Última actualización: viernes, 19 de junio de 2009 - 13:39 GMT

Preparando la próxima visita a la luna

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La agencia espacial de Estados Unidos (NASA) lanzó dos misiones a la luna que prepararán el regreso del hombre a la superficie del satélite.

Se trata del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) y el Satélite de Detección y Observación de Cráteres Lunares (LCROSS).

Se espera que los datos que reúna el LRO sirvan para ayudar a los expertos de la NASA a seleccionar los mejores sitios para alunizaje y exploración en futuras misiones de astronautas en el satélite.

Y la misión de observación de cráteres disparará un cohete contra la superficie lunar para buscar evidencia de agua en la columna de escombros causada por la explosión.

Datos precisos

El LRO pasará al menos un año en la órbita polar baja de la luna, a una altitud de cerca de 50 kilómetros sobre la superficie lunar.

Durante este tiempo sus siete instrumentos buscarán lugares seguros para alunizar, localizarán recursos potenciales y recolectarán información sobre la radiación del medio medio ambiente.

El Orbitador de Reconocimiento Lunar  (NASA)

El orbitador hará un mapa detallado de la topografía lunar para buscar sitios de alunizaje.

"Junto con el ejército de misiones internacionales que han despegado en los últimos años y todavía están en órbita, esta misión realmente colocará a la luna en un nuevo nivel de entendimiento" dijo a la BBC el profesor James Head, de la Universidad Brown en Rhode Island, Estados Unidos.

El profesor Head es uno de los investigadores involucrados en uno de los instrumentos del LRO: el Altímetro Láser del Orbitador Lunar o LOLA, que producirá un modelo topográfico global preciso de la luna.

"Nosotros creamos el altímetro láser para el orbitador de Marte y éste revolucionó nuestro entendimiento de ese planeta" afirma el científico.

"Ahora éste hará lo mismo con la luna. No tenemos buenos datos topográficos cuantitativos de la luna y este instrumento va a recorrer el lugar recogiendo datos de muy alta resolución que nos ayudarán a entender la luna de forma mucho más efectiva.

"Y éste es sólo un experimento, así que la misión es muy emocionante" expresa.

Además de mapear la superficie en detalle, la misión brindará también información valiosa sobre la composición mineral del planeta, sus temperaturas globales y sus condiciones de luz.

E intentará caracterizar el ambiente de radiación lunar para poder analizar el riesgo que podrían tener los astronautas en futuras misiones.

Doble impacto

La segunda misión, el Satélite de Detección y Observación de Cráteres Lunares (LCROSS), intentará responder si existe agua en la luna, ya sea en forma de hielo o materiales hidratados.

Misión de Observación de Cráteres (NASA)

La segunda misión disparará un cohete contra la superficie lunar para buscar agua.

El LCROSS consiste de dos elementos: una nave guía y un cohete Centauro de fase superior.

Después de que la nave guía lo lleve hacia una región permanentemente sombreada en el polo sur de la luna, el cohete Centauro se separará y chocará contra la luna a más de 9.000 kilómetros por hora.

El cohete de 2.200 kilos provocará una enorme columna de escombros lunares que podría elevarse hasta 50 kilómetros y se espera poder recoger unas 250 toneladas métricas de material sobre la superficie lunar.

Cuatro minutos después del impacto, la nave guía seguirá una ruta muy similar a la del cohete descendiendo por la columna de escombros y utilizará sus instrumentos para analizar el material y buscar agua congelada o vapor, hidrocarbonos y materiales hidratados.

La nave recogerá datos de forma continua hasta que también choque contra la superficie creado una segunda columna.

El impacto será observado de cerca por astrónomos que utilizarán telescopios basados en la Tierra.

Cualquier reserva natural de agua, explican los científicos, es sumamente importante para la planeación de futuras bases lunares, porque ésta puede ser dividida en hidrógeno para combustible de cohetes y oxígeno para respirar.

La NASA espera volver a enviar astronautas a la luna para el año 2020 en la primera visita del hombre al satélite desde 1972.

Sin embargo, el gobierno del presidente Obama ordenó una revisión independiente de la estrategia de misiones tripuladas de la agencia, la cual podría potencialmente cambiar los planes de la NASA.

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