Temporada femenina, o el huevo y la gallina

  • 12 noviembre 2013
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Mujer

Me inauguro en el blog de los editores en clave femenina. Recientemente, la BBC se embarcó en una temporada especial que buscaba explorar los desafíos y la posición actual de las mujeres en el mundo, bajo el título "100 mujeres: la mitad del mundo habla".

El objetivo era darle un impulso a un esfuerzo consciente por abrirle espacio a las voces y las historias de mujeres en los canales de la BBC, así como involucrar a más mujeres en las decisiones de nivel editorial y producción de programas.

Mujeres panelistas
La temporada culminó con una conferencia en el Radio Teatro de la BBC.

En cuanto a lo segundo, ¡no me quejo! De acuerdo con un informe corporativo, en la BBC en general, casi la mitad de la fuerza de trabajo es femenina y cerca del 40% de los gerentes son mujeres.

Acabo de sacar la cuenta y la gerencia de BBC Mundo, que por años y hasta no hace mucho estuvo encabezada por mujeres, nos encontramos en estos momentos un poco por debajo de esa cifra (un 30%)… Pero las que estamos metemos ruido del bueno.

Con respecto a lo primero, debo confesar que no fui la mejor hincha de la temporada.

Uno de los argumentos que la justificaban señalaba que en los medios de comunicación las mujeres constituyen una de esas categorías de ciudadanos invisibles, que no reciben la atención debida en plataformas impresas o audiovisuales.

Sin embargo, es mi opinión personalísima que separar los temas "femeninos" de los de la Humanidad en general no hace sino reforzar una separación o una distinción que precisamente buscamos derrotar.

Entiéndase bien: no estoy negando que la desigualdad de género sea una realidad, en especial en ciertas regiones del planeta, y en particular en las áreas laboral y política, según dijera en un reciente informe el Foro Económico Mundial.

Grñafico sobre disparidad

Para explicarme voy a copiar las palabras de la científica mexicana Susana López, quien interrogada por mi colega Margarita Rodríguez acerca de qué es lo mejor de ser mujer respondió que se trata de un reto, pero que "no tendría por qué ser así".

"No deberíamos estar demostrando que somos diferentes. No somos diferentes, en realidad somos individuos", dijo.

Individuos a quienes en la lotería de la naturaleza (que podría haber inventado cualquier otra cosa; se me ocurre un esquema más equitativo, como nacer en huevos y compartir el empollamiento, como los pingüinos) les tocó concebir a los hijos. Lo cual, como parece demostrar el caso de Islandia, no es, en sí, la raíz de la desigualdad, sino lo que viene después: crialos. Islandia es considerado el mejor país para ser mujer y la clave está precisamente en los sistemas y cultura de apoyo al cuidado de los niños.

Aunque si me preguntan, como profesional y como madre, me parece que en materia de la aparentemente irreconciliable dicotomía trabajar-tener hijos el mundo se ha ido de un extremo a otro.

En ciertos contextos, lo que no es una opción es precisamente dedicarse a ser mamá. Las cuentas de gastos simplemente no cuadran. Y en estos casos, trabajar puede perder fácilmente su significado como medio de superación o realización personal.

Uno podría empujar este argumento hasta afirmar, controversialmente, que las oportunidades para muchas mujeres hoy en día más bien son menores (porque han perdido la posibilidad de dedicarse al hogar).

Pero eso sería entrar en aguas profundas que me exigirían buscarme algunas portavoces que hablaran en favor y en contra. O incluso algún que otro hombre que sostenga, por qué no, que sus congéneres deberían gozar de igualdad de oportunidades en la escogencia del cuidado del hogar como opción de vida.

Sin embargo, aquí nos caeríamos de trompa en la tarea de alcanzar otro objetivo que perseguía la BBC con la temporada de 100 Mujeres: incrementar el número de féminas portavoces y especialistas que figuran en sus notas y programas.

El documento corporativo al que hacía referencia al principio señala que esto es una preocupación de la BBC, pero que es "un hecho de la vida que muchas áreas están dominadas por hombres".

"La industria de medios se beneficiaría, por supuesto, si los partidos, las empresas, los organismos públicos y sin fines de lucro promovieran a más mujeres a puestos de liderazgo", dice.

Así, pues, ¿qué es primero? ¿Tienen que ser noticia las mujeres para aparecer en los noticieros, o tienen los noticieros que hacer que las mujeres sean noticia?

¿Qué debe venir primero? ¿El huevo o la gallina?

Algunas ideas provocadoras para tentarlo o tentarla a usted a contarnos qué piensa.

Mientras tanto, y después de haber hecho lo propio, les recomiendo ampliamente nuestro especial de 100 mujeres: la mitad del mundo toma la palabra. Se aprende mucho.

100 Mujeres