Los retos de la integración

  • 23 enero 2014
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CELAC
La Habana está lista para recibir a los Jefes de Estado de Latinoamérica y el Caribe.

Los presidentes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) se reúnen en La Habana y, paradójicamente, el encuentro coincide con el 50 aniversario del rompimiento masivo de relaciones diplomáticas y económicas de los países de la región con Cuba.

"Es muy simbólico", nos dice el doctor en Ciencias Luis Suárez, especialista cubano en temas de Latinoamérica, y explica que "el restablecimiento de las relaciones con todas las naciones de la región y la presencia en esta cita de sus jefes de Estado demuestra claramente que EE.UU. fracasó en su política de aislarnos".

Para continuar con los simbolismos, al evento concurrirá como invitado el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza. Será la primera visita oficial de un alto funcionario de esa entidad a Cuba después de su expulsión en el año 1962.

Suárez recuerda que, a pesar de esto, "su país fue el primero de Latinoamérica que incluyó en la Constitución, el objetivo de la integración. Esa vocación viene desde la guerra por la independencia, cuando nos apoyaron ciudadanos de varios países del continente".

Nos explica la magnitud de la CELAC recordando que "ningún otro organismo en la historia de la región había sumado a tantas naciones" y agrega que "es fruto de la existencia de gobiernos de izquierda que buscan resolver problemas sociales y lograr más autonomía. En otro contexto hubiera sido muy difícil".

Suárez asegura que "los peores enemigos externos e internos de la CELAC son quienes no quieren que fundemos una organización propia que nos permita llegar al mundo con posiciones concertadas. Y el más cercano es la política panamericanista de EE.UU.".

En este sentido cree que "el futuro de la organización regional dependerá de las concertaciones políticas que se logren para realizar acciones concretas que lleguen al ciudadano común en el terreno social, en sectores como la salud o la educación, por ejemplo.".

En esas materias y en otras como el enfrentamiento a los desastres naturales, Cuba podría jugar un papel clave. "El país tiene una enorme experiencia en esas áreas y además cuenta con los recursos humanos necesarios para respaldar iniciativas de ese tipo".

"Incluso tenemos una Escuela de Medicina para latinoamericanos, una Operación Milagro que le devolvió la vista a millones de personas del continente y creamos el método "Yo sí puedo" que enseñó a leer y escribir a más de 3 millones de analfabetos", detalla Suárez.

La agenda de La Habana entra de lleno en los temas sociales pero habrá que ver a que acuerdos se llega y que gobiernos se suman porque su aplicación no es obligatoria, "por ahora la CELAC es solo un mecanismo de concertación y de cooperación intergubernamental".

También se pretende declarar a América Latina "Zona de Paz", un acuerdo que el especialista cubano considera "sumamente importante porque implica que los gobiernos se comprometen a buscar soluciones políticas y negociadas, evitando el uso de la fuerza en la región".

Además, "impediría que otros utilicen nuestros conflictos para dividirnos, como ya lo han hecho muchas veces en el pasado" y deja en suspenso lo que ocurriría, en caso de aprobarse ese acuerdo, con las bases militares extranjeras que existen hoy en América Latina.

Suárez cree que para lograr una mayor efectividad práctica la CELAC debería "integrar instituciones regionales como el Sistema Económico Latinoamericano, SELA, la Organización Latinoamericana de Energía, la ALADI, dedicada a la integración, la Organización Panamericana de la Salud o la CEPAL".

Explica el doctor Suárez que "en el mapa institucional de la cooperación y la integración se ve un enjambre de acuerdos entrecruzados, superpuesto y a veces hasta contrapuestos. El gran aporte de la CELAC es que ahora todos podrían concurrir en un mismo foro".

Luis Suárez me recuerda que con la constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe "es la primera vez en 200 años que los países de Nuestra América fundamos una organización de este nivel sin ser convocados por Estados Unidos o Europa".