autárquico.

El alter ego

La doctrina jurídica que respalda la demanda judicial de los fondos buitres es la del "alter ego": el banco central simplemente sería el "otro yo" del Estado argentino.

Al no haber diferencias entre uno y otro, se podrían embargar las reservas del Banco Central.

Sin embargo, según fuentes legales vinculadas a la defensa de Argentina, esta doctrina tuvo su origen en el contexto corporativo en el que los accionistas de la compañía deudora interfieren con la operación diaria y los activos de la empresa y por tanto pueden ser demandados por los acreedores.

Los fondos buitre se caracterizan por una estrategia de largo plazo que forma parte de su apodo.

La firma Elliot Associates esperó años en los '90 hasta doblegar al gobierno de Perú que prefirió pagar el doble de lo que debía para sacarse de encima el acoso legal del fondo buitre.

Si no lo hubiera hecho, Perú habría entrado en cesación de pagos: ese fue su talón de aquiles.

El gobierno argentino quiere volver a los mercados internacionales de crédito: ese puede ser su flanco vulnerable.

Según indicó a BBC Mundo el economista Fabian Amico de la Universidad de Luján, en Argentina, el pago de la deuda siempre se ha hecho a costa de penosos ajustes en el gasto social.

"El pago con estos fondos le ahorraría al gobierno US$6.500 millones que si no salen de las reservas del Banco Central tienen que salir de la recaudación fiscal. En este momento el Banco Central tiene suficientes reservas. El gobierno quiere evitar un ajuste fiscal", señala Amico.

Pero cualquier error en la estrategia legal podría atarlo al carro de los fondos buitre.

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