Relojes felices y la letra pequeña de la realidad

  • 27 mayo 2014
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Modern Life Is Goodish, Dave Gorman
Dave Gorman es un cómico inusual: usa Powerpoint para alertarnos sobre las trampas </br>de la abundancia de dispositivos y la onmipresencia de internet.

Dave Gorman es uno de los humoristas británicos más interesantes de los últimos tiempos.

En su programa de televisión de la BBC Modern Life Is Goodish, se pregunta si la vida moderna, con todos sus gadgets y la superabundancia de información, es realmente ventajosa para nosotros.

Gorman nos hace el siguiente planteo: tenemos teléfonos inteligentes, aplicaciones, computadoras portátiles, pantallas planas, sistemas de navegación satelital y mucho, muchísimo más, pero ¿realmente ha mejorado nuestra vida? ¿O nos hemos convertido en una raza de esclavos tecnológicos incapaces de pensar por nosotros mismos?

Con esta consigna, nos insta a prestar más atención a aquello que parece contener más trampas y engaños en el mundo en extremo tecnologizado y mediatizado: las campañas de marketing, la letra pequeña de los contratos y, por sobre todas las cosas, internet.

Su mirada incisiva y su análisis minucioso nos ponen frente a hechos reveladores que pasamos por alto por ingenuos o distraídos; algunos curiosos y otros para preocuparse. Una lección sobre cómo ver la información no sólo para el público, sino también para los periodistas.

Reloj que marca las 10:08
Este reloj marca la "hora publicitaria": 10:08.

Por él nos enteramos, por ejemplo, que en los avisos publicitarios de relojes de pulsera –o en los que figuran relojes–, estos con frecuencia marcan las 10:08 porque "se ven más felices". Como si la esfera de cada pieza de relojería fuera un rostro al que las agujas le dibujan una sonrisa.

Al parecer se trata de una regla del mundillo publicitario tan extendida y poco cuestionada que algunas agencias incluso la aplican, inexplicablemente, en avisos de celulares con relojes digitales en su pantalla de inicio... ¿¡Dónde está la sonrisa en una serie de números!?

En otro episodio de su programa, Gorman descubre el curioso hecho de que la mayoría de las personas que participan en foros de internet sobre el tema específico de los años bisiestos no tienen la menor idea de lo que es un año bisiesto y, sin embargo, discuten el tema con aires de autoridad.

En un capítulo que recuerdo especialmente de Modern Life Is Goodish el humorista nos presenta un hecho menos trivial y más inquietante: que algunos contratos de términos y condiciones de productos y servicios en internet contienen errores de los que ni siquiera nos enteramos porque les damos "ok" para deshacernos de su carácter inoportuno, sin molestarnos en leerlos de principio a fin.

Internet
Internet tiene muchísima información, pero también numerosas trampas.

Y en nuestra negligencia desatendemos un hecho fundamental: que esos errores –involuntarios o no– en la letra pequeña pueden tener grandes implicancias en nuestros derechos como consumidores o usuarios.

Analizando campañas publicitarias en otra entrega de la serie, Gorman comprueba que grandes y conocidas empresas tecnológicas globales crean cuentas falsas de Facebook en las que usuarios jóvenes y apuestos expresan su "felicidad" con el producto y cuentan cómo les ha cambiado la vida. La intención de las agencias de publicidad es evidente: hacernos creer que el dispositivo tiene personalidad y es cool. Pero, claro, con rostros prestados y nombres falsos.

Podría citar más ejemplos interesantes del planeta de Dave Gorman, un comediante de stand-up inusual, inteligente, desafiante, incómodo y un poco geek.

Y otros del mismo tipo que publicamos en BBC Mundo. Como el hecho de que el buscador de Google tiende a achicar nuestro mundo porque, debido al algoritmo que usa, nos da resultados según los intereses que expresamos previamente en internet. O las aplicaciones de smartphones que extraen información sensible de los usuarios sin su conocimiento.

Pero todos estos ejemplos nos llevan al mismo punto: la necesidad tener un ojo avizor ante el mundo y la información que nos rodea, y de no dejar que el raudal de aparatos y datos nos hagan bajar la guardia frente a posibles estratagemas y timos.

Porque muchas cosas desconcertantes de la realidad que Gorman nos cuenta con humor –por ser un cómico– son poco o nada risibles.