El heresiarca y la Décima

  • 19 mayo 2014
  • comentarios
Diego Pablo Simone

A pocos días de la final de la Liga de Campeones, el cierre de la temporada en Europa, todos, profesionales y aficionados, están pendientes de la personalidad de Diego Pablo Simeone, el técnico del Atlético de Madrid, que el sábado 24 se medirá con el Real Madrid en el nuevo Estádio da Luz de Lisboa.

Wenger
Wenger, un viejo conocido.

El sábado pasado, al cabo de 18 años de sufrida espera, el Atlético de Madrid ganó nuevamente el título de la Liga, mientras que en Wembley el Arsenal, tras una frustración de 8 años, 11 meses, 26 días, 38 minutos y 20 segundos, volvió a ganar un trofeo, la Copa de la Football Association inglesa.

En el caso del Arsenal, un hombre, Arsène Wenger, representó la continuidad entre el "antes y el después" de esta travesía por el desierto: ha conducido al club de Londres desde 1996… curiosamente el mismo año en que Diego Simeone inspiraba a su Atleti al anterior triunfo de Liga.

Todos conocemos a Wenger pero la personalidad de Simeone no está tan clara, a pesar de que ha estado bajo la lupa del periodismo europeo, como jugador o técnico, desde comienzos de los ’90.

Por supuesto que es un buen estratega además de gran motivador, capaz de inflamar el ánimo de jugadores que hasta ese momento pasaban virtualmente inadvertidos, a la sombra de los famosos.

No es hombre de quedarse callado, pero si se analizan sus comentarios no se saca mucho en limpio.

Miedo y coraje

Simeone

Utiliza frases impactantes pero bastante conocidas por psicólogos deportivos y conductores de grupos e individuos en el esfuerzo colectivo. Una de ellas, por ejemplo, pone el foco en la utilidad de un sentimiento negativo: "En el fútbol hay que tener miedo, el miedo te da coraje".

Con esto, el beato Simeone otorgar el perdón a los habituales miedosos del vestuario, prometiéndoles de paso la redención a través del objetivo común.

El énfasis de los comentarios se concentra en su capacidad de liderazgo y su exigencia permanente de esfuerzo y sacrificio. Pero él no se detiene en analizar su fórmula: "Yo tengo una energía y vos podés tomarla o no tomarla, seguirme o no", dijo a la periodista Gemma Herrero en JotDown, "pero no se puede explicar lo que hace un líder. O me sigues, o no me sigues."

Simeone explicó que el primer día de trabajo en el Atlético "nos juntamos en el vestuario y les dije que conocía el lugar y (…) que lo único que no era negociable era el esfuerzo."

Liderazgo y ejemplo

Simeone

Ese "no se puede explicar lo que hace un líder"… ¿verdad de Perogrullo o sentencia de un genio de la conducción? La interpretación depende de la respuesta de los dirigidos: si se ríen es una estupidez, si se lo toman en serio es una genialidad. Los del Atlético se lo tomaron en serio.

Se puede decir que Simeone lidera con el ejemplo y que es capaz de transmitir entusiasmo y solidaridad en un grupo de jugadores que hasta el momento del primer contacto se consideraban "del montón", simples pasajeros en la travesía de un territorio hostil.

En casi todas sus declaraciones Simeone insiste en la ética del trabajo, en el marco de un paternalismo que a veces puede parecer excesivo: el periodista Ian Hawkey cuenta en el Sunday Times que en octubre, ante el Celta de Vigo, el capitán Gabi fue retirado del campo en camilla; Simeone se acercó y al borde del campo le dijo: "por encima de todo, pase lo que pase, no dejes que los otros jugadores te vean vencido… nunca". Gabi se curó rápidamente y siguió siendo "indomable".

Querer y poder

Simeone

En los festejos por el título de Liga declaró una y otra vez que "si se cree y se trabaja, se puede", una vieja receta que se ha convertido en un mantra ("saber, poder, querer") del culto futbolero, aunque los escépticos podrían señalar que en la frase de Simeone falta el crucial requisito de "saber".

Una de las contradicciones más llamativas en la personalidad del técnico argentino es que combina su insistencia en la disciplina y el esfuerzo con su dependencia de hechos y gestos supersticiosos.

Esto, que en otros ámbitos sería chocante, es común para las almas futboleras, siempre alertas ante el significado oculto de resultados que el resto del mundo atribuiría al azar, el esfuerzo o el talento.

Supersticiones

Simeone

En el fútbol abunda la gente supersticiosa, de esa que se persigna al comenzar el partido pero no va a misa y atribuye los malos resultados a una conspiración cósmica antes que al empeño del rival.

Simeone es tan supersticioso que toma en cuenta los signos del zodíaco en que han nacido sus jugadores. El técnico necesita agallas para admitir esto, ya que Raymond Domenech, exseleccionador de Francia (2004-10), fue ridiculizado cuando dijo que desconfiaba de los nativos de Piscis en general y de los de Leo en la defensa: "los Leo son tan arrogantes que resultan peligrosos".

El técnico argentino admite ser "hombre de cábalas", con una larga lista de actos que debe cumplir antes de un partido. Uno de ellos es vestirse de negro para asegurar la victoria, algo que en España ha sido comparado con la supuesta promesa de Isabel la Católica de no cambiarse de camisa hasta que cayese Granada, que según algunos historiadores contribuyó a su presunto mal olor corporal.

Con la camisa puesta

Simeone

"No me quitaré la camisa hasta que caiga Lisboa", sería la promesa que imaginamos de Simeone.

Uno se queda con la impresión de que, para Simeone, el esfuerzo es una superstición más… o que, visto de otro modo, las cábalas son una forma más de esfuerzo, de asegurarse mediante el trabajo que se han tomado todos los recaudos para conseguir el objetivo: "yo me sacrifico, estudio, trabajo, me esfuerzo y también me visto de negro, me persigno y entro a la cancha con el pie derecho".

Este hombre, tan sencillo y complicado al mismo tiempo, también es uno de los grandes heresiarcas de la historia: su herejía consiste en negarse pertinazmente a respetar la precedencia del Real Madrid y/o el Barcelona, que representan el bien y el mal para las parroquias dominantes en España.

La Décima

Cristiano Ronaldo
Cristiano Ronaldo no está en su mejor forma para la final en Lisboa.

El sábado su Atleti tratará de arrebatar al Real Madrid "la Décima", el trofeo más anhelado por la afición blanca: de ganarlo, quedaría olvidado el fracaso en la Liga, o así lo interpretará la dirigencia.

La Décima no es un mero capricho de dirigentes, jugadores y aficionados madridistas, porque además de cerrar un ciclo, tiene otros valores simbólicos: un ilustrador representaría la Décima con un triángulo de diez puntos, la Tetraktys pitagórica, que encierra el origen de la naturaleza eterna.

(En términos tácticos, la Tetraktys es una formación de 4-3-2-1: sumando, el resultado es 10, el número perfecto.)

Es casi seguro que el Atlético llegue sin su talismán Diego Costa; también es muy difícil que alinee a otro jugador clave, Arda Turan, pero el Madrid no las tiene todas consigo: Cristiano Ronaldo, De María y Pepe no están en su mejor forma, o eso se cree, y Xabi Alonso no podrá jugar por sanción.

Siga a Raúl Fain Binda en Twitter a través del @BlogDeLalo