Última actualización: miércoles, 16 de septiembre de 2009 - 11:49 GMT

Sin rescate para las ejecuciones

En momentos en que la economía de Estados Unidos empieza a mostrar signos de recuperación, un alto número de estadounidenses continúan luchando con el factor que desató la presente crisis financiera global: los llamados préstamos subprime o de alto riesgo.

Una mujer camina frente a una casa clausurada en Cleveland, Ohio

Millones de dueños de casas en EE.UU. siguen al borde de perder sus viviendas.

Mientras que los bancos favorecidos con el paquete de rescate del sector financiero del gobierno del presidente Barack Obama dan a conocer cifras positivas en sus libros, son muchos los dueños de casas que siguen al borde de perder sus viviendas por no poder pagar la mensualidad de las hipotecas.

“Más bien la situación ha empeorado”, declaró a BBC Mundo Josh Zinder, co-director del Proyecto de Promoción de Desarrollo Económico de la Comunidad en la ciudad de Nueva York (NEDAP, por sus siglas en inglés).

“Todavía existe un problema enorme con las ejecuciones de las casas y todo parece indicar que seguirá siendo un problema por muchos años más”, añadió.

Hispanos en dificultades

Y entre los que más dificultades enfrentan con las hipotecas figuran millones de hispanos, a quienes –aun cuando muchos tenían un dudoso historial crediticio- se les facilitaron los préstamos subprime para comprar sus casas durante el boom del sector de bienes raíces entre 2004 y 007.

 Letrero de ejecución frente a una casa de Oakland, California

Son muchos los hispanos que compraron sus casas con los llamados préstamos suboprime.

Esas hipotecas llevaban tasas de interés “reajustables” que aumentaban dos o tres años después.

Organizaciones que se dedican a la defensa de los derechos de los latinos en EE.UU. calculan que uno de cada dos hispanos corre el peligro de perder sus casas.

Fue precisamente lo que le ocurrió a Iris Vásquez una peluquera de Miami, quien en 2006 compró un pequeño dúplex en el suroeste de la ciudad por US$180.000. Al inicio del préstamo, la suma mensual que debía pagar era de US$1.190.

“Pero un año después me subió a US$1.500 y después a US$1.600 y hasta a US$1.700, hasta que le dije al banco que ya yo no podía pagar esa cantidad”, explicó Vásquez a BBC Mundo.

Sin embargo, no logró llegar a un acuerdo con el banco que le otorgó el préstamo -Countrywide Financial, que luego fue adquirido por Bank of America- y ahora su caso está en manos de corredores que intentan lograr un refinanciamiento.

Problemas agregados

Zinder indicó que al problema de los llamados préstamos subprime se suma ahora el aumento del desempleo producto de la recesión. “Mucha gente ha perdido sus empleos o la cantidad de horas que trabaja en la semana y están teniendo problemas para pagar sus hipotecas”.

Según el Departamento del Tesoro, una de cada 357 familias con hipotecas en EE.UU. recibieron una notificación de ejecución en el mes de agosto de este año.

Todavía existe un problema enorme con las ejecuciones de las casas y todo parece indicar que seguirá siendo un problema por muchos años más

Josh Zinder, NEDAP

Es por eso que entidades como Housing Predictor calculan que unos 10 millones de propietarios de casas enfrentarán ejecuciones de aquí al año 2010.

“Por un lado hay mucha gente que o se está atrasando ahora en el pago de sus hipotecas o corren el riesgo de no poder pagarlas en los próximos años, y por el otro tenemos a las instituciones financieras que se encargan de cobrar los pagos atrasados y que no están ayudando a la gente a reestructurar las deudas”, agregó Zinder.

Esto ocurre a pesar de que el gobierno de EE.UU. creó un programa de ayuda a dueños de casa en dificultades que incluye la modificación de los préstamos para que puedan pagar sus hipotecas.

No obstante, solo 12% de los propietarios de casa, que son elegibles para recibir modificaciones de sus préstamos bajo el plan del gobierno, ha logrado una reestructuración de sus hipotecas.

Sin fuerza

A juicio de Zinder, el problema del programa gubernamental es que no tiene un mecanismo de fuerza que obligue a las instituciones financieras a modificar los préstamos.

Letrero de ejecución frente a una casa de California

Solo 12% de los propietarios de casa han logrado una reestructuración de sus hipotecas bajo el plan del gobierno.

“Desafortunadamente, el proceso es demasiado lento”, expresó por su parte Teresa García, educadora financiera de Tepeyac, una organización comunitaria que defiende los derechos de los inmigrantes latinos.

García explicó a BBC Mundo que en la mayoría de los casos, los bancos “se tardan meses para determinar si una persona va a salvar su casa o no”.

Añadió que “el proceso no se resuelve en menos de seis meses y mientras, la gente se ve muy apretada haciendo sus pagos”.

“Algunos de los casos que tenemos, la gente ya no puede seguir pagando y quiere quitarse eso de la cabeza y nos han pedido: ‘yo lo único que quiero es que se vaya a “foreclosure” (ejecución) porque ya no puedo más’”.

Un año de crisis

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