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Cartas desde Cuba

Los sindicatos y el código

Última actualización: Jueves, 1 de agosto de 2013
Trabajadores cubanos desfilan

Trabajadores cubanos desfilan el primero de mayo en la Plaza de la Revolución. (Foto: Raquel Pérez)

Tras la visita de la prensa extranjera a la provincia de Artemisa, el primer secretario del Partido Comunista fue removido de su cargo. El chiste entre los periodistas fue que cayó en desgracia cuando todos escribimos positivamente sobre el experimento que él dirigía.

No fue así. Muy pronto Ulises Guilarte reaparecería como organizador del Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), la organización que nuclea a la mayoría de los cubanos que laboran en el país y además la única permitida por las autoridades.

Que la CTC esté dirigida por un cuadro comunista no es algo nuevo. De hecho ha ocurrido siempre, incluso desde antes del triunfo de la revolución, cuando esta central sindical estaba estrechamente ligada al pro soviético Partido Socialista Popular.

Pero sí resulta interesante que ahora promuevan al frente de los sindicatos a un dirigente con experiencia en "planes pilotos", es decir, a un cuadro del PCC con capacidad para impulsar reformas sobre el terreno, evaluar sus consecuencias y proponer opciones.

Ya en Artemisa Guilarte enfrentó la complejísima tarea de descentralizar el poder político-administrativo, delegando potestades en la provincia y los municipios. Ahora el reto podría ser terminar con la alianza contra-natura de los sindicatos y la administración empresarial.

El nuevo código del trabajo asegura que la tarea del sindicato es "representar a los trabajadores en la defensa de sus intereses y derechos, y propugnar el mejoramiento de las condiciones de trabajo y de vida de estos". Semejante meta implica un cambio radical.

Lo cierto es que durante años las secciones sindicales han estado funcionando como un apéndice de los directivos, gerentes y administradores de las empresas. Han estado más ocupadas en "bajar directrices" que en elevar las demandas, opiniones, críticas y aspiraciones de sus afiliados.

No recuerdo ningún discurso de los dirigentes sindicales cubanos en los que propusieran elevar los salarios, pagar en moneda dura, reducir la jornada laboral o la edad de jubilación. Por el contrario, la CTC ha apoyado todas las iniciativas impulsadas por el gobierno.

Sindicalistas cubanos me aseguran que con la defensa del socialismo se protegen los "intereses estratégicos de los trabajadores". Podría ser, pero lo cierto es que durante las últimas décadas han hecho poco en favor de los "intereses inmediatos" de sus afiliados.

Trabajadores cubanos

Los sindicatos cubanos priorizan el aumento de la productividad sobre las mejoras salariales de sus afiliados. (Foto: Raquel Pérez)

Hoy debaten un nuevo código del trabajo donde se especifica que todos los cubanos y cubanas tienen derecho a un empleo que les permita satisfacer sus necesidades y las de su familia, algo que aún está lejos de suceder debido a los bajos salarios.

Otros acápites interesantes promueven la igualdad de la mujer, la protección de la maternidad y sostiene que "los trabajadores tienen derecho a participar en la dirección de las entidades estatales donde trabajan", aunque no especifica cuál será su poder de decisión.

Por fin se separa a los empleadores de los empleados porque con la autorización de la pequeña empresa resulta que podrían terminar en el mismo sindicato los obreros y los empresarios, metidos todos en la bolsa de los trabajadores por cuenta propia.

Sin embargo, quedan otras cosas poco claras como las facilidades para el despido que parecen beneficiar bastante al empleador. Se habla de una semana de vacaciones anuales y aunque se dice que es el mínimo da miedo que después se interprete otra cosa.

No se especifica si se permitirá la contratación directa de los empleados en empresas extranjeras, quienes en la actualidad reciben su salario en pesos cubanos y a un cambio muy desfavorable, a pesar de que sus contratantes pagan en moneda dura al Estado.

Hay otra nebulosa en el trabajo de los médicos en el extranjero, cuyos ingresos y condiciones serán determinados por los ministerios de Salud y el del Trabajo. La CTC no tendrá poder decisorio, apenas se promete que será "oído el parecer de la organización sindical".

Semejante indefinición no es poca cosa cuando se produce en el sector que ingresa el mayor monto de divisas al país, muy por encima del turismo o las remesas familiares. Un código justo podría ser la clave para mantener contenta a "la gallina de los huevos de oro".

El debate será muy productivo si los trabajadores analizan a fondo el código y defienden sus intereses, si la central sindical se convierte en su portavoz ante las autoridades y si el gobierno incluye esas opiniones en el documento, demostrando así que la consulta no es una mera formalidad.

Comentarios

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    Comentario número 1.

