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Cartas desde Cuba

La escalera

Última actualización: Jueves, 5 de septiembre de 2013
Desfile del primero de mayo.

El 1 de mayo las pancartas de los sindicatos cubanos no piden reivindicaciones salariales, por el contrario, reclaman a sus afiliados que trabajen más y mejor.

La joven productora independiente de películas, Claudia Calviño, clic me explica que el Instituto de Cine de Cuba (ICAIC) se ha convertido en el representante del Estado entre los creadores, cuando en realidad se necesita que sea todo lo contrario.

El problema no es exclusivo del cine. Ocurre prácticamente en todas las facetas de la vida de la nación porque es parte del modelo de la antigua Unión Soviética, donde todas las organizaciones que nucleaban "masas" debían ser dirigidas desde el Partido.

En Cuba los secretarios de la central sindical (CTC) son cuadros comunistas, al igual que lo es el liderazgo de la Federación de Mujeres, los dirigentes de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y hasta los jefes de la asociación de agricultores.

Algunas de estas organizaciones han perdido el arraigo popular que un día tuvieron, en sus reuniones el debate es escaso y se aprueban por unanimidad todas las directrices, sabiendo que son acuerdos formales, letra muerta que al final pocos cumplirán.

Muchas de ellas están dirigidas hoy por funcionarios profesionales, obligados por disciplina a impulsar todas las orientaciones de la estructura partidaria, incluso cuando éstas no responden a los intereses de las bases que deberían representar.

Cartel en Cuba (Foto: Raquel Pérez)

La necesidad política de mantener la "unidad de la nación" no ha podido hacer
desaparecer los intereses de los diferentes sectores sociales que coexisten en Cuba.

En todos los años que llevo en Cuba nunca vi a la CTC reclamar aumentos salariales a pesar de que es una demanda clave de los trabajadores. Y encontré unos CDR tan verticales que es imposible hacer una actividad entre 2 comités sin permiso de "las instancias superiores".

Lo mismo ocurre con las autoridades legislativas. En la Asamblea Nacional del Poder Popular los diputados que son destituidos del Partido desaparecen también de su escaño en el parlamento, a pesar de que habían sido electos por la población.

La nación carece de contrapesos para que los diferentes sectores sociales puedan ejercer presión en favor de sus intereses, que no necesariamente son siempre los mismos ni se integran entre sí con la armonía que preveían los manuales soviéticos.

Cada grupo poblacional tiene reivindicaciones propias y en Cuba la participación popular está hambrienta de canales para trasladar sus demandas a los centros de poder y de representantes dispuestos a exigir que estas sean debidamente atendidas.

La institucionalización del país es uno de los objetivos del gobierno de Raúl Castro y dar autonomía a las organizaciones de la sociedad civil podría ser un paso en esa dirección, de forma que cada una recupere en la práctica el rol que teóricamente debe cumplir.

¿Caería el gobierno si el próximo 1 de Mayo los sindicatos aparecieran con una pancarta exigiendo un aumento salarial, si la Federación de Mujeres denunciara la violencia doméstica con cifras o si los campesinos reclamaran importar tractores para sus fincas?

¿Sobrevendría el caos si en el parlamento hubiera un primer voto en contra, si los CDR de mi barrio demandaran a las empresas estatales que nos rompen las calles o si la Federación de Estudiantes Universitarios promoviera la asistencia libre a las aulas?

Cartel en Cuba (Foto: Raquel Pérez)

La propaganda oficial muestra una total armonía entre partido, el gobierno, el pueblo y el Estado, como si no existiera la más mínima contradicción.

Seguramente no habría un Armagedón político, como tampoco se vació la isla cuando se eliminaron las restricciones migratorias, lo cual hace que muchos cubanos se pregunten por qué se mantuvo tanto tiempo una prohibición tan impopular como innecesaria.

Refundar las organizaciones de la sociedad civil, entregándoselas a la gente podría servir para que sus bases se identifiquen más con ellas y se sientan mejor representadas, dejando espacio a un debate más participativo y de carácter permanente.

Un político centroamericano me comentaba que en su país aún está pendiente la construcción de muchos de los peldaños necesarios para empoderar a la sociedad civil mientras que en Cuba ya existe la escalera, "el problema es que solo la usan para bajar".

Comentarios

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    Comentario número 1.

    Por desgracia el Periodo Especial reforzó algunas líneas disciplinarias , porque con una economía de guerra poco espacio existe para el movimiento. Lo cierto es que los trabajadores sostienen a los bisneros y el poder popular necesita refundarse sobre la base de la democracia.

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    Comentario número 2.

    Desde 1977 el gobierno está tratando de "institucionalizar" el país. (Ver:http://www.ain.cu/2008/diciembre/enero01iggnombres.htm) ¿No es un poco tarde para seguir intentándolo con las mismas herramientas melladas del estalinismo tropical?

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    Comentario número 3.

