El retorno de Mourinho

  • 14 octubre 2013
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Jose Mourinho

José Mourinho se siente a gusto en Inglaterra, tradicional aliado de Portugal (contra los "dagos", los españoles), donde se siente apreciado por "los mejores periodistas del mundo" y los aficionados reconocen los méritos de su fútbol.

Las primeras semanas en esta nueva etapa de su experiencia inglesa han sido de las más serenas de su trayectoria profesional. Apenas un tropiezo, en una conferencia de prensa antes de un partido de Champions League, cuando le preguntaron por qué no alineaba a Kevin de Bruyne: "Siempre preguntáis por los que no juegan", dijo, antes de levantarse y salir del recinto abruptamente.

En la conferencia de prensa posterior explicó que "debía entrenar y no tenía tiempo para esperar la traducción". Los ingleses sonrieron y tomaron nota.

Mourinho trata con guante de seda a los periodistas ingleses, pero esto no quiere decir que éstos lo consideren con tanta simpatía como él imagina.

Una opinión

Simon Barnes, del Times, uno de los columnistas más influyentes y respetados, que trasciende el ámbito deportivo, tiene de él una opinión bastante severa:

"(JM) acaba de pronunciar un sermón sobre zambullidas en el área. Tal vez sea sincero, ¿pero quién le creerá? Prácticamente todo lo que dice tiene un propósito oculto: ataques velados, autojustificación, zancadillas a adversarios, acoso de árbitros, burlas a diversas autoridades, manipulación de valores de fichajes y negociación de contratos, coqueteo con futuros patrones, ostentación de su propia imagen pública… todo con el resultado de que ha perdido el derecho a que se le tome con seriedad en cualquier tema."

Hace un par de semanas, en declaraciones a ESPN, Mourinho se autoproclamó "el mejor entrenador en la historia del Real Madrid: "Hicimos 100 puntos y marcamos 121 goles, compitiendo, además, contra el mejor FC Barcelona".

No hace falta ser un historiador para saber que, cuando los entrenadores eran meros empleados del Madrid, Miguel Muñoz ganó nueve ligas y dos Copas de Europa, entre otros títulos de menor importancia (para otro técnico).

Megalomanía

Jose Mourinho
Mourinho, un personaje que busca dejar huella en los medios de comunicación.

La megalomanía de Mou forma parte del "encanto" del personaje: si dijese "soy un técnico como cualquiera", "mi secreto es el trabajo duro", o "respeto mucho a Guardiola", no estaríamos hablando de él con tanta frecuencia.

Mourinho "trabaja" sobre su personaje, prepara con mucho cuidado sus declaraciones "espontáneas" y quiere asegurarse de controlar "la narrativa". En esto es como muchos de sus colegas, sólo que mucho mejor, o más estridente. Pero no es preciso creer lo que dice, como advierte Simon Barnes.

La quisquillosidad de Mou ante el periodismo nos hace pensar en la de los actores ante los críticos: ambos, el DT y el actor, quieren "buena prensa".

Pero es sabido que lo verdaderamente importante no es la relación del técnico con el periodismo, sino con los jugadores. Llama la atención que en su trabajo más importante, en el Real Madrid, Mourinho haya sido tan incompetente en el cometido para el que supuestamente está tan bien dotado.

Hubris

Brian Clough
Brian Clough (Izq.) levanta la copa luego que su equipo, el Nottingham Forest, ganara el campeonato en 1978. Clough murió en 2004.

El portugués ha sido comparado por diversas razones con Helenio Herrera, Bela Guttmann y Brian Clough, técnicos que marcaron épocas tanto por su trabajo como su manipulación de la opinión pública a través del periodismo.

El principal punto en común es la vanidad teñida de arrogancia, un rasgo de carácter que los ingleses denominan "hubris", asociándolo con otra palabra griega, "Némesis", la diosa de la justicia retributiva que castiga la arrogancia.

La Némesis de Mourinho en España fue su obcecación en tratar de someter al vestuario en vez de seducirlo, como había hecho en Chelsea e Inter de Milán, donde fue mucho más sutil, debido seguramente a que no tenía tanto poder.

En el Madrid llegó a controlar virtualmente todas las riendas del poder: hasta el presidente toleró cosas que nunca habría aceptado de otra persona, porque el éxito o fracaso del DT significaría el éxito o fracaso de su propia gestión.

¿Sólo tres ovejas?

Los admiradores de Mourinho aseguran que un pequeño grupo ("tres ovejas negras"), acaudillado por Iker Casillas, torpedeó el proyecto deportivo del DT.

¿Tres personas frustraron al técnico, el presidente y el club más importantes del fútbol internacional? Cuesta creerlo.

Jorge Mendes
Jorge Mendes, el agente de muchas de las estrellas del balón. (Aquí detrás de Cristiano Ronaldo)

Más persuasivos son los informes sobre una reacción bastante extendida en el plantel ante la arbitrariedad del técnico (tanto en lo personal como en lo táctico), por un lado, y la estrecha relación con Jorge Mendes, el poderoso agente y gestor portugués, también representante de Cristiano Ronaldo, Pepe, Coentrao, Carvalho y Di María, que aparecían como los favoritos del jefe.

Hacia el final, Mourinho también había perdido el apoyo de Cristiano Ronaldo y de Pepe, sus compatriotas y compañeros en el establo de Mendes.

El proceso en Madrid

El periodista Diego Torres, de El País, informó de los entretelones del proceso en numerosos artículos que nunca fueron desmentidos. Recientemente amplió la información en un libro, "Prepárense para perder", en el que relata todo el proceso de desintegración de la autoridad de Mourinho.

En realidad, la búsqueda del supuesto "topo" que filtraba la información fue un reconocimiento indirecto de la veracidad de los trascendidos: si en vez de desmentir la información, te concentras en identificar al informante…

Torres nos aclaró que sus informes nunca fueron desmentidos. "Mourinho me reprochó una vez en forma superficial; me dijo ‘no me preguntes a mí, pregúntale a tus fuentes’ (…) y el presidente Pérez me dijo que ‘a usted le gustan las novelas, pero escribe bien’."

Ni el técnico ni el presidente dijeron que los informes fueran incorrectos.

Nueva etapa

Mourinho y Abramovich
Al ruso Roman Abramovich le gusta mantener el control.

Sin estridencias, manteniendo un perfil relativamente bajo, Mourinho se ha concentrado ahora en lo que puede hacer muy bien: preparar a su equipo.

Su Chelsea está en segunda posición en la Premier League, a dos puntos de Arsenal y Liverpool. Ha ganado cuatro partidos, empatados dos y perdido uno.

El técnico no tiene en el Chelsea el poder que tuvo en el Madrid: el propietario, Roman Abramovich, es un jefe autoritario que se rodea de una corte de colaboradores muy influyentes, entre ellos una mujer, Marina Granovskaia.

Todo parece indicar que el nuevo Mourinho, tras su experiencia española, podrá controlar al periodismo y al vestuario; lo que no está claro es hasta qué punto logrará esa influencia en el club que él considera tan importante… y que muchos consideran una de las razones de su fracaso en Madrid.

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