Una Antígona culé

  • 7 abril 2014
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La masía
Josep Maria Bartomeu
Bartomeu le dijo a la BBC que seguirá "peleando contra la FIFA".

A simple vista parece uno de esos trabajos prácticos para estudiantes de gestión deportiva: ¿Qué harías si fueses directivo del FC Barcelona y necesitaras fichar con urgencia nuevos jugadores pero la FIFA te prohíbe hacerlo hasta el verano de 2015 y de paso torpedea tu gran orgullo, La Masía?

Arrojarme al vacío desde la cima del Camp Nou, tal vez; o llamar por teléfono a Critón para decirle "debemos un gallo a Esculapio, no te olvides de pagar esta deuda"… y apurar un trago de cicuta.

El presidente Josep Maria Bartomeu prefirió hablar con Sepp Blatter para encontrar una solución al problema, además de poner en marcha una apelación ante la FIFA y, de ser necesario, ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, TAS.

Según la FIFA, "se ha constatado que el Barcelona infringió el artículo 19 del reglamento con diez futbolistas menores de edad y cometió otras violaciones respecto a otros jugadores".

La entidad rectora, además, ha bloqueado los fichajes de seis jugadores de las divisiones inferiores, tres coreanos, un francés, un holandés de origen nigeriano y un camerunés. También ha sancionado a la Real Federación Española de Fútbol, que aprobó los fichajes en su momento.

Calamidades

Neymar
Las condiciones del fichaje de Neymar no fueron claras desde el inicio.

Es posible que el proceso de apelación deje en suspenso la prohibición de fichar, pero aun así las cosas no mejorarán mucho: los vendedores pedirán oro en polvo y en vez de un programa sensato de incorporaciones el cuerpo técnico deberá trabajar a los ponchazos con lo que se pueda conseguir.

A los comentaristas españoles no les alcanzan los dedos para contar las calamidades en el universo culé desde la enfermedad del DT anterior, Tito Vilanova, que dejó acéfalo al plantel durante un periodo crucial la temporada pasada, hasta la reciente dimisión del expresidente Sandro Rosell, en circunstancias misteriosas ligadas al fichaje de Neymar Jr.

Para colmo, un tsunami de mala suerte y peor planificación ha desquiciado a un plantel que hace un par de temporadas era el mejor del mundo. El hecho de que el equipo haya mantenido un razonable nivel de rendimiento esta temporada habla bien de los jugadores y también del Tata Martino, pero la necesidad de renovación es cada día más evidente, especialmente en portería y defensa.

Conciencia y deber

Jugadores del Barcelona
La masía, un modelo que llena de orgullo al alma culé.

En Barcelona perciben un ataque orquestado por una "mano negra" contra La Masía, su escuela de jugadores, que llena de orgullo el alma culé por su condición modélica reconocida en el mundo.

Les parece intolerable que la FIFA invoque normas destinadas a proteger a jugadores jóvenes y vulnerables para castigar al club que justamente cumple en forma cabal con esa aspiración.

Está bien, es cierto, pero también es cierto que el Barcelona ha violado el reglamento.

Estamos ante el enfrentamiento clásico entre la conciencia y el deber, reflejado en forma insuperable en el mito de Antígona, hija de Edipo, rebelándose ante su tío Creonte, rey de Tebas.

En el diálogo que abre esta entrada, de la versión en castellano de la obra de Sófocles, hemos sustituido el nombre de Creonte por el de Blatter, presidente de la FIFA, y el de Antígona por el de Bartomeu, presidente del Barça: su charla telefónica del viernes no pudo haber sido muy diferente.

Creonte y Antígona

Josep Maria Bartomeu
Josep Maria "Antígona" Bartomeu.

Creonte era un legalista rígido, algo estúpido, decidido a hacer cumplir su ley y dejar sin sepultura el cadáver del hermano de Antígona, traidor a la causa oficial y muerto en combate con su hermano: sí, otro hermano de Antígona; recuerden que son hijos de Edipo, muy afectos a la familia.

Antígona quiere honrar a su hermano y darle sepultura; por este crimen, Creonte la condena a muerte y desencadena una tragedia de esas que le gustaban a Sófocles: muere hasta el gato.

Básicamente, Antígona escuchaba a su conciencia y Creonte al imperativo de la ley, de su ley. Bartomeu, como una Antígona culé, dijo a la BBC que "seguiremos peleando contra la FIFA y este ataque injusto contra un modelo que ha sido un gran éxito a nivel global durante tres décadas."

Blatter y el Comité Disciplinario de la FIFA, como Creonte, se encogen de hombros y dicen "es la ley".

Dilema antiguo

Sepp Blatter
Sepp "Creonte" Blatter.

Y ambos tienen razón, pero razones de diferente índole. El club cumple con el espíritu de la ley, concebida para proteger a menores vulnerables; la FIFA cumple con el reglamento, porque si no lo hiciera con el Barça no podría hacerlo con ningún otro infractor.

Insistimos en que el mito de Antígona es uno de los tratamientos más antiguos del dilema entre ética y moral, conciencia y deber. Filósofos, escritores y artistas han discutido el tema.

En el plano latinoamericano encontramos obras de los argentinos Leopoldo Marechal y Griselda Gámbaro, el peruano José Watanabe y el puertorriqueño Luis Rafael Sánchez. Además, Juan Carlos Zorzi y Javier Collazo escribieron una ópera sobre la "Antígona Vélez" de Marechal.

Excepcionalismo

La actitud del Barça también tiene otras connotaciones: su insistencia en que la sanción es "injusta" se debe en buena parte a la certidumbre de su condición excepcional, un estado de ánimo muy común en organizaciones con un fuerte sentido de identidad, desde países hasta clubes de fútbol.

En el caso del Barça esa conciencia de identidad también tiene poderosos estímulos políticos.

El tema de la excepcionalidad es demasiado complejo para ser desarrollado en el espacio disponible: debemos dejarlo para otra oportunidad.

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