    Siempre pensé que la CTC era el ejemplo perfecto de las arbitrariedades del sistema cubano. Que tengas que pertenecer sí o sí, y encima te digan que su función es fomentar la producción (entiéndase los designios del jefe), en lugar de proteger los intereses de los trabajadores. Y servir como otro mecanismo de control del estado sobre tí. Brillante, la verdad.

    Ahora, parece, se dan cuenta de que las cosas no son (ni nunca fueron) tan así. Terminaremos como siempre reinventando la rueda 50 años después. Una vez más lo mismo. Y para colmo seguramente acabaremos teniendo menos derechos como trabajadores que aquellos en los sistemas capitalistas que tanto criticamos. De todas formas tengamos fe y esperemos que prevalezca la sensatez y las respeto a los trabajadores de a pie. Vivir por ver.
    Gracias por tu artículo, Fernando. Un saludo.

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    Comentario número 2.

    Esa es una pelea de león a mono y el mono sigue "amarrao". La vida sindical cubana seguirá siendo un triste recordatorio de la mísera posición en que los supuestos defensores de los trabajadores se pusieron en los países del "socialismo real". Que se den una vueltecita por Gdansk para que reaprendan como se comporta un sindicato que se toma la tarea en serio.

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    Comentario número 3.

    Candela !!!...
    Lo vengo pronosticando desde hace bastante tiempo...
    A los "aun" habitantes de la finca, les espera lo peor de los dos sistemas.
    El capitalismo del siglo XIX (países del 3er mundo) con el nuevo socialismo, llamado capitalismo de estado (véase china)
    Y como no podría faltar, la misma "familia real", al trono.
    Saludos!

    Pd: aprovechen ahora e huyan... aun es momento...
    Comenzaron las extensiones en tiempo de visado, mas múltiples entradas.
    Como siempre, gracias al imperialismo, ese que tanto "odia" a los cubanos... jejeje

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    Comentario número 4.

    El sindicalismo cubano es un modelo que debe mucho al centralismo soviético, pero las cosas se transforman, la economía cubana implica muchas variantes difíciles de regular con una misma ley.

    Si bien parece que como indicas la inercia lo volvió muy pasivo, tampoco puede compararse con el mujalismo batistiano, ese tipo de sindicalismo blanco y gangsteril que opera en el capitalismo salvaje y hasta no tanto.

    El problema del sindicalismo está ligado también al nivel educativo de la sociedad y la creciente demanda de los derechos.

    El problema es que se escuche a los trabajadores, un problema que es mundial aunque en Cuba es decisivo porque el sistema se basa en una ideología del trabajo.

    saludos Fernando.

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    Comentario número 5.

    Jugada cantada que se queda como secretario general de la CTC y quien lo eligió o elegirá para ser precisos, los representantes de los trabajadores o el Monarca a dedo para asegurar orden en el ganado con el apoyo irrestricto del infortunio del PCC. En la otra época como tu señalas el jefe de uno de los sindicatos porque eran varios era de filiación Comunista pero era oposición al gobierno y elegido por los trabajadores a los que respondía y por los que se fajaba contra las injusticias que siempre la ha habido, además que tenían unos timbales del carajo. En esta nueva etapa después del suceso, el secretario general del PCC es elegido por el gobierno, su organización es parte del gobierno y además por ley existe uno solo que agrupa todas las áreas obreras. Me parece que es más que claras las diferencias y por ende a quien responde en su función de ser representantes de quien te paga, por ello algunos en los que incluyo aseguran que es y será una polea motriz del gobierno en su complejo engranaje de seguir en el poder, la historia de la construcción del socialismo es pura ilusión para esos que necesitan tener algo en que aspirar, en la realidad lo que se están construyendo ni ellos mismos saben qué carajo es, Y para rematar les llaman una ONG como a los CDR o la FMC aunque todo el mundo sabe que son parte del gobierno, pagados por el gobierno y responden por supuesto al gobierno no les queda otra. En la historia actual se pretenden que estén en el mismo saco a los trabajadores privados tanto empresarios como obreros, dices que las nuevas reglan separan los que cobran y los que pagan, bueno pues debería aparecer una asociación de empresarios que vele por sus intereses de los nuevos empresarios que apuestan por la pequeña industria y las cooperativas futuras, pero tú y yo sabemos que eso es imposible, toda esta historia del trabajo privado es parte de la supervivencia con el enemigo para seguir en el poder, pero el enemigo no debe nunca estar organizado y completamente legal, debe vivir en la zozobra de la ilegalidad que es donde la persona es más vulnerable y manejable por parte del poder, si realmente se quisiera dar un marco legal al trabajo independiente se debería aceptar la propiedad privada como forma de propiedad y eso no ha ocurrido y te aseguro que no ocurrirá. El sindicato es y será mientras dure la Monarquía Castro y su partido comunista servil, una herramienta más del gobierno de imponer condiciones a los trabajadores, sacar provecho de la supuesta

 

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