DE LA BASURA AL SUPERMERCADO
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Evelio Echeverry es el dueño de un depósito de envases de vidrio en el sur de Bogotá. Echeverry le dice a BBC Mundo que el proceso para "embellecer" una botella rescatada de la basura toma unas 14 horas.
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En este depósito de envases hay centenares de botellas esperando ser revisadas para determinar si pueden ser acondicionadas y reusadas, o si se convertirán en materia prima para la industria del vidrio.
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María del Rocío Sierra muestra una botella que va a ser lavada. Desde hace 19 años se dedica a este oficio y afirma dice que gracias a él ha podido educar a sus siete hijos. Éste es un trabajo flexible, afirma.
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Las botellas sucias son sumergidas durante unas doce horas en cubos como éste, llenos de una mezcla de detergente y soda cáustica, que sirve para su desinfección y posterior limpieza.
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A continuación, las botellas son cepilladas por dentro. Las más difíciles de limpiar son las que tenían pegamento, dice Jenny Veloza. A ella no le gusta mucho su oficio; afirma que preferiría trabajar en una oficina.
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Después del cepillado, se quitan las etiquetas y se vuelve a enjabonar las botellas para asegurarse de que queden limpias por dentro. El proceso de "embellecimiento" de cada recipiente toma unos siete minutos.
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Durante la limpieza, la mezcla de detergente y soda caústica en la que se meten las botellas se torna oscura. María Marta Morales lleva 20 años en el oficio. Me gusta, no es pesado, le dice a BBC Mundo.
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Poco a poco, la mezcla se aclara y los envases cambian de aspecto. Ahora lucen más limpios y están listos para el enjuague final.
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El proceso está a punto de terminar. El vidrio transparente es el resultado del detergente, la soda cáustica, el cepillado y la dedicación que cada mujer le puso al limpiar de cada botella.
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María del Rocío pone las botellas limpias boca abajo para que se sequen y puedan ser enviadas a las industrias que las reutilizarán. Ella recibe tres centavos de dólar por cada envase que "embellece".
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Misión cumplida, dice María Marta Morales, quien mete las botellas limpias en una canasta para que luego sean embaladas y vendidas.
Más de 600 mujeres se dedican en Bogotá a limpiar, desinfectar y "embellecer" botellas de vidrio rescatadas de la basura en la capital colombiana -muchas de ellas en deplorables condiciones higiénicas- para que puedan ser reutilizadas.
Estas botellas se reutilizan para envasar pegamentos, detergentes y disolventes, le explica a BBC Mundo Evelio Echeverry, propietario de un centro de acopio en el sur de la ciudad.
Unos 80 de los 1.080 centros de ese tipo que hay en la capital se concentran en la adecuación de botellas de vidrio, dice Nohra Padilla, directora de la Asociación de Recicladores de Bogotá.
"Cada uno de los centros tiene, en promedio, diez empleados, el 80% de los cuales son mujeres", precisa Padilla a BBC Mundo.
No se sabe exactamente cuántas botellas de vidrio van a la basura en Bogotá, que produce 5.600 toneladas diarias de residuos, 900 de las cuales son recogidas por unos 12.000 recicladores.
Lo que sí se sabe es que -según Echeverry- sólo el 30% de los envases de vidrio que llegan a los centros de acopio puede ser reutilizado.