Venezuela, redes sociales y efecto espejismo

  • 18 febrero 2014
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Manifestación
El llamado "apagón informativo" ha dejado imágenes confusas sobre lo que ocurre en Venezuela.

El apagón informativo que ha afectado en los últimos días la cobertura de las protestas en Venezuela está teniendo un efecto cascada hacia las redes sociales, a tal punto que se han transformado para algunos en el sustituto circunstancial de los medios de comunicación locales, especialmente la televisión.

El mecanismo de búsqueda de noticias sobre las manifestaciones ha cambiado en menos de una semana y ahora está apareciendo un sector consumidor de noticias, que además de observador, se está convirtiendo en repetidor y productor de información, en muchos casos no verificada.

La actualización de perfiles en Facebook, en blogs y el tuiteo y retuiteo de lo que aparentemente ocurre, está generando un modelo que está lejos de ser información balanceada.

Esta situación a veces anárquica de datos fragmentados, y muchas veces en tiempo real, está creando una nueva dinámica en la forma en que un sector del país se está enterando de lo que ocurre.

Según el periodista venezolano Luis Carlos Díaz, experto en redes sociales y activimismo en la red, los llamados medios sociales de ninguna forma están suplantando a los tradicionales.

"En un momento como este, las redes sociales no satisfacen el hambre informativa. Esto es como que estemos a dieta y las redes son snacks. Este blackout informativo sobre la televisión tiene unos efectos sociales que están claros y que además el gobierno esperaba. Aquí se acabó la sensación de que las cosas están ocurriendo al momento. No hay un ritual de consumo alrededor de un medio masivo como la tele que le permita a muchas personas experimentar a distancia que están siendo parte de algo o que están viendo algo que ocurre".

Pero para Díaz lo peor no es eso, sino la ilusión de que todos los venezolanos están satisfaciendo su necesidad de información en las redes.

"Élite hiperinformada"

Manifestante

"Las redes sirven para que sólo una élite hiperinformada -y no élite en el mal sentido- pueda acceder a información y producirla. Las redes se constituyen en una sala de redacción en vivo donde hay que contrastar la noticia, matizarla, buscar otras fuentes... y qué pasa, que hay muchos errores, información falsa, novatadas, es un proceso muy artesanal de producción informativa que empobrece", asegura.

Marcelino Bisbal, director de postgrado de la escuela de comunicación social de la Universidad Católica Andrés Bello, indicó al diario El Universal en Caracas que "las redes sociales son un mecanismo de flujo de información que es usable en estas ocasiones, pero hay que hacerlo con informantes confiables".

En efecto, en estos días algunos usuarios están colgando fotos, videos, datos de las protestas que son falsos, que reseñan protestas y concentraciones del pasado, información sin confirmar e incluso fotos y videos de manifestaciones que han ocurrido en otros países.

Imagen de una protesta en Egipto
Esta foto de una manifestación en Egipto de diciembre de 2011 es una de las <br>imágenes que han sido atribuidas a los hechos en Venezuela y compartidas <br>en las redes sociales.

El impacto en la desinformación pareciera evidente, una especie de efecto espejismo.

Sin embargo, hay aspectos donde se salva el papel de las redes sociales.

En el caso de los disturbios en Caracas, fueron una herramienta para ofrecer pistas sobre quiénes podrían estar detrás la muerte de una de las tres víctimas de las protestas del 12 de febrero, entre las que se incluye el líder de un colectivo chavista.

La mano del periodista

Protestas

Los testimonios gráficos subidos a las redes sociales por personas que estuvieron durante el incidente en el que murió el joven Bassil Da Costa, sirvieron para que el diario caraqueño Últimas Noticias produjera un reportaje de investigación que da luces sobre lo que pudo haber ocurrido.

Sin embargo, fue el trabajo de los periodistas lo que le dio verificación, balance y precisión a lo publicado en las redes.

"Justo eso lo que demuestra es que el periodismo es necesario. En medio de tanto ruido hace falta un curador de contenido, alguien que contraste, alguien que confirme. A mayor caos tú necesitas más colaboración entre redes y periodistas", asevera Díaz.

Más allá de las virtudes y defectos de las redes, el proceso de verificación de hechos en Venezuela se ha complicado en estos últimos días, marcados por protestas y en el marco del blackout. Esto hace el trabajo de la construcción de lo que pasa algo mucho más difícil.

En BBC Mundo es la labor diaria de sus periodistas, a eso nos dedicamos. Está muy lejos del experimento que muchos venezolanos -con un gran esfuerzo- están tratando de hacer de la noche a la mañana en las redes sociales.

Esa es la promesa básica de BBC Mundo, llevar a sus lectores información confiable. Y no solo contar la noticia, sino ofrecer el contexto, que ahora, más que nunca, parece ser una necesidad.

Esta semana hemos recopilado en un especial lo que está ocurriendo en Venezuela y estamos tratando de -al menos en parte- llenar el vacío y la necesidad de información.

Y la oferta informativa incluye transmitir en simultáneo lo que está ocurriendo.