Última actualización: sábado, 29 de mayo de 2010 - 11:31 GMT

Fútbol: recordando la tragedia de Heysel

El 29 de Mayo de 1985, 39 aficionados al fútbol fallecieron durante violentos enfrentamientos entre fanáticos del Liverpool y de la Juventus, que disputaban la final de la Copa de Europa en Bruselas.

Fans en el estadio Heysel

La violencia empezó una hora antes del inicio de la final.

Como resultado de lo sucedido en el Estadio Heysel, la UEFA expulsó a los clubes ingleses de todas las competiciones europeas por un período de cinco años. Liverpool estuvo castigado por año más.

Para el aficionado del Liverpool de toda la vida, Chris Rowland, los sucesos de esa noche están tan claros hoy como hace 25 años.

"Lo recuerdo todo", dijo. "Los recuerdos están grabados en mi mente con toda claridad".

Más de 60.000 fanáticos de Liverpool y la Juventus estaban en el vetusto estadio cuando estalló la violencia, aproximadamente una hora antes de la patada inicial.

El muro que separaba a los dos grupos de fanáticos colapsó cuando los aficionados del equipo italiano intentaban escapar de los seguidores del Liverpool.

Cientos resultaron heridos, y 32 italianos, cuatro belgas, dos franceses y un ciudadano de Irlanda del Norte perdieron la vida.

Rowland, quien no estuvo involucrado en los actos violentos, tenía para ese entonces 28 años y regularmente viajaba con sus amigos por Europa para apoyar al Liverpool.

"Todo empezó como cualquier otro viaje europeo", dijo. "No había razón para pensar que la noche iba a ser diferente de tantas otras", recordó.

Pero cuando Rowland, ahora de 53 años, llegó al estadio media hora antes del inicio del encuentro, inmediatamente supo que algo estaba mal.

Cuesta empezar a entender la enormidad del asunto. Fue terrible, absolutamente terrible

Chris Rowland, testigo de Heysel

"Vimos a gente cargar contra el muro y correr en nuestra dirección" explicó. "Lo primero que pensamos fue que nos iban a atacar".

"Vimos el caos cerca de las puertas de entrada y el mal estado de las instalaciones".

Dice haber escuchado un ruido similar al del choque de una pesada puerta metálica. Luego cayó en cuenta que el sonido había sido producido por el muro al caer.

Más tarde, esa misma noche, Rowland se enteró de que alguien había muerto durante los sucesos.

Pero solo fue leyendo los diarios a la mañana siguiente que se dio cuenta de la verdadera dimensión de lo sucedido.

"No podía creer que algo tan grave hubiera ocurrido", afirmó Rowland.

"Cuesta empezar a entender la enormidad del asunto. Fue terrible, absolutamente terrible", agregó.

"Completamente inútil"

Dentro del estadio, esperando el inicio del juego en los vestidores estaba el defensor del Liverpool, Gary Gillespie.

Gillespie asegura que ni él ni sus compañeros tenían idea de lo que estaba pasando.

Fans en el estadio Heysel

Un muro que separaba a los dos grupos de aficionados colapsó, aplastando a varios fanáticos.

"El vestidor era como una especie de caparazón" dijo. "No sabíamos lo que estaba ocurriendo en el exterior".

"Mientras nos estábamos cambiando intercambiamos las mismas bromas de siempre, aunque obviamente había algo de nervios porque se trataba de una ocasión importante. Y luego empezamos a recibir reportes contradictorios sobre lo que había pasado".

La tragedia hizo arreciar las críticas en contra de los fanáticos del Liverpool y los aficionados ingleses en general, que en años anteriores se habían forjado una reputación como "hooligans".

La UEFA castigó a los equipos ingleses y, en 1989, 14 seguidores del Liverpool fueron encontrados culpables de homicidio involuntario luego de un juicio en Bélgica que duró cinco meses.

Fueron condenados a tres años de cárcel, con la mitad de la sentencia suspendida.

Nunca se ha conducido una investigación oficial para averiguar qué fue lo que realmente ocurrió esa noche.

Según algunas versiones los aficionados de la Juventus habrían provocado a los del Liverpool lanzándoles piedras y otros misiles. Otros culpan a la falta de presencia policial, la mala organización y el deterioro del estadio.

Las gradas se estaban desmoronando y uno podía recoger los ladrillos. Era un desastre.

Graham Agg, testigo de Heysel

El periodista italiano Giancarlo Galavotti, quien es el corresponsal de la Gazzetta dello Sport en Londres, estaba en el Estadio Heysel el 29 de mayo de 1985.

Describe la labor de la policía belga durante el evento como "absolutamente inútil".

"Era más que obvio, unos 15 minutos, 20 minutos, media hora antes de que se produjeran los choques mortales, que algo muy serio y peligroso estaba por ocurrir", dijo.

"Independientemente de cual fuera el comportamiento de algunos grupos de fanáticos del Liverpool, si la policía belga hubiera sabido cómo manejar una situación similar, como lo había hecho la policía italiana un año antes en Roma, no creo que se hubiera producido una semejante tragedia", afirmó.

El aficionado del Liverpool Graham Agg, de 48 años, también es crítico de la actuación policial y del estado del estadio.

"Todavía no entiendo cómo es que les dieron permiso para hospedar una final de la Copa de Europa", dijo. "El lugar se estaba cayendo. No había seguridad".

Placa conmemorativa en el estadio Anfiled

Una placa conmemorativa fue develada en el estadio del Liverpool para marcar la ocasión.

"Las gradas se estaban desmoronando y uno podía recoger los ladrillos. Era un desastre", recordó.

"Es uno de los días más negros de la historia de Liverpool, pero los problemas fueron causados por una pequeña minoría".

"Pero aunque causaron problemas su intención no era que muriera gente. Si eso hubiera ocurrido en un estadio adecuado, nunca hubiera ocurrido", afirmó Agg.

A pesar de las objeciones de ambos entrenadores, el juego se disputó tal como estaba previsto, y la Juventus obtuvo la victoria por 1-0 gracias a un penalty en la segunda mitad.

El Estadio Heysel, construido originalmente en 1930, fue demolido y remplazado por el nuevo Estadio Roi Baudouin.

Y una placa para recordar a los 39 muertos de Heysel fue develada en el estadio Anfield, en Liverpool, el pasado miércoles.

El viernes se observaron dos minutos de silencio en el palacio municipal de la ciudad inglesa, al tiempo que se hacían repicar las campanas 39 veces. El gesto también se repitió el sábado.

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