Última actualización: sábado, 18 de septiembre de 2010 - 13:33 GMT

En fotos: La ciudad de las miniaturas

Arte popular salvadoreño

  • Miniaturas
    La Iniciativa Pro Arte Popular (INAR) creó en 1997 el Museo de Arte Popular en un barrio de San Salvador. El espacio está dedicado a las miniaturas en barro de Ilobasco, población que se ha distinguido por una larga tradición cerámica. La fabricación del muñeco de barro empezó a mediados del siglo XIX con la elaboración de los llamados “misterios” o “nacimientos” del niño Jesús. En principio, los artesanos solamente incluían a los personajes bíblicos, pero, poco a poco, empezaron a incorporar campesinos, viejitos, borrachos, indias y “cosas de la televisión” que representan la cotidianeidad del pueblo salvadoreño.
  • Miniatura
    Ilobasco, ubicado 54 kilómetros al norte de San Salvador, en el departamento de Cabañas, es una población de origen lenca. Con la llegada de la conquista española, los lencas aprovecharon la geografía escabrosa para esconderse. “La ocupación principal es la agricultura, pero muchos de los indígenas son fabricantes de loza del país y comparativamente con la de otros pueblos de la República, es la más fina”, escribió el cronista Ignacio Gómez en 1858.
  • Artista junto a sus miniaturas
    María Dominga Herrera, doña Minga, fue la pionera de las sorpresas miniatura. Nació en Ilobasco el 4 de agosto de 1922 y era hija de madre ceramista, María Teresa Herrera, y padre alfarero, Lucio Rivas. A la edad de 6 años empezó modelando miniaturas y a los 13 su fama era insuperable. Su habilidad sedujo a otros pobladores que fueron adquiriendo la técnica con su asesoría. Su vida fue retratada por la revista National Geographic en una edición de los años 50.
  • Dominga Herrera
    Así nació la Cooperativa de Artesanos y sus obras viajaron a exposiciones en países del área, así como a EE.UU. De esa generación se destaca Clementina Rosales, quien falleció en 1998, y Julio César López, el creador de los “cuadros” o plazas. Murió a los 65 años de edad. Uno de los hijos de Dominga, Mauricio Herrera, dejó el oficio de zapatero por la miniatura.
  • Miniaturas
    Los y las artistas de Ilobasco recrean un mundo diminuto y dentro de éste hay distintos géneros como las “sorpresas” que son miniaturas escondidas debajo de tapaderas con forma oval. Dentro de estas hay “típicas” (pintorescas, burlescas, cómicas), las “profesionales”, los “procesos” donde narran una historia de forma secuencial. En la foto vemos el proceso del migrante: se despide en El Salvador, huye de la policía en Guatemala, cruza el río en México, encuentra apoyo en EE.UU. y trabaja como obrero.
  • Miniaturas
    El torno y la fabricación de la loza se introdujeron en Ilobasco en 1875. Los alfareros elaboraban piezas torneadas y esmaltadas a base de plomo como ollas, sartenes, platos, cajetes, tazas y floreros. Incluso se producían alcancías con diseños creativos como cuzucos (armadillos), tomates, cerdos, búhos y elaboraban piezas diminutas como cántaros, para ponerlas en bolsas para regalo de niños.
  • Miniaturas
    Los juguetitos eran vendidos por una empresa denominada Confitería Americana. Las piezas artesanales fueron sustituidas por figuras de plástico y la loza fue decayendo. En la primera mitad del siglo XX, la cerámica de El Salvador era muy apreciada tanto dentro como fuera del país. Desde Honduras, los vendedores venían con sus canastos llenos de frutas y volvían cargados con ollas y cántaros que habían intercambiado.
  • Miniaturas
    El Museo de Arte Popular nació en 1997 fruto de la Iniciativa Pro Arte Popular (INAR) con el respaldo del Fondo Canadá para Iniciativas Locales, la Universidad de El Salvador, la Secretaría de Cultura, la Fundación María Escalón de Núñez, la Ilobasco Foundation en Los Angeles, y empresas privadas. El Museo alberga la sala de la miniatura “Dominga Herrera” a la que denominan como “un lugar para conocer una historia muy grande contada de la manera más pequeña”. La sala reúne más de 4.000 piezas.
  • Miniaturas
    “El buen alfarero: pone esmero en las cosas, enseña al barro a mentir, dialoga con su propio corazón, hace vivir a las cosas, las crea, todo lo conoce como si fuera un tolteca, hace hábiles sus manos”, dijo Fray Bernardino de Sagahún al describir los objetos que hacían los artesanos en los territorios recién ocupados.
  • Miniaturas
    Los “cuadros” son maquetas que recrean escenarios complejos que reproducen plazas de pueblos, ambiente de trabajo o eventos históricos. El tema depende del “gusto del cliente” porque el ingenio de los artesanos es ilimitado. En la foto, la visita del papa Juan Pablo II.
  • Miniaturas
    Los cuadros hechos por el taller de Kiko del maestro José Herrera siguen dejando huella actualmente en este poblado ubicado al norte del país, en una de las zonas menos desarrollada y al mismo tiempo con un gran potencial para el fomento turístico.
  • Miniaturas
    Piezas originales realizadas por la maestra pionera Dominga Herrera Su legado es invaluable porque ha influido en las generaciones posteriores de ceramistas ilobasquences. Falleció el 11 de mayo de 1982, pero fue reconocida en repetidas ocasiones por la Asamblea Legislativa en los años 40.

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