Las noticias que deja la muerte

  • 11 febrero 2014
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Flores en honor a Philip Seymour Hoffman

En ocasiones, uno se pregunta si es necesario que muera alguien famoso para que los medios prestemos atención a problemas cotidianos que parecían invisibles.

El fallecimiento del actor Philip Seymour Hoffman y cómo puso de relieve el consumo de heroína en Estados Unidos es quizá un caso emblemático.

Cory Monteith
Cory Monteith, otro famoso víctima de la heroína.

Pero no es el único. Recientemente, el asesinato de la exreina de belleza de Venezuela Mónica Spear también fue un revulsivo que puso sobre la mesa –con más rotundidad si cabe- la cuestión de larga data de la inseguridad en ese país.

La muerte de un personaje célebre siempre es noticia. Esto es así hasta el punto de que existe un género periodístico especializado: los obituarios.

Pero si este fallecimiento, además, se produce en circunstancias trágicas y prematuras, el interés mediático aumenta exponencialmente.

Considerado uno de los mejores actores de su generación, Hoffman murió joven, a los 47 años, y de una manera dramática, como consecuencia de una sobredosis.

Tras su muerte, los medios describíamos una imagen que pocos vieron –la del hallazgo de su cadáver- y muchos descubrían que la muerte del actor no era un caso aislado de los efectos devastadores de la heroína, que algunos creían cosa del pasado, sino la punta del iceberg de un fenómeno mucho más amplio.

Heroína
El consumo de heroína es un problema que vive Estados Unidos.

"Una semana antes de darse a conocer la noticia de la muerte del actor, unos 22 jóvenes murieron por sobredosis en la ciudad estadounidense de Pittsburgh. Pero ninguno era famoso”, escribió nuestra compañera Gabriela Torres, corresponsal de salud en BBC Mundo, en su nota sobre la heroína mezclada con fentanil.

El deceso del actor llamó la atención de los medios sobre la existencia de esta mezcla, que en un principio se pensó había sido la causa de la muerte de Hoffman, aunque luego se comprobó que no fue así.

El fallecimiento también hizo que la "epidemia de heroína" que vive Estados Unidos ocupara las portadas.

¿Habría pasado lo mismo si un famoso no hubiera sido víctima de ella?

Desconozco la respuesta. Sin embargo, hacía tiempo que Jaime González, nuestro corresponsal en Los Ángeles, estaba investigando el tema.

Sus notas y videos sobre cómo se está viviendo este problema en el condado californiano de Orange, un lugar particularmente afectado, son fruto de un trabajo que inició meses atrás, justamente tras la muerte de otro famoso, el actor de Glee Cory Monteith.

El acontecimiento desgraciado del fallecimiento de Hoffman, quizá, sirvió de voz de alarma.

Michoacán
Mario Pérez Beltrán fue víctima de la violencia en Michoacán. Vivía de recolectar <br>limones. No tenía nada que ver ni con narcotraficantes ni con los grupos de <br>autodefensa.

La mayoría de historias que contamos en BBC Mundo tienen como protagonistas a personas anónimas. O, más precisamente, desconocidas para la mayoría de nosotros.

Son sus vidas quienes ponen cara a la mayor parte de las noticias: desde los refugiados sirios hasta las víctimas de laviolencia en México, por citar solo dos ejemplos.

Una de nuestras obligaciones básicas como periodistas es tener los ojos abiertos ante lo que sucede a nuestro alrededor y evitar que la falsa apariencia de normalidad que impone lo cotidiano nos impida ver lo que es relevante.