Bienvenido Voces desde Cuba, el nuevo blog de BBC Mundo

  • 13 mayo 2014
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Malecón de La Habana

La apuesta está hecha. Hoy nace el blog sobre Cuba del que les hablamos hace algunas semanas, un nuevo espacio compartido por muchas voces, de distintas generaciones y con distintas posturas políticas.

En Voces desde Cuba encontrarán historias que retratan la realidad de la isla y que no necesariamente trascienden a los titulares de la prensa internacional.

Y como les habíamos adelantado vendrán tanto de quienes creen en la revolución como de quienes la critican. El país de los nuevos negocios privados y de los activistas. La isla donde convergen un partido comunista y una sociedad cada vez más desigual.

El escritor Leonardo Padura, la bloguera opositora Regina Coyula, el periodista oficialista Yuris Nórido y el joven emprendedor Alejandro Rodríguez son los primeros en participar y ellos conforman el equipo titular de este nuevo blog. Pero también tendremos blogueros invitados.

La idea es reflejar la vida cotidiana de Cuba y los cubanos, el sentir de gente, desde un prisma individual y en un espacio plural, donde se respeta las diferencias de criterio.

Obviamente, los temas los escogen los propios blogueros, quienes si lo desean pueden responder a entradas de otros colaboradores.

Como en todo material que se publica en la BBC, las opiniones deben estar sustentadas con datos verificables. No se puede ofender, difamar o incitar a la violencia y ante cualquier acusación, se ofrecerá el derecho a réplica.

Pero basta de introducciones, les presento a las nuevas Voces desde Cuba, en sus propias palabras y en el orden en que aparecerán. Esperen el jueves la primera entrada.

Lo insólito cotidiano

Leonardo Padula

Leonardo Padura Fuentes es autor de una decena de novelas. Sus libros han sido traducidos a 18 idiomas. Premio Nacional de Literatura de Cuba. Su novela "El hombre que amaba a los perros" (2009) se ha convertido en un best-seller internacional. Vive y escribe en Cuba.

Una de las preguntas que con más me frecuencia me hacen los periodistas extranjeros que me entrevistan en Cuba y en otras partes del mundo se refiere –con escasas variaciones- a mi percepción de lo que será o podría ser el futuro de mi país.

El principal problema de la comprensión de Cuba y de bosquejar su futuro, radica en las peculiaridades (digámoslo así) tan peculiares del país, que no encajan en modelos ya existentes ni se explican con algunas conversaciones con personas interesadas en el tema (que, a su vez, suelen partir de sus propios prejuicios).

Decodificar la realidad cubana supone mirarla desde dentro y desde sus diversas pulsaciones. Intentar entender lo que es racionalmente incomprensible aunque cotidiano (por ejemplo, cómo y de qué viven los cubanos que dependen de un salario oficial, reconocido insuficiente por el gobierno, o, para seguir con ejemplos, cómo funciona la vida de un país donde la mayoría obtiene pesos cubanos pero la vida se desarrolla en pesos convertibles, 24 veces más caros que su pariente pobre).

Llenarse de paciencia para hacer el esfuerzo de ponerle lógica a lo que no la tiene (el precio oficial de venta de automóviles, digamos), o para comprender que lo mejor es olvidarse de la lógica y atenerse solo a lo que acontece en un mundo real maravilloso donde –como diría el escritor cubano Alejo Carpentier- lo insólito es cotidiano.

Si difícil resulta ese establecimiento de pautas explicativas y convincentes para lo que ocurre, ¿cómo predecir lo que sucederá?...

Quizás observando a Cuba desde sus entrañas y procurando develar sus realidades desde la participación y de los sucesos que la afectan sea el mejor modo, si no de comprender el país, al menos de tratar de expresarlo para que, algún día, con las fichas que se han ido colocando, poder crear el plano que al fin consigamos leer y obtener, desde las oscuridades previas, la luz que activará la bola mágica capaz de iluminar, sino todo, al menos parte de lo que en pocos años podría ser el futuro de la misteriosa y peculiar isla del Caribe…

Sería como orientarse al fin en la búsqueda de los tesoros escondidos por los filibusteros, sin saber, por cierto, si el plano nos conducirá a un cofre maravilloso o a un hoyo tan vacío como un vulgar espejismo.

Segundo aire

Regina Coyula

Regina Coyula es bloguera, activista de los derechos humanos y crítica del gobierno cubano. Aunque reniega de las etiquetas, es considerada "disidente" en su barrio, por decir y escribir lo que piensa. Ella se considera una ciudadana crítica sin afiliación política.

Para alguien que hace 25 años pidió la baja como oficial de contrainteligencia en el Ministerio del Interior, y que hace 20 entregó el carné de miembro del Partido Comunista –el único permitido-, el camino del desencanto ha sido largo, pero imparable.

Ese eufemismo conocido por los cubanos como Período Especial en tiempo de Paz, fue una época aciaga a la que solo el nacimiento de mi hijo dio sentido.

Con moral de postguerra –la moral nacional- compré de contrabando, me arriesgué en el ilegal alquiler de mi auto, me hice masajista profesional, y gracias a una telenovela brasileña que puso de moda los cintillos de pelo, elaboré cintillos, y entre la pena y el miedo, los propuse en la entrada del hospital materno donde me atendí el embarazo.

En medio de esa insignificancia vital, un viaje al extranjero en 2009 me cambió la vida. Cristóbal Colón al encontrar el Nuevo Mundo debe haber sentido lo mismo que yo al descubrir internet.

