En defensa de las "noticias viejas"

  • 8 octubre 2013
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Neville Chamberlain
El primer ministro británico Neville Chamberlain le da la mano a Adolfo Hitler. Una imagen que vuelve a cobrar relevancia hoy.

Son previsibles, se sabe cuándo y cómo sucederán y además, no son sino el relato de algo que ya pasó, en ocasiones, hace décadas…

Presentados así, los aniversarios son puro material antiperiodístico, propios de "un periódico de ayer que nadie más procura ya leer", como diría la canción.

Sin embargo, las historias del pasado -¿podríamos hablar de "noticias viejas"?- despiertan el interés de nuestra audiencia y a algunos periodistas –entre los que me cuento- nos gustan. Quizá por eso proliferan.

Ya hace unos años, mi colega Hernando Álvarez, escribió una entrada en este mismo blog sobre el interés (o la falta de interés) de los aniversarios. La tendencia a hablar del pasado no parece haber cambiado mucho.

En las últimas semanas, en BBC Mundo hemos abordado varias "noticias viejas": el 40 aniversario del golpe de Estado del general Augusto Pinochet en Chile, el 25 aniversario del plebiscito, también en ese país, los 40 años de la muerte del poeta Pablo Neruda.

También hemos hablado del histórico discurso de Martin Luther King y como ven a la derecha hasta creamos una guía animada con motivo de los 60 años del conflicto entre las dos Coreas.

Y cada vez que en la redacción nos encontramos ante un aniversario nos planteamos las siguientes preguntas: ¿por qué cubrirlo? Y, ¿cómo?

Comparto con ustedes algunas reflexiones al respecto.

En muchos de nuestros países –es un mal más extendido de lo que creemos- la falta de memoria histórica es común y, en ocasiones, interesada.

En este sentido, un aniversario puede ser una buena excusa para devolver actualidad a la reflexión sobre el pasado.

Augusto Pinochet
Revisitamos el golpe de Pinochet desde una perspectiva actual.

Por eso, BBC Mundo les preguntó a los chilenos qué es para ellos el golpe.

Una pregunta directa y en presente: no sus recuerdos sobre aquel día, sino su pensamiento desde el ahora acerca de aquellos hechos.

En nuestra reciente cobertura del 40 aniversario del golpe de Pinochet en Chile intentamos mirar al Chile de hoy desde el prisma de los hechos que se desencadenaron el 11 de septiembre de 1973.

Y en ese diálogo entre pasado y presente intentamos aportar respuestas (y sembrar inquietudes): ¿qué hizo del golpe de Pinochet un acontecimiento tan emblemático? ¿Cómo influye el golpe y los años de gobierno militar en el Chile de hoy? ¿ Qué queda del modelo económico implantado por Augusto Pinochet? ¿Cómo se enseñan aquellos hechos en las escuelas actuales? ¿Cuál es el recuerdo de Salvador Allende en el mundo?

Sin embargo, uno de los mayores desafíos a la hora de contar una historia que tiene 40, 50 o 1000 años es –valga la paradoja- que no parezca vieja…

Se puede intentar contar lo mismo de una manera diferente, como hicimos al contarles el golpe de Pinochet a través de 11 sonidos que marcaron aquel día.

O indagar en detalles desconocidos para muchos.

La historia está llena de recodos poco transitados en los que quedan, extrañamente olvidados, territorios fértiles para un buen reportaje.

Como el artículo de Paula Molina sobre el gesto de solidaridad de los trabajadores de Rolls Royce en Escocia con Chile después del golpe.

Anécdotas del pasado que, quizá, aporten luz sobre lo que ocurrió entonces. Y lo que sucede hoy.

Neville Chamberlain
Neville Chamberlain fue un personaje importante para el Pacto de Múnich.

Les pongo otro ejemplo. El próximo fin de semana publicaremos un artículo sobre el 75 aniversario del Pacto de Múnich, por el cual Reino Unido y Francia aceptaron la ocupación nazi de Checoslovaquia tras haber negociado con Adolfo Hitler.

Desde entonces, el premier británico de la época, Neville Chamberlain, es visto a menudo como un ejemplo de debilidad. Su nombre volvió a resonar cuando el actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, optó –de momento- por una salida negociada a la crisis Siria.

Recordar y comprender el pasado ayuda a entender el presente. Esto no es física nuclear. Pero a menudo, en una profesión tan marcada por lo efímero como el periodismo, tendemos a olvidarlo…

Ustedes, ¿qué piensan?