El resurgimiento de las ruinas de Potosí -un pueblo en el estado Táchira, en Venezuela, que había quedado anegado en 1984 para dar paso a la construcción de la represa Uribante Caparo- se ha tornado un caso emblemático de la sequía que afecta al país.
La imagen -en la que se ve el campanario de la iglesia de Potosí, un pueblo de más de dos siglos de antigüedad- muestra el nivel de las aguas en 2007.
Un año más tarde, el nivel de las aguas sigue descendiendo.
"Nunca habíamos enfrentado algo parecido", dijo a la BBC Juan Bautista Barilla, presidente del complejo hidroeléctrico, pese a que a lo largo del tiempo las ruinas del pueblo han reaparecido varias veces.
Josefa García Rojas, de 84 años de edad, y quien fuera moradora de Potosí, "reunió fuerzas" y regresó al lugar del pueblo por primera vez desde la orden de desalojo. "Esto era muy bonito. No sufríamos por comida, por nada".
El complejo hidroeléctrico Uribante Caparo es el 2º más importante del país, pero con la sequía su capacidad de producción se ha reducido al 7%.