Volví de ese viaje con la determinación de hacer un blog, pero sin idea del cómo.

Gracias a la academia que albergara la bloguera Yoani Sánchez en su casa, adquirí la teoría; la práctica la logré con un "simulador offline" del que abusé para manejarme con soltura en Wordpress, hasta iniciar Malaletra.com.

Aquella timorata con el sobresalto de tocar la tecla incorrecta y la que ahora se enreda sin miedo con los más avanzados programas de edición, soy yo y una nueva yo.

Mi título en Historia, ser lectora insaciable y un marido escritor con frondosos borradores, me llevaron a convertirme en editora. La curiosidad, la pasión por la información, y la inconformidad con la situación cubana me han hecho bloguear y tuitear a ciegas, cada vez más lejos de ser masa; cada vez más cerca de ser ciudadana.

Vivir Cuba

Yuris Nórido

Yuris Nórido es periodista de medios oficiales como el diario Trabajadores y el sitio digital CubaSí. Es miembro del Partido Comunista de Cuba (PCC), "porque confío en que puede ser motor de cambios necesarios para este país".

Yo vivo en Cuba, que es vivir una experiencia singular. Mucho más en momentos de definiciones: Cuba cambia y depende de los cubanos el rumbo.

Tiene que ser un empeño común, que implique a todos. Todos pueden aportar. Se necesita, eso sí, hacer más que solo hablar. Aunque hablar, por supuesto, sigue siendo importante.

Yo, por ejemplo, hablo y escribo. Hablar y escribir es mi manera de hacer. Soy periodista, una profesión que no vive sus mejores momentos (aunque las Facultades estén llenas ahora mismo de estudiantes de la profesión).

A lo largo de estos años escribiendo en medios oficiales he pretendido contar parte (una pequeña parte) de esa gran crónica nacional.

Puedo hacerlo, porque no vivo en un condominio exclusivo, de espaldas a eso que llaman "la realidad".

Cada día subo a autobuses repletos (guaguas, para los cubanos); casi todos los días tengo que pagar un taxi colectivo (almendrones); a veces (muy pocas veces) puedo permitirme ir a un restaurante y la mayoría de las veces termino comiéndome una pizza en una cafetería de poca monta.

Trabajo mucho y gano apenas lo suficiente para garantizarme una vida digna, sin lujos pero la verdad que sin grandes necesidades.

Vivo en La Habana, ciudad de contrastes, como todas las grandes ciudades. Ciudad sucia y al mismo tiempo, ciudad luminosa.

Pero nací y viví mi infancia en el campo, en un pueblo pequeño, a los pies de una fábrica de azúcar (un central, para los cubanos).

Esa circunstancia ha marcado mi visión del mundo: lo miro todo con una curiosidad casi infantil. Mi entorno puede ser hostil o acogedor, apacible o cruento, excitante o desalentador, pero nunca es aburrido.

Quiero contar mis vivencias, mis expectativas, mis sueños y realizaciones, que en alguna medida son las de muchos de mis coterráneos y en otra medida no tanto. El panorama es multicolor. Puedo aportar mi muy particular matiz.

Introducing myself

Alejandro Rodríguez

Alejandro Rodríguez es un joven cubano emprendedor, que dejó el periodismo para dedicarse a su negocio privado. Vive en Camagüey, una provincial en el centro de la isla.

Los editores de este blog me han pedido que me presente. Introducing myself, pensé, y luego vi en la Wikipedia offline -sustituto del internet que no tenemos extendido en Cuba- que BBC Mundo es un medio en español, para un público que entiende los mil guiños de la ñ.

Me llamo Alejandro Rodríguez Rodríguez. 27 años. Periodista retirado. Nuevo cuentapropista –como se llama en Cuba a quienes tienen un negocio independiente.

Nacido y vivido en Camagüey, una ciudad vetusta y fascinante, ubicada poco más de 500 km al este de la capital cubana.

Soy parte de una generación a la que se le acabó de pronto la diversión infantil que proporcionaban los dibujos animados soviéticos, para crecer y divertirnos de todas formas en medio de lo que los adultos llamaron "Período Especial".

Ahora mismo tengo un hijo, un perro y un timbiriche pequeño (negocio privado de reproducción de documentos que garantiza el pan a mi familia).

Esto último lo he interpretado así como un castigo divino, por tanto maldecir esa maldita burocracia que le empalaga la vida a la sociedad cubana.

Una sociedad con muchos problemas y singularidades, que cambia hoy como no lo hizo en décadas, aderezada por circunstancias excepcionales que si bien no creo nos conviertan en un país excepcional, al menos sí en uno muy interesante.

Detesto las declaraciones anónimas, la gente que no habla claro, y me confieso ajeno a la emoción de los deportes. La emoción la encuentro en las buenas lecturas, el cine, y en el intercambio con mis semejantes.

Me gratifica compartir opiniones sobre lo que sucede o deja de suceder en mi contexto más próximo. En ese sentido, el escenario nacional cada vez se me antoja menos reticente al debate público, franco e inclusivo sobre los temas que le atañen.

Desde este espacio ofreceré una visión personal, sincera y espontánea, de la realidad que me toca, asumiendo las desventajas informativas de vivir en una ciudad de provincia, absolutamente desconectado de internet, pero bastante cerca del cubano-mayoría y de su importantísima historia con minúsculas.