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Los trabajos de restauración en la Capilla Peruzzi de la iglesia de Santa Croce en Florencia, Italia, dieron el fruto esperado cuando los restauradores desvelaron detalles originales de las pinturas de Giotto. Sin embargo, el público general no podrá apreciarla.
Esta obra de arte pintada en seco por el artista italiano -considerado como el primero de muchos que contribuyeron en la creación del Renacimiento- fue severamente dañada por restauraciones en el siglo XIX y XX.
Tanto, que hoy en día al ojo humano la pintura parece más plana y homogénea de lo que fue cuando Giotto la hizo.
Una obra que se transformó cuando los expertos la expusieron a rayos ultravioletas, que permitió admirar los relieves y detalles de los personajes de la obra.

Giotto fue uno de los precursores del Renacimiento.
"Fue algo realmente impresionante", le dijo a Reuters Cecilia Frosinini, coordinadora del proyecto de restauración de diagnóstico "no invasivo" que tiene por objetivo evaluar la condición en que se encuentra la pintura de 170 metros cuadrados para una futura restauración.
"Las escenas son otra vez tridimensionales. Pudimos apreciar todos los efectos del claroscuro. Debajo de las vestimentas habían cuerpos... se convirtieron tridimensionales. Podías ver los pliegues de la ropa, las expresiones de las caras", agregó la coordinadora.
Los dibujos de la capilla de 12 metros de alto se hicieron en el 1320 a secco, en yeso seco, a diferencia de sus famosos frescos de la capilla Bardi o de la Basílica de San Francisco de Asís.
Expertos consideran que Giotto utilizó esta técnica hacia finales de su vida para conseguir un efecto diferente.
"Le permitió obtener algo más rico en cuanto al color y la decoración", explicó Frosinini. "Pero con el tiempo la pintura seca es muy frágil".
Blanqueada, repintada y restaurada
Debajo de las vestimentas habían cuerpos... se convirtieron tridimensionales. Podías ver los pliegues de la ropa, las expresiones de las caras
Cecilia Frosinini
Encargada por la familia Peruzzi, la obra de Giotto fue blanqueada a principio del 1700 para hacer espacio para un nuevo diseño de la capilla.
En 1840 restauradores le hicieron más daño que beneficio pues la técnica de la época incluía fuertes disolventes, almohadillas de lana y acero y pintaron las partes de la obra de Giotto que ya no se veían, añadiéndole su propio toque.
Un siglo más tarde, un nuevo trabajo de restauración eliminó las pinturas agregadas por los restauradores de 1840 dejando a la vista del público lo que quedaba de la obra original del artista italiano.
Desafortunadamente, la pintura de Giotto permanecerá plana para siempre, pues sus detalles sólo vuelven a la vida gracias al ultravioleta, cuyo constante bombardeo sólo le haría más daño.
Expertos consideran que la única forma de compartir este descubrimiento con el público general es creando una muy costosa capilla virtual con pantallas de computadoras.















