Confusiones y certeza

  • 14 agosto 2014
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Cuentapropistas
Cada vez hay más trabajadores por cuenta propia.

Los analistas, los cubanólogos, y todo aquel interesado en el tema cubano debe desconcertarse a cada paso; y a cada paso necesita reacomodar los conceptos.

Los que piensan que en Cuba se vive un proceso socialista, no entienden como después de haber aplaudido unánimemente en congresos y asambleas por la economía planificada -ajena a las crisis cíclicas que el capitalismo padece como parte de esa crisis general y metastásica que lo conduce al basurero de la historia y que mis convincentes profesores de economía política pintaron con los más crudos tintes- ahora resulta que la palabra crisis asoma su oreja peluda en cada comentario sobre el tema nacional, y los que están atentos, saben que la palabra es solo la representación de la crisis en persona.

La confusión aumenta si se tiene buena memoria y se recuerda cuando se decía que íbamos a tener la sociedad más justa del mundo, y resulta que las diferencias sociales son tan dispares como pueden serlo en cualquier país del tercer mundo.

Relojero

Se habla de trabajo por cuenta propia -adecuación semántica para soslayar el término trabajo privado- más aún, se habla de inversiones foráneas.

Cualquier extranjero en plan de conocer el país más allá de las calles restauradas en el casco histórico o del tour solidario del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, tropieza con un pueblo risueño pero aletargado, amable pero pícaro y dispuesto al timo.

Aquel que sería "el hombre nuevo del siglo XXI" del que tanto hablara Ernesto Che Guevara hay que buscarlo en los posters y en las hemerotecas, porque, con fino olfato, esa nata joven que se viste con mal gusto y habla peor, le ofrecerá al visitante desde langosta hasta pornografía.

Hasta para mis paisanos es confuso, porque como han desprohibido cosas que no eran más que derechos conculcados, hay hasta quien cree que son Los Cambios; se sienten satisfechos con un teléfono celular y con abrir en el portal de la casa un mostradorcito para vender café mezclado y refresco instantáneo.

Zapatero

Animo a los nostálgicos de la revolución mundial a que apuren su viaje si desean visitar un país sin otra publicidad que la política, sin otro periódico que el del Partido, sin otro partido que el único.

Conversar por la calle con cualquier desconocido dispuesto a decir lo que piensa (hoy en día no es nada difícil), lleva a concluir que los cubanos "se huelen" que estamos en la recta final del período abierto en la historia cubana en 1959 tal como lo conocemos.

Las recientes visitas de políticos importantes, las siglas ZEDM que con tanta frecuencia se pueden ver en la prensa y el noticiero, el llamado al cambio de mentalidad son el preámbulo de que el gobierno cubano (al que me niego a llamar socialista), es como una virgen de las de antes que en ciertos escarceos furtivos y fogosos le hacía prometer al novio que "no se propasara".

Pensando en esto de la inversión extranjera y del camino que lleva a un capitalismo tercermundista y antidemocrático, recuerdo la interminable lista de esas promesas que terminaron en boda rápida.

Regina Coyula es bloguera, activista de los derechos humanos y crítica del gobierno cubano. Aunque reniega de las etiquetas, es considerada "disidente" en su barrio, por decir y escribir lo que piensa. Ella se considera una ciudadana crítica sin afiliación política.

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