Teatro cubano: ¿política en las tablas?

  • 3 julio 2014
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Calígula

Algunos parecen no saberlo, pero La Habana es una de las grandes capitales teatrales de América Latina. No muchas ciudades del continente exhiben una cartelera escénica tan completa, diversa y contundente. Y eso que hace mucho que la urbe está fuera de los principales circuitos de las giras internacionales.

Hay dos razones para eso: una es política; se ha asumido que presentarse en Cuba implica un apoyo más o menos decidido al gobierno y al sistema.

La segunda, y no menos importante, es económica: La Habana no es un mercado apetecible para las grandes empresas del entretenimiento. Por lo menos no por el momento.

Las compañías que viajan a la ciudad deben hacerlo con el convencimiento de que no van a ganar mucho dinero.

No obstante, no son pocos los grandes elencos del teatro y la danza que han decidido aventurarse en la isla.

Cubanos en la calle
Cubanos aprecian en la calle una de las presentaciones del Royal Ballet de Londres.

No hace mucho, por ejemplo, ofrecieron funciones el Royal Ballet de Londres y el American Ballet Theatre. Y principales agrupaciones del teatro latinoamericano aprovechan festivales y temporadas internacionales para intercambiar con el público cubano, que digan lo que digan (y es opinión casi generalizada), es un público muy enterado y comprometido.

Es que el "entrenamiento" es permanente. Un puñado de agrupaciones nacionales mantiene una programación todo el año, con espectáculos de primer nivel. "A la altura de los de las grandes capitales del mundo" —según un amigo extranjero, que sabe lo que dice.

Entre todas se distingue Teatro El Público, la compañía que dirige desde su fundación Carlos Díaz. En la sede del colectivo, la sala Trianón, en el centro de La Habana, se ofrecen las temporadas teatrales más largas del país. La mayoría de las puestas llegan o sobrepasan las cien funciones, casi siempre con buena acogida de los espectadores.

Ahora mismo están presentando allí un espectáculo singular: Antigonón. Un contingente épico, a partir del texto de uno de los más interesantes jóvenes dramaturgos cubanos, Rogelio Orizondo. No es una propuesta convencional, nadie espere una historia asumida desde una concepción estrictamente aristotélica. Es más, lo que se dice puede parecer a primera vista demasiado arduo, desprovisto de sentidos.

Antigonón

Pero Antigonón… es una metáfora meridiana del devenir de la nación. Carlos Díaz y sus actores visitan el célebre mito de Antígona para abrir un extraordinario abanico de implicaciones.

Muchas de las peripecias de la historia nacional son narradas con una agudeza que puede llegar a ser hiriente, muy incisiva. El aquí y ahora están recreados con crudeza, con sentido del humor… con un discurso por momentos contestatario, por momentos irónico, siempre provocativo.

La puesta en escena es fascinante: el diseño se implica extraordinariamente con las ideas, sin traicionar la vocación espectacular de la estética de la compañía. El desempeño de los actores es ejemplar: ofrecen una clase magistral de organicidad y "saber estar" sobre un escenario.

En definitiva, una creación de lujo. Ojalá que pronto pueda ser disfrutada fuera de Cuba. Teatro El Público es una de las compañías cubanas que se presentan habitualmente en Estados Unidos.

Algunos se asombran de que las autoridades culturales de Cuba hayan "dejado pasar" una obra así, que ofrece una visión tan problemática del contexto.

Es extraño que se asombren, teniendo en cuenta el historial de la compañía: a lo largo de las últimas décadas ha presentado espectáculos que dialogan críticamente con el entramado político y social del país, en un ejercicio franco y enriquecedor.

Noche de Reyes
Una escena de "Noche de Reyes".

Obviamente, no todo el mundo comulga con sus presupuestos. Y algunas de las piezas han estado en el centro mismo de la polémica. Pero Carlos Díaz ha tenido la libertad (y la ha aprovechado, por cierto) de expresarse. Y lejos de recibir "regaños" oficiales, la institucionalidad le ha otorgado muchos de los reconocimientos nacionales.

Es que su visión y concreción escénicas son rotundas, más allá de puntuales discusiones.

Un público fiel y entusiasta asiste a las representaciones de El Público. La compañía ha consolidado un prestigio que trasciende las fronteras. Ese es el nuevo teatro que se hace en Cuba, que no tiene que ver necesariamente con la edad y las filiaciones de sus protagonistas. Cuestión de talento, ni más ni menos.

Yuris Nórido es periodista de medios oficiales como el diario Trabajadores y el sitio digital CubaSí. Es miembro del Partido Comunista de Cuba (PCC), "porque confío en que puede ser motor de cambios necesarios para este país".