Última actualización: lunes, 15 de febrero de 2010 - 22:00 GMT

Polémica por pruebas de género a atletas

La atleta sudafricana Caster Semenya

El caso de Caster Semenya sigue pendiente en la IAAF.

Con los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver en pleno vuelo, las autoridades del deporte internacional están envueltas en una polémica en torno a las pruebas de verificación de género de mujeres atletas.

El pasado enero se realizó en la ciudad de Miami, Estados Unidos, un simposio de expertos donde se le recomendó al Comité Olímpico Internacional (COI) que a las deportistas que se les descubriera ambigüedades de género se les refiriera a tratamientos —inclusive cirugías— para que pudieran seguir compitiendo a nivel internacional.

Sin embargo, especialistas en ética e integridad deportiva advierten sobre la discriminación sobre las mujeres en el campo deportivo ya que no hay un sistema que establezca parámetros claros de lo que es ambigüedad de género y qué tanta ventaja pude sacar una atleta de esto.

El tema de verificación de género saltó a la palestra el año pasado con el caso de la corredora sudafricana Caster Semenya, cuyo extraordinario desempeño e imponente físico exhibido en el mundial de atletismo de Berlín ocasionó las quejas de sus rivales y motivó a la Asociación Internacional de Federaciones Atléticas (IAFF, por sus siglas en inglés) a someterla a pruebas de género.

Pruebas obligatorias

Pero las pruebas de verificación de género han sido parte del mundo atlético desde 1966, cuando se hicieron obligatorias tras las sospechas de que algunos países estaban inscribiendo hombres para que compitieran como mujeres.

Al comienzo las pruebas consistían en una inspección visual por un panel de médicos. Luego estas se volvieron menos invasivas y más eficientes y sencillas para proteger la dignidad de la atleta y hacer uso de la tecnología genética.

No obstante, las pruebas nunca fueron exactas. Aún así, en todos los años de pruebas nunca se descubrió a un hombre haciéndose pasar por mujer.

En 2000, los exámenes de verificación de género obligatorios terminaron y solo se realizan a través de un panel médico especializado cuando hay sospecha o alguien formula una queja, lo que sucedió en el caso de Semenya.

Aunque las pruebas a las que fue sometida la atleta sudafricana están protegidas por la confidencialidad y la AIFF sigue analizando su elegibilidad en competencias internacionales, se especula que Semenya tiene una anomalía genética que le produce altos niveles de testosterona que, supuestamente, le dan una ventaja sobre otras competidoras.

Cada atleta diferente

Foto de archivo de esquiadores

Se advierte que las pruebas de género podrían abrir una "caja de pandora" en el deporte.

Sin embargo, cada individuo, cada atleta es genéticamente diferente. La mayoría de los que compiten a los máximos niveles ya habrán explotado alguna ventaja genética que han desarrollado con años de entrenamiento y que los ha llevado a los puestos de honor.

Los atletas que manifiestan habilidades especiales tienden a poseer características físicas que les dan ventajas en su deporte particular, dice el profesor Myron Genel, especialista en desórdenes del desarrollo sexual de la Universidad de Yale.

"Si se empieza buscar razones para excluir de competencia a mujeres atletas se estará abriendo una caja de Pandora", advierte.

La ambigüedad de género puede tomar muchas formas e ir de leve a pronunciada. Los cuerpos médicos y organizaciones atléticas describen la ambigüedad de género como desórdenes de desarrollo sexual (DDS).

Vamos dirigidos hacia territorio desconocido. La legalidad de planes como estos sería disputada por atletas y grupos defensores de los derechos humanos

Michel Veroken, especialista en ética e integridad deportiva

Estos incluyen la hiperplasia adrenal congénita y el síndrome de insensibilidad androgénica.

¿Ventajas desleales?

Pero, ¿hasta qué punto se vuelven estos desórdenes una ventaja genética más? ¿Cuándo se convierten en ventajas deportivas desleales?

El simposio en Miami, que incluyó al COI y el brazo educativo de la IAAF —así como unos 15 científicos, expertos y doctores del deporte de todas partes del mundo— plantearon qué hacer con las mujeres que manifiesten cualquier tipo de ambigüedad de género.

Entre sus recomendaciones están la realización periódica de exámenes antes de la participación atlética, diagnóstico y posible tratamiento para mujeres atletas con DDS y reglas de elegibilidad para aquellas atletas.

El director de la Comisión Médica del COI, Arne Ljungqvist, le dijo a la BBC que el tratamiento para DDS podría ser de tipo hormonal o "posiblemente cirugía y la extirpación de tejido testicular".

Pero mencionar palabras como elegibilidad, diagnóstico, desorden, tratamiento y cirugía ha despertado alarmas por todo el mundo deportivo internacional.

Foto genérica de una gimnasta

Algunas atletas consideran que las pruebas de género violan la dignidad.

"Vamos dirigidos hacia territorio desconocido. La legalidad de planes como estos sería disputada por atletas y grupos defensores de los derechos humanos", dijo Michel Veroken, especialista en ética e integridad deportiva.

No está claro qué pasaría con una atleta diagnosticada con DDS, bajo qué condiciones podría participar en competencia otra vez y si se somete a terapias o cirugías ¿qué garantías tendría?, ¿qué pasa con los resultados obtenidos antes del tratamiento?, se pregunta Veroken.

El profesor Myron Genel, que participó en el simposio dice que el principio de cualquier tratamiento es velar por la salud de la atleta y no volverse requisito para continuar compitiendo.

"Soy de la idea que si una atleta fue reconocida como mujer al nacer y durante su pubertad, le debería ser permitido competir como mujer", afirma.

"Ni humanitario ni olímpico"

Por su parte, Kristen Worley, una ciclista transexual que ha librado su propia batalla personal contra el COI, es muy crítica con el método de pruebas de verificación de género.

Al someter a ciertos individuos a exámenes, la Comisión Médica del COI abrirá la puerta a una cacería de brujas y la propuesta de que algunas mujeres de entreguen a modificaciones corporales

Kristen Worley, ciclista

"No hay nada humanitario u olímpico en las pruebas de verificación ni en las conclusiones del simposio en Miami. Todo es una violación de la Carta Olímpica".

"Al someter a ciertos individuos a exámenes, la Comisión Médica del COI abrirá la puerta a una cacería de brujas y la propuesta de que algunas mujeres de entreguen a modificaciones corporales", concluyó.

La IAFF estará tomando pronto una decisión con respecto al caso de Caster Semenya. Cualquiera que sea, tendrá un impacto inmenso sobre los atletas en todo el mundo.

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