    El tema no son los espacios para exigencia de demandas diferencias en donde subyace el tema de los derechos civiles, aqui el tema es la capacidad del Estado para dar respuestas a estas demanda, en donde subyace laeficiencia o no del sistema para dar respuestas a sus ciudadanos. Creo que en la medida que se integre una, se mejorará la capacidad para otra. Ahora, pensar que en Cuba la población no demanda, es una tontería, nada más hay que preguntarle al Delegado del Poder Popular del barrio, a ver que dice el tema, entonces insisto la cosa está en la capacidad de respuesta y los poderes e infraestructura y habilidades humanas, con los que cuentan los cuadros medios, lo siento, pero esto me lleva nuevamente en una gran medida al embargo norteamericano contra Cuba. Por qué razón se juzga a Cuba con el modelo eurocentrista que al final tampoco resuelven nada a sus ciudadanos aunque pongan 1000 pancartas y demandas. Por qué no puede aceptar un simple periodista inglés que Cuba tiene su modelo propio, funcione o no.

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    Comentario número 4.

    Tan pronto él tomó el poder, Fidel Castro se convirtió en el gobernante más absolutista de la historia de Cuba. Disolvió todas las instituciones del Estado, fusiló u obligó al exilio a todos los antiguos funcionarios, confiscó todas las propiedades privadas, abolió todos los derechos humanos que pudieran crearle oposición… Acto seguido, creó instituciones propias y ordenó funcionarios nuevos para gobernar de manera autocrática todas las esferas de la vida nacional: la política nacional e internacional, el militarismo, la economía, la educación, la cultura… Además, comenzó la represión más feroz contra todos sus opositores, hasta hoy.

    Se trata de una tiranía absoluta. Las instituciones del Estado, en su conjunto, constituyen la maquinaria mediante la cual se impone el poder. No es que todos los sectores de la sociedad estén representados, sino controlados. El 100% de la ciudadanía está integrado esas instituciones; cada cubano pertenece a varias, algunos hasta más de 10 a la vez. Pero ninguna de esas instituciones fue diseñada para canalizar los intereses de sus miembros, sino para que los miembros respondan a los intereses de los Castro. Así de sencillo.

    El colmo es que esa integración ciudadana es presentada como la principal prueba de la “popularidad” de los Castro y su Revolución. ¿Qué tan popular han sido en la vida real? Todo el tiempo ha involucrado a todo el pueblo, millones han aplaudido a los Castro y les han rendido culto a su personalidad, elecciones peculiares dicen que el 96-98 % del pueblo ha votado a favor de lo que ellos digan, no ha existido oposición manifiesta…, pero ha habido decenas de miles de fusilados por causas políticas, cientos de miles de presos políticos, millones de exiliados, y el resto languidece en la miseria sin libertad de expresión, ni de reunión, ni de asociación… ¿Popularidad, o populismo?, ¿democracia, o terrorismo de Estado?

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    Comentario número 5.

    Y ahora es que cuestionas el poder absoluto y la falta de colores de la Cuba de +50 años, eso precisamente es la base de la monarquía de los Castro, impusieron un partido único dicen ellos que comunista pero en realidad el partido fue él, y te hablo del abuelo en retiro, que concentro y disfruto del poder absoluto y sin discusión de la gran finca que convirtió a la isla de Cuba por más de la mitad de su propia larga vida, sus ideas buenas y malas, sus sueños y su megalomanía se convirtió en planes futuros que nunca llegaron y frustraron la vida de millones que hoy interiorizan que muy poco han obtenido del esfuerzo de toda una vida. Pero que además nadie tenía el derecho de cuestionarle resultados al poder, estos detalles no se discutían a ningún nivel, quien se atrevía a discrepar lo escachaban sin derecho a réplica, tenemos al Dr Terry que lo enfrento con todo el conocimiento y la modestia que lo caracterizaba y termino cuidando viejos en un hogar de ancianos. El nivel de concentración de poder en una persona fue tan aberrante que le ha costado a casi 3 generaciones vivir en la penumbra y no poder ni decidir que quieren comer o más bien que pueden comer, más recientemente se apareció el Sr Ramiro Valdez con la insultante teoría de los Cubanos como pichones que esperan todo de la revolución, cuando son ellos las águilas que han impuesto esa dependencia forzosa y enfermiza del poder por troncar toda posibilidad de opción diferente, castrando al emprendedor, al de la idea diferente en nombre del partido y la revolución que ellos acomodaron a sus intereses personales. El general presidente de emergente fue muy claro, el no fue nombrado por su hermano para restaurar el capitalismo, aunque bien que camina bordeando esas ideas, su objetivo es conservar el poder y la supremacía por imposición de su partido único, y a largo plazo pues ajustar las esferas de poder antes de “su retiro anunciado” para que su grupo y sus descendientes siga imponiendo y disfrutando del derecho divino a gobernar. Olvídate de refundar la sociedad civil para hacer que las personas se identifiquen con el poder, más bien lo que hay es que refundar el poder de manera tal que represente a los Cubanos y su arcoíris de intereses y expectativas. Tu también estas invirtiendo la pirámide, nunca del poder absoluto saldrán instituciones democráticas en el sentido más amplio como representación del pueblo, es el pueblo quien tiene que conformar y exigirle a los gobernantes que ellos eligen.

 

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